SABOR Alivia el calor con una Monjita, Gloria o Diablito

+Bebidas con hielo triturado y jarabe de sabores son adicionadas con ingredientes secretos que aquí te compartimos para refrescar tus tardes

Zona Centro

COMUNICADO - 2015-05-09

Mayo es uno de los meses con temperaturas más calientes y algunos veracruzanos aprovechan el calor para saciar la sed con unos raspados clásicos del puerto jarocho conocidos como Glorias, Monjitas o Diablitos.

Álvaro es un comerciante que por dos años ha trabajado en su triciclo en las diferentes calles de Veracruz y Boca del Río vendiendo sus raspados, con los que complace a turistas y locales.

Afirma, esta temporada de calor y las vacaciones de verano son los periodos con mayor venta de producto, el cual se vende a 30 pesos por vaso y llega a dejar ganancias de hasta 4 mil pesos al día.

Describiendo la bebida, un raspado es un producto refrescante que se hace literalmente raspando el hielo y formando dos bloques de este material triturado que es bañado con jarabes dulces extraídos de alguna fruta.

El experto comparte a EL UNIVERSAL Veracruz, la ‘Gloria’ se le llama al raspado que lleva al fondo del vaso plátano triturado y una vez colocado el jarabe de grosella, fresa o durazno, se le agrega leche condensada, leche evaporada y canela.

La ‘Monjita’ es el raspado adicionado con leche evaporada, leche condensada, canela y rompope, último ingrediente característico de las religiosas que es preparado en los conventos (por eso el nombre de la bebida).

Aunque si te gustan los sabores picantes y ácidos, la recomendación es disfrutar de un ‘Diablito’, un raspado de piña o tamarindo que incluye sal y chilito en polvo, aunque si el cliente es valiente para el picante, puede incorporar un poco de chamoy se convierte en ‘Chamoyada’.

Los sabores de los raspados que se venden en Veracruz son: grosella, durazno, fresa, nanche, guanábana, piña, tamarindo, limón, uva, vainilla y rompope.

El raspado más vendido es la ‘Gloria’ y según el comerciante, ésta “se vende mucho en temporada de calor, turistas y personas que viven aquí es lo que compran, me dicen que es un sabor único la mezcla del plátano, la lechera y clavel”.

Diariamente, Álvaro elabora galones de 9 litros de cada jarabe, sabores que realizan en “una cubeta y le echamos agua, azúcar y pulpa”, con la finalidad de regalar al cliente una explosión fresca y deliciosa de sabor. ¿Tú ya probaste los raspados jarochos?.

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