La Comisión para el Desarrollo Integral de la Región Sur Sureste de México, integrada Veracruz, Yucatán, Chiapas, Campeche, Oaxaca y Tabasco, consideran el proyecto, el primer eje de desarrollo económico
Zona Centro
Agencias - 2015-02-17
Generaciones enteras han pasado a la espera que el proyecto del Corredor Transístmico se concrete, hoy en día los actores políticos y empresariales aseguran que las condiciones objetivas –económicas, técnicas y jurídicas- existen actualmente para hacerlo realidad, con una inversión pública y privada, nacional y extranjera, de 40 mil millones de dólares, dentro de los próximos 10 años.
Paso interoceánico y recinto fiscal estratégico
De acuerdo a datos proporcionados por la Secretaría de Comunicaciones y Trasportes (SCT), el “Proyecto Logístico del Istmo de Tehuantepec”, comprende 230 gasoductos, cinco parques industriales -con una extensión promedio de 400 hectáreas cada uno-, la instalación de una segunda vía para el ferrocarril, interconexión eficaz entre municipios y estados vecinos, como la carretera Acayucan-La Ventosa, que propicia una comunicación más eficaz entre Chiapas, Oaxaca y Veracruz, así como la apertura a vuelos comerciales en el aeropuerto de Ciudad Ixtepec.
Alberto Benítez Tiburcio, subsecretario de Planeación de la Secretaría de Finanzas del Gobierno de Oaxaca, en pasada entrevista informó que en Salina Cruz se proyecta la ampliación del Puerto y la creación de un Recinto Fiscal Estratégico, de tal manera que el Istmo se convertirá en un polo de desarrollo nacional, apalancando además a los 41 municipios con proyectos productivos, proyecto acuícolas, vivienda y urbanización así como la modernización del sistema de riego.
De acuerdo al reporte de la Comisión para el Desarrollo Integral de la Región Sur Sureste de México, integrada por gobernadores de Veracruz, Yucatán, Chiapas, Campeche, Oaxaca y Tabasco, el proyecto Transístmico del Istmo de Tehuantepec, es considerado el primer eje de desarrollo económico.
En el libro “El Corredor Transístmico Hoy, Una Oportunidad Histórica”, de Marcos Theurel Cotero, dice: “Un Recinto Fiscal Estratégico permite la introducción física de mercancías extranjeras a territorio mexicano por tiempo limitado para ser objeto de manejo, almacenaje, custodia, exhibición, venta, distribución, elaboración, transformación o reparación.
En los Recintos Fiscales Estratégicos se pagan los impuestos y derechos hasta que la mercancía es retirada del mismo. Los productos se pueden transformar sin hacer la importación previa, facilitando el cruce internacional de mercancías.
Todo el Corredor Transístmico podría operar como una unidad de Recinto Fiscal Estratégico. Los puertos, el ferrocarril, los parques industriales tendrían que ser integrados en una sola administración aduanera para dar un acceso ágil a la mercancía, sin el pago de impuestos y aranceles, con el fin de que la mercancía pueda ser transformada agregándole insumos mexicanos para después poder internarla para consumo del país o ser exportada con aranceles preferenciales establecidos en los tratados de libre comercio.
Los impuestos y aranceles de importación de la mercancía se pagarían hasta que ésta fuera retirada. Después de que sea transformada en el interior del Recinto Transístimico y de haber pasado a ser un producto mexicano, reduciendo significativamente así los impuestos”, un negocio redondo, de hecho en el año 2006 un estudio ordenado por el saliente gobierno de Vicente Fox, calculó el costo de traslados de contenedores en 2 mil 500 dólares, lo cual se reduciría aún más a mayor volumen de carga, haciendo este corredor una verdadera competencia al Canal de Panamá.
Impactos ecológicos y culturales
En el Istmo de Tehuantepec sobreviven los bosques y selvas tropicales húmedas más importantes del país, por su biodiversidad y extensión conservada (Chimalapas, Uxpanapa,Mixe baja). Esta gran zona de contacto entre la fauna y la flora de Norte y Sudamérica, forma parte del grupo de ecosistemas que ALBERGAN todavía entre el 30 y 40 por ciento de la biodiversidad del Planeta.
El investigador Miguel Ángel García en su tesis “El Megaproyecto del Istmo de Tehuantepec: Globalización y deterioro socioambiental” refiere que el Istmo, además el único puente natural que une las selvas tropicales del país, (caducifolias, subhúmedas y húmedas) entre la costa del Pacífico y Golfo de México. Asimismo, es la región con mayor disponibilidad de agua en función de su demanda a nivel nacional, y donde se generan los sistemas lagunares más grandes del Pacifico mexicano entre muchas otras bondades.
En ese sentido el investigador afirma que la concepción del Megaproyecto presenta “olvidos” y "obviedades", que no tocan ni consideran la tenencia de la tierra, así como la situación sociocultural y ambiental, prevaleciente en la amplia superficie que ocupan los 80 municipios impactados, lo que provocaría en consecuencia la alta concentración de los beneficios en favor del gran capital transnacional, incluyendo aquí grupos empresariales de origen supuestamente "nacional", aprovechándose de la posibilidad de obtener productos, materia prima y mano de obra barata y de una rápida conexión de las mercancías.
Finalmente señala los graves riesgos en relación a la soberanía nacional, por la pérdida real de control político estatal de una extensa franja del territorio nacional; además de la previsible militarización de dicha franja; creación violenta de polos de "desarrollo" industrial, con su contraparte inevitable de surgimiento de polos de miseria, marginación y patología social, así como la ya inaceptable ampliación de los ya de por si altos rezagos sociales en los municipios y comunidades afectados, con una profundización de la ya aguda destrucción del medio ambiente, fácilmente previsible en cuanto al impacto a mediano y largo plazo que van acarrear este tipo de proyectos.