#AsuntosPúblicos: ¡NO HAY!

+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2015-03-03

La situación de las finanzas del estado no reporta mejoría. No es un secreto la falta de dinero del Gobierno del Estado, no de ahora, sino de hace ya muchos meses.

La deuda pública heredada y reestructurada que llevó al límite la capacidad crediticia y elevó el servicio de la deuda; el aumento gasto corriente y de operación como los pasivos acumulados a proveedores y contratistas que parecieran haberse vuelto impagables; aunados a la disminución de ingresos procedentes de la Federación, vía participaciones y aportaciones, debido a la caída de precios de petróleo y ajuste al gasto –ya registrado por la Secretaría de Hacienda para el mes de enero (las participaciones de Veracruz cayeron -8.7% y las aportaciones -6.7%). Pero el agravante de la falta de recursos ha sido, sobre todo, la cancelación del uso de la liquidez prestada que les concedía el manejo del fondo educativo en nóminas y presentaciones, pagado directamente por el Gobierno Federal a partir de diciembre pasado, lo que ha determinado por colocar al Gobierno del Estado en una situación financiera cada vez más difícil de sostener.

La licuadora financiera recibe menos recursos y reparte peor, incluso hay regateos y quejas de los ayuntamientos por recortes y retenciones en sus partidas, y mermas en todos os presupuestos autoritarios por el Congreso a dependencias y organismos, y como no se había observado antes, demoras e incertidumbres hasta para el pago de sueldos a empleados públicos y suministros incompletos a las pensiones. Sin embargo, no se reconoce la insolvencia, pero tampoco se paga. ¡No hay!

El secretario de Finanzas Mauricio Audirac, es un cero a la izquierda, una figura decorativa en el organigrama, y de los operadores de abajo tampoco resuelven, aunque intentan estirar la cobija, ni bien tapan un hoyo cuando otro e hace más grande, y quien se acerca a la profundidad del gran boquete se espanta. Y aun así, no se produce el relevo en la Sefiplan; no se encuentra quién pueda hacer la magia de aparecer el dinero, menos ahora que no hay fondo de dónde tomar, aun a costa de observaciones de auditoría federal. Tampoco se ve un puente con el Gobierno Federal que justifique y consigna el rescate.

No se ve cómo podrá romperse el círculo vicioso de la insolvencia; el Gobierno Federal, ocupado en su propio problema de mantener la precaria imagen de disciplina y estabilidad, enfrentar su recorte y déficit ante el escenario de baja en los ingresos, no le echa el salvavidas al Gobierno del Estado. ¡Ni que fuera el Estado de México! Además la reprobación al excesivo endeudamiento de estados y municipios, condujo ya a una reforma constitucional en vías de consumarse, que ha puesto candados legislativos centrales al uso del crédito. Y vienen las elecciones.

¿DÓNDE VAS, TOMÁS?

Versiones en medios y espacios públicos alimentaron el rumor, no desmentido, de que regresa al gabinete estatal Tomás Ruiz González, el mito derruido como secretario de Finanzas de haber ordenado la deuda pública, en cuya reestructura la duplicó, al cierre de 2010, al primer mes del gobierno de Javier Duarte y de Tomás Ruiz en la Sefiplan. El registro de la Secretaría de Hacienda reportó un total de 21 mil 499.9 millones de pesos en obligaciones, de los cuales 19 mil 308.8 millones eran de Gobierno del Estado y 2 mil 191 millones de los ayuntamientos; al cierre de diciembre de 2012, unos meses antes de su salida de la Sefiplan, y luego de su ingeniería financiera, el registro de deuda pública de la entidad era de 40 mil 28.9 millones de pesos; para entonces, la deuda del Gobierno del Estado “reestructurada” por Tomás se elevó a 37 mil 532.6 millones, y la municipal a 2 mil 4 96 millones; una genialidad, ¿no?
Para sorpresa, Tomás no vendría esta vez a “sanear” las finanzas, las que dicen no sin humor que son su especialidad. Sería nombrado Secretario de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP), vacante desde enero, cuando Gerardo

Buganza pasó a la Secretaría de Gobierno.
Cuestionado ya por su falta de perfil como constructor, los que alientan su incorporación recicla recuerdan su breve paso el Banobras en el gobierno de Vicente Fox. Es bueno que se recuerde ese episodio, pues fue en esa época cuando como enganchador de proyectos amarrados con constructoras asociados, se promovieron en Veracruz dos obras que aún son lastres a las finanzas locales. El Proyecto de Agua y Saneamiento de Xalapa, la mayor deuda paramunicipal que todavía se pagará por muchos años, y el corrompido (y corroído por el abandono) y aún inconcluso Túnel Sumergido de Coatzacoalcos, que lleva ya más de 10 años en construcción y a un costo triplicado, una obra en la que sólo se han beneficiado los servidores públicos que colocaron el proyecto, los que encubrieron y toleraron demoras, sobrecostos y cambio de reglas, y los empresarios que ganaron la concesión y se aprovecharon de los recursos públicos aplicados contablemente a la construcción.

Con esos méritos, Tomás vuelve, pero no regresa.

TEMAS RELACIONADOS:

|