Ha llegado el primer día de la semana, el domingo, y mut temprano, cuando aún estaba oscuro, Magdalena, María la madre de Jacobo, y Salomé, llegaron con especias aromáticas para ir a ungir el cuerpo del Señor pues descansaron el día sábado, y la piedra que estaba colocada para cerrar el sepulcro estaba quitada, viendo a dos varones vestidos de blanco, quienes les dijeron: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?. No está aquí, sino que ha resucitado” (Lucas 24:1-5).
Entonces, ellas volviendo del sepulcro, se lo dijeron a los once apóstoles y a todos los demás pero, a ellos les parecía una locura lo que decían, y Pedro se levantó y corrió al sepulcro, y cuando miró dentro, vio los lienzos solos quedando maravillado (Lucas 24:9-12).
Al mismo tiempo, unos soldados que estuvieron de guardia ante la tumba fueron a la ciudad, y dieron aviso a los principales sacerdotes de todas las cosas que habían acontecido, los cuales llevaron a cabo un consejo y decidieron darles mucho dinero para que mintiesen y dijesen que sus discípulos llegaron en la noche y lo robaron el cuerpo de Jesús mientras dormían. Y lamentablemente así lo hicieron, y este dicho se ha divulgado entre los judíos hasta el día de hoy (Mateo 28:11-15).
Pero la realidad es que Jesús resucitó por la mañana del primer día de la semana (domingo), y se le apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado fuera siete demonios, quien les hizo saber a los demás discípulos que el Señor vivía y que lo había visto, pero no le creyeron. Luego se le apareció a dos de ellos en el camino a Emaús. Por la noche de ese mismo día, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, Jesús llegó con ellos (Marcos 16:9-13, Lucas 24:13-44).
Estando con sus discípulos, Jesucristo les dijo: “Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Lucas 24:46-47).
Además, Jesucristo se apareció a más de quinientas personas (1 Corintios 15:6), para que no quedara duda que RESUCITÓ. Con este dato, concluimos con esta reflexión de la vida, muerte y resurrección de Cristo, la cual tuvo un propósito de parte de Dios, y es el de dar vida eterna con Dios el Padre a todos los que creen en su nombre. “Y llamarás su nombre Jesús, porque el salvará a su pueblo de sus pecados”, Mateo 1:21.