+Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2015-06-10
La reducción de votos para el PAN registrada ya pos resultados preliminares de la elección a diputados federales del pasado domingo, y por consiguiente de su peso en el sistema representativo, por el que la militancia le reclama a su dirigente nacional, Gustavo Madero, tiene en Veracruz todavía una caída más pronunciada; un desplome del que aquí responsabilizan a Miguel Ángel Yunes Linares, el operador y embaucador local de Madero.
Comparado el reciente resultado con las dos elecciones precedentes de diputados federales (2012 y 2009), si en sus porcentajes de votación nacional cae 4 y 8 puntos respectivamente, en Veracruz se derrumbó. Tuvo su peor desempeño electoral de los últimos 15 años. No sólo en la cantidad de distritos creo que tuvo mayoría esta vez únicamente dos, cuando alcanzó alguna vez 11 o 9 y tenía 5, sino también en su votación general. La cifra de ahora, provisionalmente de 522 mil 749 votos que corresponden a 21.3% significan perder 600 mil votos menos respecto de 2012 y 315 mil votos sobre 2009; la baja porcentual es de 11.5 y que 12.5%, evidentemente es mayoría aquí el achicamiento del PAN que a nivel nacional; los panistas de Veracruz se están quedando con el chiqui PAN.
REDISTRIBUCIÓN DE FUERZAS
El PRI y su aliado PEVM mantienen el domingo en Veracruz: con 888 mil 368 votos a su favor que equivalen a 36.20%, tendrían 16 distritos de mayoría, como se sabe, uno más que en la elección precedente. Aunque respecto a 2012 la coalición esta vez redujo su total de votos en 270 mil, porcentualmente quedó incluso por arriba; en aquella fue de 32.84.
Si el PRI se mantiene y el PAN cae, cabe preguntar: ¿dónde se quedaron los votos mermados?, aparte del PRI que tuvo una ventaja holgada de más de 365 mil votos sobre el PAN, ¿quién capitaliza a esa franja de votantes?
El bipartidismo (PRI/PVEM-PAN) con tercia minoritaria (PRD-MC-PT) tiene nuevos invitados y una nueva fuerza que parece haber capitalizado el voto opositor anti- PRI, el factor Morena.
En elecciones intermedias de diputados, como la reciente, la coalición de partidos de izquierda apenas se alcanzaba porcentajes cercanos al 10% de la votación. En cambio, en la elección pasada tan sólo el PRD se agencia casi ese porcentaje (9.9%) y por su parte Morena, como es sabido, escisión del PRD, encabezada por su líder carismático y mesiánico Andrés Manuel López Obrador, en este debut en Veracruz, aparte de llevarse dos distritos –Xalapa Urbano y Coatzacoalcos-, obtiene el 12% de la votación. En una suma cero, la pérdida porcentual de votos del PAN se la lleva Morena. Por otra parte, el resto de la votación, la morralla, se distribuye entre seis pequeños partidos, con porcentajes menores a 4% (MC tuvo 3.9).
En el espectro el voto anti-PRI ya no se lo lleva el PAN, sino que se fragmenta o pulveriza.
Hoy habrá cómputos oficiales en los distritos del INE, y se alcanzarán resultados más cercanos a los definitivos.
DE TENER A LOS HALCONES
Los reprobables actos de salvaje violencia ilegítima de los que fueron víctimas en Xalapa un grupo de ocho estudiantes de la Universidad Veracruzana (UV) la madrugada del pasado viernes no ha recibido una eficaz respuesta de justicia.
En un contexto de irrupción de embozados actos de violencia previos a las elecciones ataques con explosivos molotov a oficinas públicas, como Sedesol y el INE-, un grupo de corte paramilitar o parapoliciaco allanó la modesta vivienda donde se encontraban ocho estudiantes, la mitad mujeres, a quienes golpearon brutalmente utilizando machetes y garrotes. No hubo muertos, pero si varios hospitalizados, aún bajo preservación médica.
No hay alguna explicación de los ataques; aún que el modo en que se ejecutó Y al parecer el perfil de las víctimas, se presume que se retrataría de actos represivos e intimidatorios al activismo social universitario por parte de los cuerpos de seguridad del estado.
Hay preocupación y temor en la comunidad universitaria, poro ello no ha impedido que se produzcan manifestaciones de protesta encalles, expresiones de condena, solidaridad con las víctimas y demanda de justicia las autoridades; la rectoría, en su estilo institucional, se ha sumado al sentir universitario.
No ayuda al Gobernador Javier Duarte que una parte de la comunidad universitaria y de la opinión pública ponga bajo sospecha que el ataque pudiera haber procedido de sus áreas de seguridad pública, de los Halcones de Bermúdez. Hasta por gobernabilidad es sumamente delicado –juegan con fuego- sostener grupos paramilitares que pueden salirse de control y crear un movimiento social cuyas consecuencias no son previsibles (basta recordar a los 43 normalista estalló Chilapa, que incendio guerrero que hizo caer a su gobernador).
Es cierto que no hay evidencia directa que vinculen a seguridad pública o la fiscalía, en su caso, con los halcones, pero mientras autoridades del estado no lo resuelvan, ante la opinión pública –hay que analizarlo sin ingenuidad y con empatía- aparecen como implicados.
Es inadmisible bajo cualquier concepto, incluida por su puesto la razón de estado, allanar un domicilio privado y lesionara a sus moradores.
La gravedad de los hechos y sus consecuencias para las libertades, el estado de derecho y la vida democrática del estado, exige a las autoridades esclarecimiento inmediato y castigo a los responsables. Urgen respuestas.