#AsuntosPúblicos: RENOVACIÓN DE MANDOS PARTIDISTAS
+Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2015-08-07
Aunque la elección de líderes de los partidos políticos es el principio un asunto interno de militancia, incumbe a los ciudadanos debido a la función que desempeñan esas organizaciones en la recepción y canalización de demandas, en la formación de la voluntad y representación política, además de que viven de los contribuyentes a través de las prerrogativas, del financiamiento público.
Este mes, dos de los principales partidos políticos, el PRI y el PAN, cada uno con sus propias reglas, resultado de su cultura política, elegirán a sus nuevos dirigentes, habrá en ambos un reacomodo relativo de sus camarillas de poder y por ello, cierta dinámica de sus miembros y personajes hacia los procesos políticos de corto plazo.
El PRI, el partido gobernante en el ámbito federal y estatal, quedó resuelto que será presidido por el sonorense Manlio Fabio Beltrones, un antiquísimo cuatro de gran experiencia gubernamental y política, que conoce el sistema y ha vivido su transformación; distante ya de su pertenencia al diluido grupo del ”hombre leyenda” de la seguridad, el fallecido ex secretario de gobernación y ex gobernador de Veracruz, Fernando Gutiérrez Barrios, a cuya muerte en 2000 cohesionó temporalmente, Beltrones se ha constituido (sobre todo a partir de la primera alternancia en que refugió como interlocutor con el gobierno del PAN) en una figura con brillo propio dentro del mismo, como exponente del oficio de la negociación y la gobernabilidad. De currículum político impresionante, ha sido tres veces diputado Federal, Senador en dos ocasiones, gobernador de su estado, subsecretario de gobernación y para sus seguidores con méritos y capacidades para aspirar a la Presidencia de la República, a la que no pudo llegar en 2012 en la competencia con el actual presidente Enrique Peña Nieto.
Accede a la dirigencia del partido, no cabe duda, según la regla del sistema, por decisión del presidente Peña, aún cuando su arribo debió haber causado escozor entre los miembros del gabinete íntimo presidencial que aspirar a la sucesión en 2018, pese a la imagen declinante del mismo presidente y su equipo de colaboradores. Pero el 18 será otro momento.
La selección de Beltrones ha sido una decisión sensata del presidente. Es un político experto y maduro, que además tendría la capacidad de unir a distintas corrientes, hasta ahora excluidas del banquete Hidalgo-Estado de México, y preparar con sensibilidad y manejo político las elecciones de gobernadores que vendrán el año próximo, entre estas las de Veracruz.
Manlio y la sucesión de Veracruz
Hay, como se sabe, veracruzanos vinculados a Beltrones como el Senador Héctor Yunes Landa, y también el gobernador Javier Duarte; por supuesto, aunque no es veracruzano, tiene aquí vínculos, su cuñado Salvador Sánchez, actual Subsecretario Federal de Turismo y ex secretario de Finanzas y Planeación en el gobierno de Fidel Herrera; el ex gobernador igualmente tendría oportunidades de reinserción.
Sin embargo, sería erróneo interpretar que con el ascenso de Beltrones en automático quedó resuelta la candidatura del PRI a favor de Héctor Yunes Landa. Conocedor del juego, Beltrones sabe qué la asignación de candidatos a gobernador debe procesar una mezcla de fuerzas e intereses, factores del centro y locales, cálculo de probabilidades de triunfo y por supuesto, la decisión del Presidente de la República.
Por lo pronto, está por iniciar el ritual de la aclamación en gira por el país, antes de su ungimiento por parte de la asamblea del Consejo Político Nacional que será el 20 de agosto.
El cerillo del PAN
De otra dimensión, mucho más pequeña, es el cambio de mando en el PAN. No sólo porque este partido está a la baja, desplazado por el poder ejecutivo federal en 2012, tras gobernar dos sexenios, y sin haber podido alcanzar el gobierno del estado en Veracruz, además de que no han podido parar su achicamiento, como se observó en las pérdidas sustanciales de votantes en las pasadas elecciones de junio; también por la inferior categoría de los actores que aquí se mueven, el pobre perfil y la clara corrupción del grupo que prevé mantendrá el control partidista.
Aunque tendrán elecciones de militancia 16 de este mes y compite el senador Javier Corral, un candidato decoroso y honorable, no se reconocen probabilidades frente al representante del grupo dominante, el joven originario de Querétaro, Ricardo Anaya, un peón del presidente saliente Gustavo Madero, quién será diputado federal y seguirá mandando en el partido. Madero, como es sabido, pretende ser candidato del PAN a la Presidencia de la República en 2018, y para eso se servirá de su lugar en la Cámara de Diputados –se prevé sea el coordinador de la bancada- y de su incondicional Anaya al frente del partido.
En Veracruz, el cerillo Anaya ( y su jefe Madero, son aliados del grupo que encabeza Miguel Ángel Yunes Linares, el corrupto, por antonomasia, luego de varias chaquetas que se cambió; traicionó, como es su hábito, a Felipe Calderón, Ernesto Cordero, a Josefina Vázquez Mota, para finalmente financiar la campaña de Gustavo Madero a la presidencia del partido conjuntos desviados. Son de antología las conversaciones del cerillo Anaya con Yunes Linares en supuesta clave para acordar la maleta de la cooperación y la logística para mandarle los documentos recolectados de los ayuntamientos panistas de Tantoyuca y Boca del Río. Corruptillo el cerillo