#AsuntosPúblicos: EL CRIMEN DE LA NARVARTE

+Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2015-08-04

En el lamentablemente homicidio múltiple en el que perdieron la vida, con tiro de gracia, el fotorreportero Rubén Espinosa Becerril y la promotora cultural Nadia Vera, junto con otras tres mujeres, el pasado viernes en un departamento de la colonia Narvarte en la Ciudad de México, ellos dos conocidos en Xalapa donde residieron varios años se ha dado un fenómeno de fanatismo en la esfera pública opiniones y manifestaciones que esperemos, los hechos, si en algo valen para formarse juicios racionales, pongan pronto en su lugar.

De manera apresurada y sin el menor examen de los hechos derivados de la escena del crimen y otras evidencias difundidos por la autoridad investigadora, la procuraduría de justicia del Distrito Federal, por cierto emanada de un gobierno del PRD, de izquierda –en la que estos grupos podrían confiar- como virus o pandemia todos los que se tienen identificados con ciertas posturas críticas, incluidos organismos internacionales no gubernamentales, se treparon el carro en marcha de la presunción de ataques a la libertad de expresión y se volcaron en manifestaciones, protestas y condenas.

Como Rubén Espinoza y Nadia viveros en Xalapa y participaron en activismo social y además en algún momento, antes de cambiar de residencia, acusaron supuestas amenazas gubernamentales, en el extremo de la fantasía y entendió conspiratorio, a la fantasía se le hizo tan fácil como irresponsable hasta presentarlo como un caso ”extraterritorial” imputable a la violencia contra comunicadores en Veracruz.

Cabe decir, sin ninguna evidencia o indicio de que el gobierno de Veracruz haya tenido algo que ver con el crimen, como tampoco que aparezca nada que vincule el homicidio con ataques a la libertades civiles.

Sería largo y ocioso enumerar todas las buenas conciencias que sin información suficiente de análisis se montaron en la equivocada versión de la fábrica de mártires de la comunicación y el activismo social. Es muy responsable la actividad que realizaron, sea de cobertura gráfica informativa protesta social, pero de dicha actividad no parece tener ninguna conexión con los motivos del homicidio múltiple, demuestra señales más vulgares, distantes del romanticismo social.

LOS HECHOS DE LA INVESTIGACIÓN

De acuerdo con la investigación y en particular con el testimonio de una de las mujeres que habitaban en el departamento donde ocurrieron los hechos, ”Esbeydi”, la historia del crimen comienza la noche del jueves con una juerga; sus tres compañeras de departamento tuvieron fiesta con cuatro hombres –uno de ellos el fotógrafo Espinoza, novio de Nadia, quien ahí vivía-, el viernes en la mañana, cuando Esbeydi salió a su trabajo, el grupo seguía bebiendo; en la noche que regresó, los encontró muertos, sus tres amigas, el fotógrafo y una trabajadora doméstica, quien para su mala fortuna ese día fue a hacer el aseo.

La verificación de evidencias refiere que las cerraduras del departamento no fueron forzadas, que las víctimas conocían a los asesinos, estuvieron con ellos en prolongada parranda. Incluso una de las mujeres asesinadas, ”Nicole”, colombiana de 29 años, una de las claves para esclarecer el crimen, fue vista con uno de ellos en el estacionamiento, donde bajaron a un auto –un Mustang- en el que posteriormente los asesinos se retiraron y que después abandonaron.

El parte ministerial indica que los cuerpos de las víctimas fueron localizados en las recámaras –Espinosa de 31 años y Nadia, de 32, en uno; Nicole, la colombiana y Yesenia (maquillista de 18 años) en otro; en el baño la empleada doméstica, de 40 años. Cada uno presentaba una herida de disparo de arma de fuego, calibre 9 milímetros en la cabeza, así como algunas escoriaciones en diversas partes del cuerpo, presuntamente originadas por el forcejeo previo al sometimiento al que fueron expuestos.

De Rubén Manuel Espinosa Becerril, la Procuraduría del DF describe que tenía 31 años de edad, soltero, originario del Distrito Federal y que fue identificado plenamente por sus familiares, ”quienes declararon que su regreso a la capital del país fue debido a que este no tenía trabajo en Veracruz, donde vivía desde hace ocho años, y aquí estaba en busca de una oportunidad como reportero gráfico”, esto no obstante que ahora que falleció tanto el semanario Proceso como la agencia fotográfica Cuartoscuro lo reclamaron como de su plantilla laboral.

En sus pronunciamientos preliminares, la Procuraduría capitalina sostuvo que del análisis de hechos y las constancias recababan en el lugar (15 declaraciones), inspecciones, levantamiento de indicios y múltiples peritajes en materia criminalística, fotografía, química y genética, se desprende la comisión de delitos de homicidios, robo y lo que resulte, ”manteniendo abiertas todas las líneas de investigación”.

ESCLARECIMIENTO

Es inobjetables la existencia de justicia al homicidio no sólo de Rubén y Nadia sino también de las demás personas victimadas, así como la demanda de que no se descarten las líneas de investigación la relacionada con la actividad profesional de una de las víctimas, el periodismo. Sin embargo, es necesario examinar los hechos y no cegarse por los prejuicios y visiones maniqueas que nada tienen que ver con la democracia o la ciudadanía racional. La condena mediática, carente de objetividad, no puede reemplazar a la investigación de los hechos, el fanatismo no debe sustituir a la razón.

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