+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2015-02-04
Exagerada se ve la polémica abierta a propósito de una carta suscrita por un grupo de organizaciones y unas 300 personas “defensoras de la libertad de expresión y del derecho a la información” a los directivos de Hay Festival – la franquicia inglesa que monta programas de difusión literaria y espectáculos –en la que cuestionan se siga concesionando la exhibición anual en Xalapa, que como se sabe es la sede mexicana a partir de 2011 y que el año pasado contó su cuarta presentación.
Aprovechando hace unos días la celebración de la edición colombiana de Hay Festival en Cartagena de Indias, el grupo de firmantes expusieron su rechazo a la sede veracruzana debido al contexto local de violencia contra la libertad y la cultura –sostienen- , y por ello piden una de dos: que se creen las condiciones para no servir como “plataforma de promoción del gobernador” o “sea retirada la sede al estado de Veracruz”.
En una argumentación abierta contra el gobernador Duarte, confrontan los objetivos del festival de reflexión y libertad y bla bla bla con una reducción de los resultados a un uso político gubernamental para la simulación de libertad y cultural.
El activismo de los abajo firmantes del manifiesto “antiduarte” ocupa el reciente homicidio del periodista de Medellín, Moisés Sánchez Cerezo, para hacer el recuento de los caídos en su administración, 11 en total –e ilustrar el estereotipo del gobernador como “el peor enemigo de la libertad de expresión, del derecho a la información y del pensamiento crítico en México”. El ataque se ve es radical y personal.
HIPERBÓLICOS
Parece un debate en hipérbole, se sobrevalúa al Hay Festival e igualmente se amplifica el clima de violencia contra la libertad de expresión y los periodistas, y el supuesto uso político del evento por parte del gobernador. El espectáculo –lo cultural –el escritor como conferencista o conversador o la expresión musical o escénica –es también un negocio la franquicia y las presentaciones noson por amor al arte, hay un pago por evento; el deslumbramiento de algunos por “ver” a autores consagrados no es la única forma de contacto, menos cuando la información puede accederse de modo virtual, o a través de los impresos, aunque hay de gustos a gustos.
Rescatable del elenco que ha venido, el pianista y compositor Michel Nyman, musicalizador de películas como El piano.
Por otro lado, aquí no se ignoran los casos de crímenes de personas relacionadas con los medios de comunicación, pero tampoco se soslayan los desenlaces de las investigaciones, y si bien es responsabilidad del estado garantizar la seguridad y la procuración de justicia, sería equivocado y sin fundamento atribuir al gobierno estatal una autoría o complicidad.
Tampoco se observa un uso político des festival para simular “libertad y crecimiento cultural”, el programa de espectáculos en su corta duración se desarrolla con autonomía; cada uno de los participantes dice lo que quiere, incluso lo han hecho en Xalapa varios de los firmantes de la carta; no se recuerda al gobernador participando en ninguna mesa de “intelectuales, escritores o cineastas”, si acaso en alguna foto de saludo de cortesía, como patrocinador, de la que cualquiera de las estrellas culturales se deslinda con total libertad, como lo hizo el año pasado Salman Rusdhie.
En todo caso debe precisarse que el patrocinio lo hacen los veracruzanos, ya que la aportación a la organización del Festival sale del presupuesto público y no del peculio privado de Javier Duarte.
RESONANCIA Y AUSENCIAS
La atracción noticiosa que causan las agresiones a los comunicadores y las protestas de activistas por ello, combinado con la falta de respuesta del propio Gobierno del Estado, permitió la amplificación del tema. Desde hace varios días un noticiero radiofónico de la Ciudad de México, mediante su corresponsal en Cartagena de Indias, adelantó la carta de protesta que se presentaría a los directivos de Hay Festival en contra de la sede en Xalapa.
No hubo ninguna intervención comunicativa, ni aquí ni allá, para el domingo la carta ya estaba en todas las agencias y no hubo entonces tampoco ninguna postura del Gobierno del Estado.
Ayer hubo ya algunas respuestas, y eso, ninguna en debate con la percepción de la realidad de Veracruz pintada por la prensa radical militante. Del Gobierno del Estado únicamente el director del Instituto Veracruzano de Cultura (IVEC), Rodolfo Mendoza, quien en la incongruencia de la cancelación hizo la comparación con otros sitios donde hay violencia y hay festival, como Colombia y Beirut. Salieron los hoteleros a defender la sede xalapeña, por razones no culturales sino de ocupación de cuartos en esa temporada.
Pero no hay de qué preocuparse por el cambio de sede. La directora del Hay Festival México Cristina Fuentes La Roche, desde que supo de la carta, dijo estar de acuerdo con la protesta, pero precisó que el cambio de sede a uno de dos años por cuestiones de logística, hospedaje y transporte. Y agregó que se puede protestar sin cambiar la sede de Xalapa. El espectáculo cultural, ya se dijo, es también un negocio.
Mientras tanto, la coordinación de Comunicación Social de Gobierno del Estado sigue acéfala, Juan Octavio Pavón sólo tiene el nombramiento.