Ya se definió y abrió su carta del Gobernador Javier Duarte frente a la polémica por la reforma político-electoral en Veracruz, la peculiar adaptación local de la reforma federal aprobada por el Congreso de la Unión a la constitución de la república ya varias leyes electorales secundarias.
No obstante que el nuevo marco legal federal de aplicación en todo el país, creado bajo un esquema centralista –producto del pacto por México-, dispuso en su mayor parte instituciones, procedimientos y reglas de procuración obligatoria en las leyes de los estados, en Veracruz se ha visto con altibajos por las estrategias de avance y freno en el impulso de iniciativas, un debate en uno de los reducidos márgenes de decisiones legislativas; concretamente en el mandato de hacer concurrente al menos una elección local con las federales, puesto que la obligación constitucional no especifica cuál de todas, y como se ha examinado, a favor y en contra, hay diversas posibilidades de ajuste entre las diversas elecciones.
La mayor polarización se registró entre las corrientes partidistas de acortara dos años el periodo de gobernador que será electo en 2016, a fin de que la siguiente elección, en 2018, coincida con las del presidente de la república y congreso de La Unión, y los que proponen ajustar a dos años únicamente la de diputados electos en 2016, con lo que se cumpliría el mandato federal y en su caso reducirla de gobernador a cinco años, dejando a más largo plazo su concurrencia.
La gubernatura de 2 años, aunque propuesta por fracciones del PAN y del PRD, mostraba las huellas del grupo gobernante que ha creído encontrar un cálculo a favor de sus intereses para mantener el control político –desalentara a los más fuertes aspirantes tanto del PRI como del PAN, y colocar a uno de sus miembros como candidato guión, discutible y de dudosa eficacia, pero al fin de cuentas válidos en su perspectivas.
Plasmas que presunciones se confirmaron. La iniciativa de reforma a la constitución política del Estado para homologar a la reforma federal en materia político-electoral enviada ayer al Congreso local por el Gobernador Javier Duarte, y de la cual informó el secretario de gobierno, Eric Lagos, tiene precisamente ese tema –gobernador de dos años en 2016- (además de diputados) como eje; axceptuada la conversión de la Procuraduría General de justicia en Fiscalía General y dejar al actual procurador nueve años más, que no proviene de ningún mandato federal y por lo mismo es otro deslizamiento de estrategias del grupo gobernante, tema que amerita un análisis por separado; los demás –órganos electorales y tribunales, reelección legislativa y de Ayuntamientos, normas de partidos, tiempos de campaña electoral, ahorita degenero, candidaturas independientes, etc.- bien entre definidos en el marco federal, que sólo deben reproducir en las leyes locales.
PREMISAS DE NUEVO ESCENARIO
La iniciativa para elegir Gobernador de dos años en 2016 es sin duda una decisión del gobernador directamente relacionada con su sucesión. Sin contrapeso de poder en el Congreso local, donde tiene la mayoría del PRI y las alianzas necesarias incluso en la ”oposición”, además de la mayoría de Ayuntamientos, garantiza la viabilidad política de la reforma; resuelta evidente que será aprobada en un solo período, Como procedimiento especial previsto en la constitución cuando las modificaciones proceden de mandato federal, en unos días más, antes de que concluya el periodo del congreso en enero próximo; y se instituirán como premisa de los escenarios de la contienda electoral del 2016. Es claro, conforme al código del poder real, que dicho cambio cuenta con el beneplácito de la jerarquía del periodismo Nacional, obviamente del presidente Enrique peña Nieto; no resulta casual que el gobernador la enseñe inmediatamente de la reciente visita del presidente con motivo de la Cumbre Iberoamericana, donde recibió todo el calor presidencial. Se ve que es un asunto acordado.
Los aspirantes del PRI, los senadores José Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa, opuestos expresamente a la reducción del periodo, no fueron capaces de ir pedirlo, así que ahora, al igual que los detractores de otros partidos, deben evaluar su posición frente al nuevo escenario.
Por ser un asunto de interés de las Henríquez y no del grueso de la población o de las masas, no se vislumbraba la rectificación por algún movimiento ni tampoco protestas.
Por ello, podrían darse por hecho que en 2016 se dirigirá gobernador por sólo dos años; además, de acuerdo a las nuevas reglas que centralizan la designación de los órganos electorales, la organización y fiscalización del proceso. Otro asunto serán las diputadas por la candidatura al interior de los partidos, especialmente en el PRI, el desarrollo de las elecciones y que candidatos y partidos sea ubicada la gubernatura. Será boleto del PRI y del presidente peña enfrentar elecciones concurrentes del presidente de la República, su sucesión, y de gobernador en 2018; para entonces ver el efecto de las votaciones de su mezcla, con los antecedentes de que aquí el PRI ha perdido todas las elecciones para presidente de la república desde el año 2000.
Pero antes tendremos elecciones federales para diputados el año próximo, sus resultados eran otro elemento para 2016.