Fabrizio y David, niños que han traspasado las barreras del autismo
Ambos han cambiado su vida y ahora ya saben cómo comunicarse con sus familias.
Zona Centro
COMUNICADO - 2015-03-30
Fabrizio y David, no son hermanos, pero tienen en común el espectro autista. A más de dos años de recibir terapias en el Centro Estatal para la Detección y Atención del Autismo (Cedaa), ambos han cambiado su vida y ahora ya saben cómo comunicarse con sus familias.
Antes de recibir terapias en el Cedaa, expresaron sus padres, eran poco afectivos y en ocasiones tenían conductas de agresión, y estaban la mayor parte del tiempo en un modo ausente.
“Cuando nos enteramos que Fabrizio tenía autismo, nos quedamos en shock porque no sabíamos de qué se trataba. Él fue uno de los primeros niños atendidos por este Centro y hoy se ven los resultados”, dijo Aracely Crisanto García, madre de Fabrizio Fernández Crisanto, de siete años de edad.
De 2012 a la fecha, comentó, no hablaba, y su evolución ha sido favorable. Ya habla, se viste y asea solo, además que ayuda en algunas labores propias del hogar.
Del mismo modo, David Atzin Cadena González fue diagnosticado a la edad de dos años con autismo, ahora tiene siete años, acude a la primaria y comienza a decir sus primeras palabras, expresó su padre David Cadena Cruz.
“Un papá piensa que su hijo va a crecer, correr y hacer cosas bonito, pero cuando te dicen algo así te cambia la vida, todo se viene abajo y no sabes qué hacer cuando te informan que tiene autismo”.
David Cadena es padre soltero y vive con sus progenitores, quienes los apoyan para seguir con la terapia de Atzin y que él lleve una vida normal. “Lo importante que nos enseña el Cedaa es que lo papás aprendan a trabajar con sus hijos, para que ambos se coordinen en la misma sintonía.”