Exhorta obispo a católicos zoquitecos a que sean “una iglesia más viva”
* Reciben en Ixtaczoquitlán a Francisco Eduardo Cervantes Merino
Zona Centro
David Alavez Cabra - 2015-04-24
En punto de las 8:05 de la mañana, de este jueves 23 de abril del 2015, arribó a la Barranca de San Miguel de la comunidad de Cuautlapan-en la colindancia con Fortín, el hasta ese momento obispo electo de la diócesis de Orizaba, Francisco Eduardo Cervantes Merino, donde fue recibido por fieles católicos que se dieron cita en ese lugar, donde luego dejar de su vehículo les saludó, e inmediatamente se inclinó a besar el suelo, tal como lo hiciera el papa Juan Pablo II al bajar del avión que lo trajo por primera vez a nuestro país, en 1979.
A explicación del padre Javier Onofre Valeriano, decano del decanato de Ixtaczoquitlán y párroco de “La Inmaculada Concepción”, este signo religioso es muy tradicional y se realiza cuando alguien llega por primera vez a un lugar o visita una tierra que le es encomendada para un servicio en concreto, tomando de esta manera simbólica, posesión del territorio diocesano que estará a su cargo.
Inmediatamente, dio un breve mensaje donde exhortó a que sean “una iglesia más viva”, como lo quiere el Señor; acto seguido, le colocaron flores en la cabeza y el cuello como es costumbre de los habitantes de este municipio, mientras quemaban incienso, para de ahí nuevamente subir a su vehículo que le transportó a lo largo del bulevar de Cuautlapan, donde ya le esperaba la feligresía católica con banderines y globos de colores blanco y amarillo, gritos de bienvenida y saludos que eran correspondidos por Cervantes Merino que sonreía ante las muestras de afecto.
Respecto a la importancia que haya sido Ixtaczoquitlán, el primer punto que el ministro religioso visitó, el padre Rubén Gómez Guijarro, párroco de la iglesia "San Sebastián Mártir", en Cuautlapan, dijo que “por aquí tuvo que entrar pues es la primera parroquia de su diócesis, y tenemos alegría pues estábamos sin pastor y el Señor ya nos lo regaló y pues debemos unirnos en torno a él para que siga conduciéndonos”.
“Nos pidió que seamos una iglesia más viva, como el Señor lo quiere de nosotros; que le demos respuesta”, finalizó Gómez Guijarro, quien se dispuso a subir a su automóvil que le llevaría hasta Pluviosilla, donde más tarde Francisco Eduardo Cervantes Merino, fue ungido como obispo de la diócesis de Orizaba, de manos del nuncio apostólico Chistopher Pierre, luego de una espera de un año y 5 meses en esta diócesis, para que esto sucediera.