Los hechos de la Seguridad en Veracruz

+La sensación de seguridad o inseguridad es esencialmente asunto de percepciones; lo que cada individuo siente respecto de los riesgos reales o aparentes a los que se enfrenta en su entorno y su vida cotidiana

Zona Centro

Juan Antonio Nemi Dib - 2015-09-07

La sensación de seguridad o inseguridad es esencialmente asunto de percepciones; lo que cada individuo siente respecto de los riesgos reales o aparentes a los que se enfrenta en su entorno y su vida cotidiana. Es, entonces, una valoración con alta carga de subjetividad. Lo que la gente siente y desea debe ser un referente obligado para todo gobierno, pero es claro que las políticas públicas deben construirse con más que meras percepciones. Por eso, la estadística delictiva y la medición de las incidencias son una herramienta fundamental para acercarnos con el mayor acierto y precisión al análisis de la realidad y mejorar realmente la seguridad pública.

Desde su inicio, el actual Gobierno de Veracruz reconoció como una demanda social de la mayor envergadura recuperar la paz pública, la tranquilidad y la plena vigencia del estado de derecho y garantizar a los veracruzanos la protección de sus vidas, de su integridad y de sus bienes. El crecimiento, la riqueza social, el desarrollo humano y todas las materias que abonan al progreso, sólo son posibles cuando las leyes se cumplen y los delitos son la excepción y no lo común, cuando la gente vive en armonía y sin miedo, cuando los sistemas legales funcionan y los delincuentes están en las cárceles y no en las calles.

La apuesta para responder a ese reto ha sido muy clara desde ese momento: mejorar la composición de las fuerzas de seguridad, haciéndolas más eficientes y confiables, respaldar incondicionalmente al poder judicial para hacer más expedita y clara la impartición de justicia y abonar a las mejores prácticas ciudadanas, para consolidar la cultura de la legalidad, promover los valores civicos y disminuir en forma sustantiva las actividades ilegales y antisociales.

Desde entonces, casi el 60% de los oficiales de policía que trabajan en Veracruz han alcanzado su certificación como acreditables, es decir, que aprobaron las pruebas de confianza, que demostraron las aptitudes y conocimientos necesarios para su trabajo y que no tienen antecedentes de conductas y relaciones incompatibles con su profesión. Todos los policías que no alcanzaron su acreditación fueron, sin excepciones, sustituidos. Esperamos que para finales de 2016, la totalidad de los 21 mil policías veracruzanos hayan pasado por este tamiz.

Nuestra academia se convirtió en Centro de Estudios e Investigación, con rango universitario que ofrece, además de la formación policial básica, numerosas especializaciones de alto nivel, licenciaturas, maestrías y doctorados. El 40 % de los policías veracruzanos pasaron ya por esta institución por lo menos en alguna ocasión; algunos han acreditado hasta 3 o 4 perfiles diferentes. Esto, además de las academias municipales y la Federal, que tiene su sede en Xalapa.

En seis años (2005-2010) se aplicaron 6 mil quinientos millones de pesos en seguridad. En estos 5 años la actual administración ha invertido 12 mil 354 millones, más del doble en menos tiempo. Con un esfuerzo económico sin precedentes, el salario de los policías estatales veracruzanos se duplicó; ninguno de ellos gana menos de 12 mil pesos mensuales, además de sus prestaciones.

La inversión para los municipios, a través de SUBSEMUN, crece año con año, en monto y en número de beneficiarios. En 2015 son ya 21 ayuntamientos con casi 310 millones de pesos.

Con cifras irrefutables, del Sistema Nacional de Seguridad Pública, podemos afirmar que hay una clara tendencia a la baja en los índices delictivos del Estado. A pesar de ser la tercera entidad federativa más poblada de México, de tener 212 municipios –la tercera magnitud en el país— y más de 24 mil localidades, en agosto de este año, Veracruz ocupó el lugar número once en ocurrencia de delitos, por debajo del Estado de México, del Distrito Federal, de Baja California, e incluso de estados más pequeños como Guanajuato.

Bajó 44% el número de secuestros y el número de víctimas de secuestro. Según la señora Miranda de Wallace y su fundación, Veracruz es el estado que más delincuentes ha encarcelado y procesado en todo el país, en los últimos tiempos, por su relación con el delito de secuestro. Lo mismo ocurre con la delincuencia organizada: 1,005 individuos han sido detenidos y están sentenciados o sujetos a proceso por esta causa.

De todos los delitos que se cometen en México, sólo el 3.11% ocurren en Veracruz.

Veracruz es campeón nacional en registro vehicular: un millón 600 mil están ya empadronados y 1 millón 300 mil ya tienen chip.

Se han tomado determinaciones valientes y firmes como desaparecer completas a corporaciones no confiables en Xalapa, en Coatzacoalcos, en Veracruz y Boca del Río, en Córdoba, Orizaba y, recientemente, en Poza Rica.

No son campanas al vuelo ni falsa propaganda. La problemática persiste: apenas hace un par de días mataron a 3 policías estatales y dejaron un cuarto gravemente herido. Esta es la mejor prueba de que nuestros nuevos policías no están coludidos con la delincuencia. Es cierto que aún tenemos presencia de grupos de la delincuencia organizada. Es cierto que han ocurrido delitos que impactan a la sociedad, que lastiman a todos y que ni queremos ni podemos ocultar. Falta mucho por hacer, es verdad. Un solo homicidio, un solo secuestro, un solo robo, constituyen un agravio inaceptable para la sociedad. Pero este recuento demuestra que se está trabajando con ahínco, compromiso y transparencia y que, en materia de seguridad, Veracruz está mejor hoy.

Todos los días, desde el Secretario Arturo Bermúdez y el Fiscal Luis Ángel Bravo hasta los oficiales de policía de la más lejana comunidad de Veracruz, exponen sus vidas e incluso las de sus familias, haciéndolo por convicción, porque saben que alguien tiene que correr con los riesgos asociados al combate a la delincuencia y porque no hay otro camino para vivir en plenitud la paz y la justicia a las que todos tenemos derecho.

Termino con mi profunda gratitud, como ciudadano y como servidor público, a los 26 los policías asesinados en cumplimiento de su deber en lo que va del sexenio. Son verdaderos héroes y la sociedad debe saberlo.

TEMAS RELACIONADOS:

|

Columnistas

Caricatura

Lo más leído

Historias y Tradiciones de Veracruz