+Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2015-07-10
A estas alturas, a nadie sorprende en Veracruz el cuatro de protestas de acreedores del Gobierno del Estado. Si algo unifica hoy a los veracruzanos, posiblemente sea su calidad de acreedor o demandante de promesa incumplida. Ya no se requiere enumerar las categorías sociales de acreedores, están prácticamente todos; de ahí que resultaría tedioso pasarles lista. Me hace cualquier página de noticias, interesado en línea y las manifestaciones del día, que incluye tomas de carreteras de calles, plantones, oficinas públicas, desborda por la demanda de falta de pagos o cumplimientos de acuerdos y ofrecimientos de obras, servicios, presentaciones etc.; además de los reclamos no públicos del sector empresarial, en el que sólo algunas ramas lo han hecho abiertamente, pero en el que he sabido hay numerosos prestadores de servicios o contratistas que también forman parte de la cola de acreedores. Al igual que el sector público, Ayuntamiento independencias que reciben mucha tos su presupuesto y las asignaciones de dinero. No hay suficiente dinero, el aparato estatal está semiparalizado, la inversión pública escasa, los pasivos se acumulan y cada mes batallan para cubrir las obligaciones mínimas, Como son sueldos y pensiones. Si atienden en un lado donde hay presión o definición prioritaria, en otros se parece el retiro, la cobija no alcanza, la ingobernabilidad asoma.
Ante tales evidencias es inocultable el estado de deterioro financiero en que se hundió el gobierno del estado al quinto año. El mecanismo de la deuda se llevó al límite de la capacidad de pago –Fidel Herrera duro la píldora con bursatilización, luego desfondo al cierre-; y el gobierno de Duarte también la infló, encubierta con la ”reestructuración” que hizo el genial Tomás; de poco sirve la cifra de 40 mil millones de pesos de deuda pública registradas, frente a la oculta cantidad del monto de los pasivos no contabilizados; pero todavía quieren darle otro estirón; por otro lado, los ingresos propios son insuficientes, incluyendo las participaciones en impuestos, Y además dejó de funcionar, por cambio de reglas, fondearse con los recursos federales etiquetados, sobre todo se quitó del alcance el fondo para la educación, que ahora administra el gobierno Federal. Tampoco se puso orden en el gasto, en corriente, los extraordinarios, los especiales, el gasto político, no tuvieron contención. Y alrededor del gasto, la percepción pública de corrupción; presunción y señalamientos de enriquecimiento de la camarilla y sus socios, incluidos familiares.
Eso ocioso preguntarle, hasta retóricamente: ¿en qué momento se jodió Veracruz?
CÍRCULO VICIOSO
Lo grave del escenario es el círculo vicioso. El déficit persistente de operación, los pasivos no pagados y su incremento al paso del tiempo no tienen salida? Adicional de recursos, la disponibilidad de un flujo mayor que no ves cómo podría obtenerse.
No hubo rescate del gobierno federal, tampoco ventaja para Veracruz por la supuesta cercanía con el presidente peña Nieto. Por otro lado, adquirir nuevo financiamiento(no del tipo de los que autoriza el congreso desde la ley de ingresos” para responder a la estacionalidad de las participaciones”, Como del que recién pidieron explicación por mil 300 millones), Sino de un rango superior, requiere de más aduanas que antes: no sólo de prestamistas, Sino de la jerarquía política: la nueva legislación Federal en materia de disciplina financiera introdujo candados Y supervisión del congreso y de la presidencia de la República a través de la Secretaría de hacienda; un control que ejerce desde el centro sobre los gobernadores, sobre todo del PRI; los nuevos endeudamientos a partir de rangos significativos necesitan el visto bueno político del gobierno federal.
No puede decir que no estén buscando salidas, el problema es que no las encuentran. Se sabe que tratan de alcanzar financiamientos con garantía de un fondo federal de estabilización, pero la jefa hacendaria de la coordinación con entidades federativas les da un trato despectivo, según testigos, en las justas burocráticas los tilda de ”saqueadores” –quieren más para robárselo (¿sabrá algo?). igualmente han tratado de convencer a los de Hacienda del perjuicio del cambio de fórmulas de participaciones y asignación de fondos, para ver si así pueden resarcir algo.
Otra carta bajo la manga es dar el golpe de salida con una operación para bursatilizar el impuesto al 2% a la nómina, tema que han estado sondeando pero que todavía no está resuelto.
LA PEOR HERENCIA
El temporal alivio que se consiguió el mes pasado con el resultado de las elecciones para diputados federales, donde el PRI y su aliado PVEN ganaron el 16 de 21 distritos, ya se diluyó; las carencias financieras pegan más que la ilusión de la aprobación al gobierno local. El derrumbe de las finanzas es una herencia maldita al próximo gobierno estatal, cuyos dos años, de no modificarse tales condiciones, serían de completa inacción.
Urge romperle el nudo gordiano del impago del gobierno del Estado; dejarlo en la inercia no sólo condena al estancamiento económico Sino también a la derrota política del PRI, favorecerla alternancia del poder a la oposición. No se cree que el riesgo de perder la gobernatura de Veracruz el año próximo sea indiferente al grupo político central del PRI, menos cuando dos años después, en 2018, se empataran las elecciones de presidente de la República con la siguiente de Gobernador. Y como se sabe, las tres últimas elecciones presidenciales (de 2000 a 2012), el PRI ha perdido en Veracruz.
No es muy claro porque no se ha dado una intervención más A fondo del secretario de hacienda, Luis bidé Garay, sabida su explicación a la presidencia de la República y por tanto a su conveniencia de tener de su lado A la entidad. Quizá esté dejando que la nave segunda para entrar al rescate, y crear condiciones para impulsar alguien de su proyecto, cómo sería el Senador Pepe Yunes Zorrilla, hasta ahora con insalvable distancia del gobernador Duarte.
Mientras tanto, la tragedia griega se parece mucho a la de Veracruz; con la diferencia de que aquí no hubo referéndum para declarar el impago.