+Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2015-06-11
Mucho ha destacado la prensa nacional e internacional el fenómeno político y mediático El Bronco, Jaime Rodríguez, primer candidato independiente de partidos políticos en la historia contemporánea que no sólo gana, sino arrolla en la elección para gobernador en el estado de Nuevo León, que había sido gobernado por el PRI –aún el poder- y por el PAN
La contundencia de su ventaja –casi obtuvo el 50% de la votación- frente a los candidatos de los grandes partidos, que ni sumando sus votos no habrían alcanzado al mentado Bronco, ha servido para la difusión en la opinión pública de varios discursos; desde alguna intelectualidad cívica hay los que interpretan un mensaje ciudadano de hartazgo de los partidos políticos, un reclamo para su transformación en la gestión de intereses públicos; de la clase política en el poder, la pretensión de lucir el ”triunfo ciudadano” como una evidencia de la actitud democratizadora del régimen, especialmente para el exterior, como el presidente Enrique Peña Nieto apresurado a felicitar al Bronco desde el domingo por la noche; y también en los políticos con inspiraciones que no tendrían opciones de postulación en los partidos, el discurso del ”si se puede” ganará las maquinarias partidistas con una candidatura independiente, ”ahí está el bronco”.
Habrá que analizar el modelo Bronco y las circunstancias que le allanaron el camino a la gubernatura; considerar si es importable a Veracruz en la próxima sucesión gubernamental el año entrante, es un tema que ya anda en la especulación local.
El personaje en estos días de mieles del triunfo, tiende a volverse mito; sin embargo, no hay que pasar por alto que su traje ciudadano es muy reciente; procede de la clase política –fue del PRI más de 30 años-, ex alcalde, diputado federal y local, funcionario de centrales campesinas, hábil en su estilo ranchero de hablar vulgar y popular para construirse la imagen pública –alcalde que combatió a los Zetas, se salvó de dos atentados-, desafiante al sistema de partidos y ofertante de castigo a la corrupción, que con el sabido apoyo de empresarios atrajo a su favor el descontento que prevalece contra el actual gobierno estatal del PRI, deteriorado por señalamientos de corrupción.
LAS CONDICIONES
No se ve nada fácil construir en Veracruz una candidatura independiente ganadora; el afecto Bronco, aunque no faltarían los que se atrevan a lanzarse a la empresa. Sin duda una condición es la de tener una imagen pública de liderazgo que pudiera propagarse en corto tiempo en la entidad –los Broncos no salen de la nada- y además, mantener o tener facilidad para armar en corto tiempo una organización para la competencia política y el acceso al poder, funcionalmente lo que hace un partido político, pero sin el membrete. Por otro lado, hay que conseguir dinero. Las reglas del financiamiento para los candidatos independientes son limitativas y para una elección de gobernador difíciles. A los candidatos independientes a diputados federales no les fue mal en financiamiento público debido a que la bolsa a repartir, el equivalente al financiamiento de un partido político de nueva creación, se distribuyó entre muy pocos que consiguieron el registro y el tope de campaña detectados no es muy alto, así que recibieron por vía pública la mayor parte, ya fue muy poco lo que les resto de obtener de financiamiento privado para hacer equivalentes a los candidatos departidos en el tope de gastos. Una campaña de gobernador evidentemente es mucho más cara; tanto en el gasto que no se ve y comprueba, como en el tope legal de gastos de campaña fiscalizado por el órgano electoral. El tope de gastos de la campaña a gobernador de 2010 fue de 52 millones de pesos, a la próxima hay que aplicarles los factores de actualización. Aparte el gasto paralelo y encubierto.
Hay quien opina que el candidato independiente puede hacer una campaña menos onerosa que las partidistas, cuyas cadenas de operadores van rasurando las bolsas y encareciendo la campaña por beneficios personales, sin contribuir a la eficacia de las acciones.
Pero la empresa tiene sus riesgos. En Veracruz no ha habido alternancia, y por lo que se vio en la reciente elección federal y en las precedentes locales, la maquinaria priista, que articula candidatos con redes de intereses regionales y estatales, con todo, sigue funcionando para ganar elecciones; el voto opositor se disgrega y el PAN perdió ya el impulso. Que un candidato independiente venza al PRI y su aliado el PVEM, que seguramente estará en la coalición siguiente, en 2016, hoy se ve muy remoto.
Otro factor nada desdeñable en el análisis es la inversión y su recuperación. La campaña electoral costará un dineral, de 75 millones de pesos en adelante, cuando menos. Y no se olvide de que el periodo de gobernador quién entrará en 2016 es de sólo dos años; ¿quién va a apostar financiamiento político que podría no darle tiempo de recuperar en dos años? Los empresarios del Bronco van por seis.
Pero ya hay Broncos en ciernes. Ahí anda el bolsa diputado local Renato Tronco, se dice que Gerardo Buganza está por renunciar a la Secretaría de Gobierno para preparar su candidatura independiente; no faltan los que apuntan al empresario priista Ricardo Ahued (¿arriesgará capital en una aventura política de dos años?) y también se menciona que podría ser algunos de los senadores del PRI, o de los aspirantes recién apuntados por haber ganado sus distritos de diputados federales en caso de que no tuviera la candidatura; ya se verá.
Por ahora en Veracruz no se Bronco a la vista, Sino más bien alguna leve tos, ni siquiera bronquitis.