+ Pareciera que tardaron mucho y dejaron que el alcalde Juan Manuel Diez Francos hiciera y deshiciera en la ciudad, que se ha convertido en una sede de la violencia.
Zona Centro
Pablo Jair Ortega - 2015-10-12
Esta semana fue anunciada la entrada del Mando Único al municipio de Orizaba que, según altos mandos y funcionarios del Gobierno de Veracruz, era una de las zonas más conflictivas en cuanto al tema de seguridad.
No es para menos: la zona Córdoba y Orizaba ha servido históricamente como una base para robo de autos y centro de contrabando, por su cercanía con el Distrito Federal (el mejor mercado), con el puerto de Veracruz, la ciudad de Puebla y la zona serrana de Zongolica, que puede servir como escondite o zonas de entrenamiento para la delincuencia organizada.
Tampoco hay que olvidar su cercanía a sitios como la zona limítrofe de Oaxaca, donde existen pueblos de pistoleros como lo son Omealca y Tezonapa; aquí operaba el famoso gatillero Toribio Gargallo, cuya zona de influencia llegaba hasta Córdoba.
Las primeras reacciones de los malosos por la llegada del Mando Único no se hicieron esperar: de inmediato tomaron la caseta de Fortín para denunciar abusos por parte de la Fuerza Civil y las corporaciones federales y castrenses, como parte de la guerra de propaganda que se debe combatir.
Pero al igual que en el caso del desafuero del diputado Renato Tronco, pareciera que tardaron mucho y dejaron que el actual alcalde Juan Manuel Diez Francos hiciera y deshiciera en la ciudad, que se ha embellecido, pero también se ha convertido en una sede peligrosa de la palpable violencia.