+Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2015-08-17
Un giro en el proceso de sucesión de gobernador al interior del PRI ocurrió la tarde del pasado jueves; finalmente se reunieron a dialogar políticamente el Gobernador Javier Duarte de Ochoa y el Senador Pepe Yunes Zorrilla.
La reunión se dio en Perote, en la hacienda del Senado Yunes, a donde acudió el gobernador Duarte como en otras ocasiones lo había hecho, antes de que se presentarán las diferencias entre ellos, como es sabido, a causa del recorte del periódico para el próximo gobernador a dos años, tema que creó fricciones y signos de división en el PRI.
Irreversible la conclusión de que el siguiente gobernador será electo para sólo dos años, y en la víspera de que inicie el proceso electoral –en noviembre- y la sección internet de candidato (diciembre-enero), los actores políticos ajustan su estrategia y en este sentido, tanto el senador como el gobernador privilegiaron el valor de la unidad.
Esta vez el encuentro fue a solas; sin testigos, pero ambos comentaron satisfactoriamente el cordial diálogo, refrendando la vieja amistad y alianza política. Se diría que limaron asperezas, fumaron la pipa de la paz.
La crítica reiterará del senador al gobernador Duarte, si viene en cierto momento le concedió la posibilidad de tomar distancia, tendría que hacer sido ya suficiente, puesto que dejó establecido que pretende ”un proyecto alternativo”, pero dentro del PRI; por ello, ahondar en los defectos, más que en la búsqueda de soluciones, pareciera una actitud contraria al PRI, como partido que aspira a retenerla gubernatura y el control del congreso el año próximo; patear el pesebre y hacerle el caldo gordo a la oposición.
Por otro lado, tendría que clarificarse mensajes ambiguos o mal interpretadas de que el grupo político dominante del PRI en Veracruz habría pactado ya el apoyo sucesorio con el otro senador Yunes (Landa), al igual que desecharse del horizonte toda pretensión de algún veto. Es decir, se colocaría el gobernador como un factor de cohesión y unidad de los grupos priistas locales para garantizar equidad en la competencia interna, hasta este momento punteada por los dos senadores, Pepe Yunes Zorrilla y Héctor Les Landa.
Facilitaron el acercamiento algunos mediadores locales, amigos y aliados de ambos políticos, y también el Secretario de Hacienda Luis Videgaray, con ascendiente en ellos, quien los exhortó a dialogar y superar sus diferencias.
Piso parejo
Obviamente, la reunión no significa que el candidato será Pepe Yunes –aunque muchos en el PRI sostiene que debería serlo-, sino únicamente que habrá que restaurar desde ahora la unidad del partido y mantenerla una vez que se produzca la decisión acerca de quién de los aspirantes es el elegido.
El misterioso y hermético proceso, desplegado en los espacios ocultos al público tiene, con todo, la identificación de sus actores y los momentos; la selección que no tardará mucho –en la concurrencia de los varios factores de la decisión, sin duda los centrales, el Presidente de la República, el o los secretarios de estado que participen, hacienda y gobernación (no muy fuerte que anda ponchados), el presidente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, cuyas circunstancias de ascenso para operar a favor de la estructura y no de su proyecto personal no significa ventaja para Héctor Yunes Landa, quien se identifica con el grupo de aquel. Y sin duda el rol del gobernador Duarte como responsable político del estado, además revaluado en los resultados de la pasada elección de diputados federales.
Lo cierto es que los dos senadores del PRI tiene probabilidades; no hay todavía nada para nadie. En las encuestas van parejos –los dos mantiene presencia continua en la entidad, contacto con grupos, inclusive se habla de que ante la homonimiasde apellido, que distinguen claramente los activos en la política, para el potencial electorado no hay diferencia de marca.
Los del PRI tendrán que esperar a que los factores de poder procesen la decisión. Mientras tanto, todos seguirán haciendo su juego, pero sin peleas estériles que pongan en riesgo la unidad y la permanencia en el gobierno. El adversario está afuera, debe haberles quedado claro. A quien enfrentarán es a los partidos de oposición, el PAN, Morena, el PRD, etc., que le disputarán el poder.
De nota roja y periodismo
La novela negra de los asesinatos de personas relacionadas con el periodismo en Veracruz tendrá que seguir buscando sus héroes-mártires. Los capítulos recientes –los crímenes de la Narvarte en el DF y las ejecuciones en el bar de La Taberna en Orizaba-, apuntan a motivos menos idealistas o democráticos, sin conexión con el poder político, su debate o disputa.
El primero, ocurrido el 31 de julio pasado, donde entre la cinco víctimas se encuentra el fotoperiodista Rubén Espinoza y la activista Nadia Vera– ambos con antecedentes laborales y de militancia en el estado, y que acusaron haber recibido aquí amenazas, pero ya residentes en la Ciudad de México-, la principal línea de investigación que prevalece, para la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, va hacia la delincuencia organizada. El móvil se enfoca a un cargamento de droga con el que se habría quedado una de las mujeres, la colombiana Mile Virginia Martín. El resto de las víctimas, como Rubén y Nadia, se habían encontrado en el lugar y momento equivocado. No obstante que ambos dieron positivo de drogas en la autopsia, Rubén de marihuana y cocaína, y Nadie de marihuana, la investigación no los conecta con el narco menudeo. No se sabe, uno de los tres homicidas fue detenido, consignarlo al juez, y ya sujeto a proceso, le dictaron la formal prisión. Nada que ver con el periodismo, o el activismo, ni con el gobierno de Veracruz.
En el bar La Taberna de Orizaba, el pasado jueves, fueron ejecutadas seis personas, entre ellas, el ex reportero de Telever Juan Santos, junto con los dos jefes de plaza de lo Zetas, El Chichi y El Felino. Aquí el móvil de delincuencia organizada es más evidente; se trata de un atentado en la disputa por la plaza delictiva; el periodista no fungía como tal sino como un integrante del grupo blanco del ataque; otros dos periodistas del diario El Buen Tono que ahí se encontraban, como se había difundido, no fueron atacados con armas de fuego; a uno de estos sólo le dieron un botellazo, no iban por él.
Estos episodios que inflan en la opinión pública los profesionales de la protesta, organizaciones que reciben financiamiento por abanderar causas democráticas, ingenuos y fanáticos o maliciosos oportunistas que buscan beneficios políticos, no resisten la confrontación con las evidencias. Los motivos de estos crímenes con realismo e imparcialidad se observan ajenos al romanticismo social, las luchas por la libertad de expresión y la razón de estado. Aunque no lo crean las mentes de lógica deformada por teorías conspiratorias.