#Editorial: EL SUR NO ESTÁ LISTO PARA MAGNOS EVENTOS
+ Esa es la triste realidad de un sur que no tiene el nivel para ser anfitrión de un evento magno como una sesión del Congreso del Estado. Una lástima, verdadera vergüenza.
Zona Centro
REDACCIÓN - 2015-07-23
El Congreso del Estado tiene que sesionar, de acuerdo a la tradición, al menos una vez al año fuera de su sede. Durante años ha ido a varios puntos del estado a instalarse foráneamente.
Este año le tocó a Minatitlán, ciudad petrolera al sur de Veracruz, famosa no sólo por su cantidades industriales de basura mal manejada, olores fétidos y cultura istmeña, sino por ser la sede de una de las secciones más poderosas del sindicato petrolero.
Pero en Xalapa algunos legisladores ni siquiera conocían dónde quedaba Minatitlán; ni siquiera lo tenían presente. La realidad de ser un pueblo desconocido y alejado (al menos 5 horas de distancia) de la capital de Veracruz.
Pero también políticamente, Minatitlán es considerado una isla: ahí mandan los petroleros y nada tienen qué hacer ahí líderes estatales partidistas o de organizaciones obreras que vienen de Xalapa. Una anécdota: cuando era campaña de Miguel Alemán a gobernador, el entonces coordinador de campaña Fidel Herrera llegó al Casino Petrolero como avanzada para supervisar el evento del candidato del día siguiente. Ahí se topó con el otrora poderoso líder petrolero Pablo Pavón Vinales, quien al saber que Fidel estaba pidiendo cambios en la logística, lo paró en seco y le dijo que él no tenía nada que mover ahí. Que ya estaba todo organizado. Desde ahí la relación ríspida entre el futuro gobernador de Veracruz y el hoy jubilado y semiretirado de la política.
La instalación del Congreso del Estado en Minatitlán resultaba toda una pesadilla de logística. Pese a ser un pueblo petrolero (de alta capacidad económica) no tienen hoteles suficientes o de calidad para recibir a una gran cantidad de visitantes. Es decir, los 50 legisladores no hubiesen tenido ni siquiera a dónde llegar a descansar luego del largo viaje desde la capital u otros puntos del estado.
Hay un sólo hotel medio decente recientemente inaugurado, pero no a la altura de los visitantes, acostumbrados a los hoteles de 5 estrellas y buenos restaurantes, que tampoco existen en Minatitlán para la magnitud del evento: existe solamente un restaurante VIPS, pero es pequeño y no para alojar a distinguidos visitantes en un privado o una mesa grande.
Lo que no hay que negar, es que en Mina la gastronomía es única: los tacos de cochinita pibil, los chanchamitos del malecón, la carne de Chinameca, las memelas, los chamorros de La Luz, los mariscos de Chapewin por el rumbo del Tercer Batallón, , el caldo de gallina de rancho del Tío Chon y un montón de etcéteras que desatan la baba.
Luego entonces, lo más lógico es que los legisladores serían llevados a Coatzacoalcos, allá donde sí hay restaurantes de lujo y hoteles más cómodos, pero al llegar se toparon con otra realidad: tuvieron problemas para hospedarse en el Hotel Terranova, que se supone es uno de los mejores del antiguo Puerto México.
Dicho hotel ha venido de más a menos en pocos años. Hace algunos años, estudiantes de la UV hicieron investigaciones en la higiene de las cocinas de los hoteles de la región, y el Terranova resultó ser uno de los de más baja calidad. Una empleada alguna vez narró que tuvieron un problema porque un cliente por accidente golpeó una pared y al hacerse un hoyo salieron varias cucarachas desde adentro. El ya tan necesario internet regularmente es malo y no alcanza en las habitaciones y en algunas ocasiones se logran ver reparaciones que están detenidas por días, incluso en los accesos principales.
Los legisladores también se toparon con que la cena que tenían con periodistas de la zona sur de Veracruz, tuvo que ser cambiada de sede de última hora porque el salón destinado por la gerencia del hotel tenía descompuesto el aire acondicionado. Tuvieron que pedirle a los periodistas que bajaran al lobby, mientras habilitaban una palapa a orilla del río Calzadas para que se pudiera llevar a cabo el evento.
Ahí, entre el intenso calor de la canícula, humedad, bochorno y muchos mosquitos, los diputados locales y los periodistas convivieron.
De ahí, transportarse al día siguiente hacia Minatitlán (de punto a punto, una media hora o 45 minutos) para llevarse a cabo la sesión foránea, que tuvo que llevarse a cabo en un salón de fiestas privado.
Sí, porque el pueblo petrolero tampoco cuenta con un foro municipal de nivel para presumir (aunque existe el Casino Petrolero, que extrañamente no se utilizó en esta ocasión tan importante). Si usted viaja, por ejemplo, a Tihuatlán, al norte del estado, conocerá el foro que tienen frente al Palacio Municipal, donde se ubica un enorme salón de usos múltiples bien diseñado, con suficiente espacio y además con una arquitectura envidiable por los motivos totonacas que lo adornan.
Y Tihuatlán ni siquiera es potencia petrolera: es conocido más por sus muebles de madera y su cercanía con Poza Rica. Minatitlán no tiene una Sala de Cabildos a la altura y las oficinas de los regidores son cubículos demasiados pequeños. En pocas palabras, el Palacio Municipal es un cuadro obsoleto, pero además ni siquiera es una arquitectura digna de presumirse o para llevar a cabo eventos de esta magnitud.
Porque lo que llegó a Minatitlán era nada más y nada menos que el Poder Legislativo de Veracruz.
Por años también se ha pugnado porque se le dé un uso al aeropuerto ubicado en Canticas, pero éste sólo sirve para vuelos privados y comerciales hacia la Ciudad de México. Tampoco está a la altura de lo que se supone es una de las regiones más pujantes de Veracruz. El de Villahermosa es el más socorrido.
Esa es la triste realidad de un sur que no tiene el nivel para ser anfitrión de un evento magno como una sesión del Congreso del Estado. Una lástima, verdadera vergüenza.