+Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2015-03-23
Al margen de que todavía no son los tiempos propios de la competencia y de la decisión sobre la candidatura del PRI a gobernador del estado, elección que se desarrollará el año próximo, lo cierto es que el senador José “Pepe” Yunes Zorrilla atizó este fin de semana la carrera por la secesión, confirmando en dichos y hechos, matizados por el cuidado de las formas, pero inteligibles para cualquiera, su interés en gobernar Veracruz de 2016 a 2018, el periodo recortado de dos años.
El recurso del destape se envolvió en el marco de una comida política de amigos y periodistas, convocada con motivo del onomástico del senado, celebrada el pasado viernes en un salón campestre de Coatepec, donde un cercano colaborador, Armando López Contreras, dirigió un breve mensaje en el, que “aprovecho” para decirle a los asistentes que el senador, ahí presente, le había “confiado” que buscaría ser el candidato a la de dos años”. Al buen entendedor, es suficiente.
El tema, difundido al día siguiente en los medios, generó todavía reacciones. El mismo Pepe Yunes, desde de conseguir meter de nuevo su nombre expresamente, pues había mantenido en reserva su decisión, desde su inconformidad con la reforma que achicó la gubernatura, recurrió al léxico priista (la “espera de los tiempo”, del momento actual de la “unidad” y las elecciones de diputados federales) para dejar su destape marcado, pero entre líneas, al menos en su declaración propia. Por aquello de los actos anticipados de campaña o de que le señalen de meterle ruido al actual proceso electoral.
En su relanzamiento, Pepe Yunes no ocultó sus diferencias con el gobernador Javier Duarte, aunque se cuidó de precisar que no son de tipo personal, ni partidista, sino por cuestiones administrativas y financieras de estado. Por cierto, en ese contexto de diferencias, al se supo de la pretensión de “bursatilizar” los ingresos del impuesto conocido como del 2% a la nómina o erogaciones por remuneraciones al trabajo personal.
Por su parte, el gobernador Duarte, quien en privado ha declarado que Pepe es su amigo y que “siente mucho” su distanciamiento, no pudo evitar las preguntas alusivas de las prensa, y le dio, su “visto bueno”; como gobernador del estado, dijo, “tiene todo mi respeto, como militante que soy de un partido político tiene mi visto bueno, por decirlo así”, y saludó las expresiones “de militantes tan importantes como el senador Yunes Zorrilla”.
Se sabe que este jueves hay programada una entrevista entre ellos. ¿Se llevará a cabo?
EL OTRO SENADOR
A quien menos le gustó el destape de Pepe fue al otro senador del PRI Héctor Yunes Landa, quien ya siente que la candidatura de dos años es suya, porque así se ha “mentalizado” (no aspiro, voy a ser gobernador, es su mantra), y quizá crea que ya tiene un acuerdo con el gobernador Duarte; inconforme también por la reducción del periodo próximo de gobernador a 2 años; luego de sus manifestaciones iniciales de protesta y berrinche –a las que al principio se adhirió Pepe Yunes-, le bajo a la crítica, no sin antes acomodar a varios de sus colaboradores en el gobierno de Duarte.
En días pasados se conoció una entrevista telefónica concedida por Héctor Yunes desde Japón en la que confirmaba por enésima vez su aspiración por la gubernatura de 2 años, misma que fue tapada mediáticamente por el reciente destape de Pepe Yunes.
Ayer trató de regresar al tema, recuperando su alianza con aquel (“hasta que la convocatoria los separe, como gustaba de decir”), que van justos por un proyecto de 8 años (los dos primeros para uno, y el siguiente periodo de 6 para el otro).
Al respecto, Pepe Yunes, volviendo al elusivo y ambiguo discurso político, refirió que “seguramente llegado el momento estaremos tomando definiciones” con él (Héctor) “siempre habrá gran disposición y mucho efecto”.
En las secesiones gubernamentales por venir, no se vislumbran condiciones para que exista un sistema de “apartado”, así que una vez entrada la competencia final, ambos tendrán que medir fuerzas.
CABALLADA GORDA Y PERRADA AZUL
No le hacen el feo a una minigubernatura o gobierno de dos años, equivalente a un interinato.
Aparte de los dos senadores del PRI, se sabe, hay entre dos o tres aspirantes del equipo cercano del gobernador, hoy candidatos a diputados federales, Erick Lagos y Alberto Silva por delante, e incluso Adolfo Mota, con el apoyo del senador Emilio Gamboa; pero antes tiene que ganar su propia elección para encartarse.
Sin duda el resultado de las próximas elecciones federales en Veracruz será un indicador del reacomodo de fuerzas y grupos hacia la sucesión gubernamental de 2016; si el PRI y su aliado el Verde mantienen cuando menos la cuota de distritos de mayoría obtenida en la elección precedente de 2012, 15 de 21, o hacia arriba, el gobernador tendría influencia en la selección, entre otros factores, como injerencia de otros actores de la jerarquía central y posicionamientos de intención de voto de los aspirantes; una debacle del PRI borraría al gobernador y a su equipo.
Inevitablemente la elección de 2016 se conecta con la siguiente , en 2018; el gobernador de 2 años apenas tendrá tiempo para recibir y verificar, y ver cómo logra una gobernabilidad ante situaciones de escasez de dinero y previsiones de menos gasto público y descenso de la actividad económica, cuando ya tendría encima la elección sucesoria y la preparación de su entrega.
La elección de 2016, por un periodo de 2 años, será igual de competida que si fuera de seis; lleva un inversión equivalente de dinero y esfuerzo, aunque un rendimiento de un tercio. Pero aun así, sobran los sacrificios.
El PAN, ya se sabe, intentará gobernar por primera vez el estado, alcanzar la alternancia y ganar la siguiente; y si en el PRI hay caballada gorda, en los azules la perrada está lista, se perfila de nuevo Miguel Ángel Yunes Linares –seguro diputado federal plurinominal- con el apoyo comprado del presidente del PAN, Gustavo Madero.
La ventaja del PRI no es su fortaleza en el apoyo popular, aunque agrupa intereses regionales, estos se han desgastado por las condiciones de la actual administración ; sino la debilidad y fragmentación de la oposición.