#AsuntosPúblicos: NO HAY FESTIVAL ¿Y?

+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2015-02-09

Pronto se verá que, en realidad, no hay mucho que lamentar por la cancelación del Hay Festival en Xalapa.

La exagerada polémica abierta por una carta de protesta de organizaciones y personas dirigidas a los directivos de la franquicia inglesa que monto programas de difusión literaria y algunos espectáculos, pidiendo el retiro de la sede de Xalapa por un supuesto uso político del festival por parte del Gobierno del Estado, y por considerar que en Veracruz hay persecución a periodistas, tuvo una respuesta desproporcionada e incongruente. El viernes pasado, Cristina Fuentes La Roche y Peter Florence, directora del Hay Festival para Latinoamérica y director general respectivamente, emitieron un comunicado y notificaron al Gobierno del Estado –patrocinador del evento en Xalapa, por cuatro años, a partir de 2011 –que este año no se realizará en la sede veracruzana y, en cambio, lo harán de manera digital, abierto por Internet.

Ceden a las presiones de participantes y organizaciones, y no obstante que pretenden comparar su postura con la del semanario francés agredido Charlie Hebdo, en la persistencia, no la clausura, el compromiso y no la retirada, los directivos de Hay Festival adoptaron el modelo opuesto. Allá ellos y sus políticas de manejo de la franquicia.

Decidido su retiro y su interés de dejar implícito que el estado no era un sitio idóneo para escenificar sus eventos, no vale mucho la pena confirmar que el Hay Festival se realizó sin mayores problemas de seguridad o censura incluso en años en que estadísticamente fue más alta la cifra en el estado de ataques a personas relacionadas con medios de comunicación y que, según registros públicos, el año anterior hubo una víctima y en 2015, lamentablemente otra más. Nada que se parezca a un estado en que se dé la “persecución del periodista” y tampoco, que el gobernador Duarte sea el peor enemigo de la libertad de expresión, del derecho a la información y el pensamiento crítico en México, versión que no es más que una simplificación, estereotipo o caricatura, en todo caso, recursos de propaganda en combate ideológico político, que no correspondería a una postura objetiva, de rigor analítico y honestidad intelectual de los asumidos defensores dela libertad de expresión. El asunto, plagado de exageraciones, al menos tuvo un desenlace breve. Bye Hay Festival.

FORMATO, ABURRIDO A MORIR

Ya lo habíamos expuesto, el espectáculo cultural –el escritor como conferencista o conversado- o la expresión musical o escénica, es también un negocio. La franquicia y las presentaciones no son por amor al arte, hay un pago por evento; el deslumbramiento de algunos por “ver” a autores consagrados, no es la única forma de contacto, menos cuando la información puede accederse de modo virtual o a través de los impresos; aunque hay de gustos a gustos.

El formato del Hay Festival es inflexible, viene armado anualmente por los dueños de la franquicia, conforme al elenco contratado; en su contenido, escasean las artes escénicas –muy poca música, (siempre reforzó la orquesta sinfónica de Xalapa) teatro o cine –y en cambio, se multiplican las entrevistas y conversaciones, es cierto, de autores consagrados, que hablan de su obra o del campo literario; o paneles de periodistas culturales o investigadores para comentar la obra de otros; no muy entretenido, temas por cierto, reiterados a los que puede accederse por Internet.

Por ejemplo, por citar a algunos delos que vinieron, búsquese entrevista de Salman Rushdie o Carl Bernstein y se enlistarán docenas, tanto de textos como de videos. Ninguna de esas entrevistas como las que aquí concedieron- sustituyentes a su obra, mejor leer, “Versos Satánicos” o “Hijos de la medianoche” que conocer la opinión de Salman sobre la intolerancia religiosa y el funcionamiento islámico; leer los artículos del caso Woodward, que la declaración de Bernstein sobre el estado del periodismo de investigación. No se hace menos la opinión de una autor, pero lo que diga no reemplaza el valor de su obra, ni su apreciación directa. Tampoco hay que confundir la difusión literaria con la promoción de mercado, en la que el autor se maneja como personaje del espectáculo.

Hay damnificados en Xalapa, pero no del campo de la cultura. Perderían los empresarios hoteleros locales, por los pocos días en que incrementaban su ocupación de cuartos; sufrirán si acaso unos cuantos snobs provincianos, que no podrán contemplar en vivo a las vacas sagradas de la literatura ni aumentar su colección de obras “autografiadas”.

Por otro lado, habrá un ahorro en el presupuesto público por el monto que se pagaba anualmente por la franquicia y otros gastos asociados a la organización, cifra que se desconoce de cuanto era –es momento de que se haba pública, sin tener que requerirla- buscar una nueva fórmula, menos acartonada y más entretenida para invertir esos recursos en la promoción cultural en Xalapa.

FRANCISCO LOYO RAMOS

Muy lamentable la muerte del jurista nativo de Cosamaloapan, Francisco Loyo Ramos, quien dedicó su vida profesional al servicio público. Pancho Loyo, como era conocido, ocupó diversos cargos en los que se desempeñó con honestidad y actitud de servicio.

Los que lo trataron y conocieron recuerdan su calidad humana como funcionario público; su invariable disposición a ayudar y hacer amigos, sin dobleces y con franqueza. En la academia, fue catedrático de la Facultad de Derecho y director de la misma; en la administración universitaria, secretario académico de la UV; en el Poder Judicial, magistrado del Tribunal Superior de Justicia; en el Poder Ejecutivo subsecretario de Gobierno; en el ámbito municipal, secretario del ayuntamiento de Xalapa. Fue también legislador, diputado federal y local, y durante los últimos 14 años, secretario general en el Congreso del Estado, ratificado en cinco legislaturas.

Hoy, en el Congreso del Estado, le rendirán un homenaje póstumo. Descanse en paz.

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