TESTIMONIOS: Cómo vivieron 2 familias de Ixtaczoquitlán la granizada

+Una, en la parte más afectada: “El Guayabal”; otra, de extracción muy humilde, en Potrerillo Pueblo

Zona Centro

David Alavez Cabra - 2015-03-28

Una vez que pasa la tormenta, viene la calma, pregona un dicho, y así, un día después de la devastación que dejó la tormenta de granizo lluvia y viento del pasado 26 de marzo del 2015, surjan las historias de vida, los testimonios de vida, que en esta ocasión nos comparten 2 familias que vivieron de forma distinta este suceso; una que habita en la unidad habitacional “27 de septiembre”, conocida más por “Guayabal”, la otra, de extracción muy humilde, en Potrerillo Pueblo.

Don Perfecto Flores Elizalde de 65 años, habita la casa con el número 141 -una de las más afectadas por el meteoro en ese complejo habitacional-, acompañado de su esposa Rosa María Hernández de 61 años, quien sufre de diabetes, lo que le afectado la visión, y su hija Ivonne Flores Hernández de 26 años de edad; quienes por estar en un rezo, se salvaron de vivir en carne propia el suceso, más no del impacto de ver el panorama que dejó el fenómeno.

“Fuimos a un rosario, entonces cuando yo llegué, porque me avisaron, vi todo tapizado de hielo, incluso debajo de nuestro ‘vochito’ todavía hay hielo todavía. El hielo creo casi alcanzó el metro y me afectó mis muebles, todavía no he visto los refrigeradores, la cama donde duerme mi esposa, la sala. Anoche (jueves) nos apoyaron la policía estatal, vino la Marina”, comentó, indicando que llevan 25 años habitando esa casa y nunca habían visto una granizada como la que se registró.

En ese contexto, reveló que viven en condiciones modestas, pues viven de su pensión que considera baja de ahí que muchas de las cosas que tiene son regaladas, ya que su hija aunque concluyó de estudiar una ingeniería, no encuentra trabajo, y la situación se complica por el estado de salud de su conyugue, por lo que pide a las autoridades correspondientes no los dejen solos y les apoyen como han dicho que lo harán.

EL AGUA LLEGABA A LAS RODILLAS Y NOS ASUSTAMOS BASTANTE

Otra historia se desarrolló al mismo tiempo, pero en la vivienda sin número, de la calle José María Morelos y Pavón, de la localidad de Potrerillo Pueblo, donde vive doña Fidela Oyola Flores, de 46 años, junto a Teresa Hernández Oyola de 23 años, quien tiene 3 hijos: un niño de 10 años, una nena de 6, y un bebé de 6 meses de vida, quienes se asustaron cuando comenzó a inundarse la vivienda con agua y granizo, debido al desborde del canal que pasa junto.

“Estábamos en la casa cuando empezó a granizar, y se no inundó, se nos metió el agua del caño y andaban ‘nadando’ nuestras cosas en el agua, y estábamos con los niños y no sabíamos qué hacer pues estaba alto el nivel de agua y hielo. Los cargamos y nos dio temor porque si entra más agua, qué vamos a hacer pues ya llegaba hasta las rodillas y nos asustamos bastante”, expresó.

En ese momento, pensaban que ocurriría lo peor y que el nivel del agua con granizo subiría hasta taparlos por completo, pero gracias a Dios no fue así; además un sobrino de 17 años, de nombre Diego Oyola Flores, llegó para ayudarlas a salir, al igual que su yerno Arturo Sánchez de 24 años, esposo de otra hija que después le brindó ayuda, permaneciendo en el lugar hasta las 2 de la mañana del viernes 27, y luego fueron invitados por vecinos a pernoctar.

Y gracias a otra vecina, hizo saber de la situación de esta familia a las autoridades municipales que encabeza Aquileo Herrera Munguía, a través del coordinador municipal de Salud, Rubén Acosta Santamaría, quien arribó a la humilde casita junto con vectores de la Jurisdicción Sanitaria 7, quienes fumigaron, para luego entrara una cuadrilla de Limpia Pública a desalojar el granizo que aún permanecía afuera de la vivienda, llenado un camión de volteo con capacidad aproximada para 10 toneladas.

“Ahora yo les pido el apoyo a las autoridades para que me pongan una barda por el caño, porque ese cruza al pueblo y me viene a afectar ahí, y aunque desde hace 6 años que vivo se sale a veces, pero nunca como en esta vez”, finalizó su relato doña Fidela Oyola Flores.


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