+Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2015-07-15
El destape de Gerardo Buganza Salmerón como candidato independiente a gobernador para el periodo 2016-2018, difundido ayer en un video con un mensaje retórica acartonada y vestimenta del libro del mormón, vuelto noticia en medios es un producto para el consumo de incautos de la política; pero también parte de una estrategia –si así se le puede llamar- del grupo priista en el poder del estado, para intentar dispersar el voto opositor, en particular el del PAN, y de paso, reducir otras opciones de candidaturas independientes.
Sólo quien no lo conozca y no comprende el proceso político de Veracruz podría caer en el infantil engaño de pensar que Gerardo Buganza es un candidato independiente de los poderes fácticos e institucionales; tragarse el cuento bobo de que representaría a los ”ciudadanos”. Que es uno más de los más de 7 millones de veracruzanos.
Evidentemente no puede ser independiente quién es y ha sido desde diciembre de 2010 subordinado del gobernador Javier Duarte, un militante del PRI; es decir, durante casi cinco años interrumpidos a la fecha a obedecido sus órdenes, como Secretario General de Gobierno dos veces, y en el inter, de Infraestructura y Obras Públicas.
Y antes, es el mismo año, se sumo a su campaña electoral del PRI al gobernador, cuando fue derrotado en el proceso interno del PAN. Del PAN corrió a venderse al PRI.
Afiliado a este partido, alguna vez hizo el teatro de ir a darles cuota. Ha sido y, por lo que se ve, será, una pieza en el juego de poder y sucesión del gobernador priista Javier Duarte. Buganza es un instrumento de camarilla política. Y cobra por hacerlo. No va de a gratis.
Por otro lado, sus posibilidades de triunfo electoral son nulas. Nadie que pueda analizar la situación político-electoral del estado podría razonablemente creer que Buganza ganaría una elección a gobernador, que sería capaz de vencer al PRI y sus aliados, o al PAN, partidos que disputan cerradamente la gubernatura en la última década. El fenómeno bronco de Nuevo León (ni el más que bronco) tiene condiciones de réplica en Veracruz.
Escaso capital político
Si Buganza tuvo algún capital político propio eso fue hace ya mucho tiempo. Nunca ha ganado una elección; dos veces fue diputado federal plurinominal, en 1997 y en 2006, y una vez senador por primera minoría, todos por el PAN, está última en 2000, trepado en la ola Fox. Su mejor desempeño, en el auge del panismo y repudió al PRI, como candidato del PAN a gobernador, fue en 2004, cuando lo vencido por estrecho margen Fidel Herrera. De esto hace ¡11 años!
En 2010, Felipe Calderón lo hizo a un lado y le entregó la candidatura del PAN a Miguel Ángel Yunes Linares; desde entonces, se vendió para supuestamente restar votos al PAN y llevarlos al PRI, resultado que es de muy dudosa comprobación. No puede saberse cuanto aportó al triunfo de Duarte en 2010; tampoco en otros procesos electorales, locales o federales en que el PRI ha perdido ante el PAN en Córdoba, región de origen de Buganza (excepción del pasado proceso federal, que tampoco podría acreditársele).
Mermar el voto del PAN
Pero realmente el centro de su oferta es la incierta merma al PAN y ese es el ingrediente por el que lo están patrocinando. El discurso del lanzamiento de candidatura: “hoy más que bronco”, el que intenta aludir y asociarse con el candidato independiente ganador de la gubernatura en Nuevo León, deja en claro contra quien va e implícitamente a quienes sirve en su candidatura.
El discurso de Buganza transmite la fijación y el miedo de su jefe Javier Duarte a la candidatura del PAN de Miguel Ángel Yunes Linares.
Envuelto en una retórica pejista expone el merolico Buganza para ingenuos que dos veces a querido ser Gobernador y dos veces las mafias de los partidos se lo han impedido; pero apenas y rosa al PRI y a Fidel, en cambio se enfoca a su verdadero trabajo mercenario mal disimulado: ataca el que sería otra vez el candidato del PAN a gobernador: Miguel Ángel Yunes Linares. Exhibiendo las costuras de su encomienda, acusa a Yunes Linares de haberle arrebatado la candidatura del PAN a gobernador en 2010, y para etiquetarlo de ”nefasto personaje para Veracruz”, ”verdaderamente atroz”, formado en la peor época del priismo (como si en la administración en la que actualmente participa no fuera priista y se le calificara mejor).
Finalmente, Buganza sostiene que el 2010 dijo que el se encargaría de que Yunes no fuera gobernador, y que no lo fue gracias a él; ahora resulta que ni siquiera Duarte venció a Yunes Linares en 2010, sino que fue ¡Buganza!
Luego entonces y -sigue el razonamiento falaz- sólo él (el pseudo candidato independiente) puede detenerlo ahora.
Dispersar el voto de oposición
El cálculo es que la polarización del voto PRI contra el PAN podría en riesgo el triunfo del PRI y por tanto, las espaldas de Duarte y los suyos, a quienes Yunes Linares, no dejo de fanfarronería, amenaza con encarcelar por corruptos.
Por ello, al mercado de votos hay que ponerle más ofertas, de tal forma que se dispense y favorezca aquel voto de oposición no se consolide. El segmento de mercado de Buganza sería el voto anti PRI, pero de derecha, el que votaría PAN, pero no Yunes Linares. No busca el voto de Morena ni el del PRD o MC, lo suyo es la derecha y también el segmento de incautos que querían que Buganza es independiente, y no lo que es en realidad, es un instrumento del PRI y del gobernador Duarte.
Contra independientes
Asimismo, la incursión de Buganza de los “candidatos independientes” crea la ilusión de que esa figura se adopta en Veracruz y, a la vez, compite por los ”apoyo ciudadanos” y el financiamiento público, con otros que en verdad pudieran ser candidatos de origen efectivamente ciudadano.
Por conflicto de interés, debería renunciar
Manifestado su propósito de contender en la elección de gobernador como candidato independiente, aunque no esté en los tiempos legales, por el conflicto de interés en que se ha colocado, en virtud de su función, atribución y recursos públicos a su disposición, Buganza debería presentar su renuncia como Secretario General de Gobierno. Seguro que no lo hará, no porque sea más que bronco, sino porque es un candidato del gobierno, trabaja en la administración pública como miles (dice su letanía), omite decir que se beneficia como muy pocos.
En verdad creen que Veracruz está lleno de tontos, que mandan a Buganza, para ingenuos.