#AsuntosPúblicos: AJUSTE AL GASTO Y SEXTO MALO

+Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2015-03-18

Al penúltimo año de su administración, el estado de las finanzas públicas y el manejo de la dependencia del ramo, e particular las equivocadas designaciones de sus titulares, parecen ser unas de las mayores debilidades del declinante gobierno de Javier Duarte.

El discurso de ayer en el que se presentó un nuevo plan de ajuste al gasto público estatal y al sexto secretario de finanzas. Antonio Gómez Pelegrín, semejan a un deja vu. Las medidas anunciadas, con algunos variantes, son las políticas convencionales de austeridad, disciplina y racionalidad, de contención o reducción del gasto, como gustan denominarlas en el léxico tecno-burocrático, tales como compactación de estructuras, control de nóminas, reducción de asesores, guardias, arrendamientos y subsidios, entre otras, son muy parecidas a las de orden, “plan de ajuste fiscal” o reingeniería anunciadas y supuestamente aplicadas en 2011, en los primeros meses de la administración –se recuerda la extinción de 16 descentralizadas, varias de las cuales se revirtieron poco después-; lo mismo la presentación de los atributos y garantías de éxito del nuevo titular, las repeticiones de actos similares, discursos desempolvados para la ocasión, a los que solo les hicieron, aquí sí, ajustes de tiempo, circunstancias y nombres.

La situación crítica de las finanzas del estado, en buena medida heredadas de su antecesor, ya se sabe, de escasez de dinero, acumulado de pasivos, elevada deuda pública y creciente gasto corriente, así como las conocidas dificultades para cubrir el gasto operacional y las nóminas del sector público, que el gobernador Javier Duarte ha negado sean el nuevo escenario económico financiero del país y los cambios de reglas para la administración de algunos fondos de origen federal. Este reconocimiento de las perspectivas de ingresos públicos a la baja –principalmente de las participaciones debido al desplome de los precios internacionales del petróleo, mercado que no tiene para cuando levantar y si lo hace no será el año entrante-, de previsible deterioro, combinado con el retiro de una fuente de liquidez temporal, la administración del dinero de las nóminas del magisterio federa, ahora pagadas directamente por la Tesorería de la Federación, ha terminado por imponer otro plan de ajuste a gasto público del Gobierno del Estado. Y de paso, se aprovecha para corregir el error de haber nombrado a Mauricio Audirac como secretario de Finanzas, aunque se duda que el sustituto, Antonio Gómez Pelegrín, sea la solución.

LA CUADRATURA AL CÍRCULO

No se ve fácil la salida al estado crítico de las finanzas. Por un lado, se tiene un problema estructural de déficit y precariedad de ingresos; las fuentes propias son escasas y sería temerario inventar tributaciones adicionales en estos dos años electorales; hay un círculo vicioso de insolvencia, que no se rompería sino con un rescate financiero, una inyección adicional de liquidez que no se ve de dónde –el Gobierno Federal está desentendido- y cómo puede llegar.

Por otro lado, el efecto del paquete de ajuste, salvo algunas medidas, no es de inmediata aplicación y no se tiene cuantificación de ahorro. La tijera al gasto tiene límites, el presupuesto base cero, es un mito, la administración no parte de la nada, hay un conjunto de gastos, los llamados “irreductibles”, o comprometidos, inherente a las funciones sustantivas del estado y a obligaciones contraídas, entre ellas las labores y de seguridad social que no pueden evitarse. Algo podrán ahorrar, si son congruentes con la austeridad y el control, pero tampoco se resuelve el problema estructural del desequilibrio financiero, si acaso se atenúa.

EL SEXTO TITULAR DE LA SEFIPLAN

Antonio Gómez Pelegrín carece de la experiencia para el cargo, dada la complejidad y el estado crítico de las finanzas estatales; aunque ha sido tesorero del municipio de Xalapa –lo persiguió Acosta Lagunes junto con su compadre Carlos Padilla Becerra en los lejanos principios de los ochentas-, su cargo de mayor relevancia fue la Unidad Administrativa, hoy Oficialía Mayor, de la Secretaría de Educación, al lado de Juan Maldonado Pereda, a cuya sombra hizo carrera, sirviéndole de acarreador. Pese a su ostentación como administrador en la SEV en el Gobierno de Miguel Alemán (1998-2004) en tiempos de abundancia de recursos, Gómez Pelegrin, junto con Maldonado, pagaron sin fundamento alrededor de 5 mil millones de pesos presuntamente al magisterio federalizado y pretendieron que el Gobierno Federal resarciera al Gobierno del Estado esos importes. Embaucaron al entonces gobernador para que demandara al cobro por la vía de la controversia constitucional, juicio que sólo sirvió para hacer negocio con el despacho de abogados al que contrataron (Link Internacional, propiedad de un hermano de Roberto Madrazo Pintado, entonces presidente del PRI nacional.) Como es sabido, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en 2004, desechó la demanda por improcedente: la SEP reconoció sólo 1.2 millones de pesos, pero al despacho le pagaron 23 millones.

Desaparecido todo el gobierno de Fidel Herrera se le volvió a ver por acá en 2012, cuando se formó infructuosamente a la larga fila de aspirantes al Órgano Superior de Fiscalización; lo rescató su compañero del periodo de Alemán Ricardo García Guzmán en su retorno a la controlaría el año pasado, donde lo nombro Jefe de la Unidad Administrativa, de donde ahora sale para hacerse cargo de la Sefiplan. Su cercanía a García Guzmán apunta a una entrega a su grupo sobreevaluado en importancia política y competencia profesional para fines de preparación de los archivos y actas de entrega dela administración. Parece que no se recuerda ya la entrega de la administración del gobierno de Alemán en la que participaron, las innumerables observaciones de irregularidades y desvíos que se detectaron en las cuentas públicas de esos últimos años, y eso que no hubo alternancia, y si no únicamente cambio en las fuerzas en el Congreso, la Comisión de Vigilancia y el viraje del entonces titular del Orfis.

Se han trepado como pitchers cerradores dos lanzadores que no tienen mucho en la bola. No vayan a llevar bateadores de alternancia o rivalidad porque pegarán home run.

En cuanto a la operación de la Sefiplan, se espera que la vida siga igual. El mando ahí está fragmentado y los subsecretarios, todo del Gobernador, tienen cuerda propia, han pasado 5 por ahí, que no se duda en que podría funcionar sin secretario, cada subsecretario es titular de la dependencia, su feudo.

Por cierto, la Constitución Política del Estado aún exige que los titulares de las dependencias sean veracruzanos y, hasta donde se sabe Antonio Gómez Pelegrín no es nativo del estado ni lo eran sus padres, otros secretarios tampoco lo eran, pero se solicitó y obtuvo del Congreso una “dispensa” de ley. ¿Se consiguió un acta de por acá, o simplemente lo omitieron?.

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