+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz.
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2015-10-13
Hasta ahora la competencia sucesoria en el PRI –el partido gobernante y hegemónico en Veracruz y con mayores probabilidades de mantenerse en el poder- parece ir por la libre, como si le estuvieran dejando correr (¡A ver hasta dónde llegan!).
Ya no falta mucho, pero todavía no está adjudicada la candidatura del PRI a gobernador del estado. Y aunque es de dos años el próximo periodo, sobran los interesados.
A falta de reglas, ha prendido entre aspirantes, cargadas y apostadores el nerviosismo y la incertidumbre.
El golpeteo es cotidiano y los grupos participantes dentro del mismo PRI –no es un secreto- está en enfrentados.
El Gobernador Javier Duarte conduce su juego, ejerce su cargo y espera los tiempos, ya hizo su parte en procesos electorales previos para acreditar el control político que detenta; pero la relación con los dos senadores, Pepe y Héctor Yunes, del PRI, quedo quebradas. No funcionaron los pactos, los intentos terminaron en franca rivalidad con Pepe y en abierta guerra con Héctor. Ambos aspirantes y militantes del PRI se colocaron en la oposición al gobernador. En términos de discurso político, en los temas locales, están en el espectro del PAN o del PRD, en el frente opositor. Socavar al Gobierno del Estado es una postura de la oposición; negativa al PRI.
El centro que no se ve
Mientras tanto el juego avanza; no sólo no hay reglas, tampoco hay una figura de mediación o árbitro –el presidente del PRI, Manlio Fabio Beltrones, no se ve en la jugada-; y mucho menos hay en estos momentos una inducción, nadie se come aún una línea nacional. El centro está ausente.
Es lo novedoso en Veracruz, como se está desplegando la sucesión de Gobernador, en el sistema centralista en restauración desde el regreso al poder ejecutivo federal en 2012.
Por más que se revise no se encuentra un grupo o actor dominante de la estructura de poder federal que esté en control de la sucesión del gobernador de la candidatura del PRI. Todos se ven lejanos y ausentes en lo que concierne a algún destape, incluido el presidente Enrique Peña. Lejos los tiempos en el que el propio presidente daba la señal y traía a su candidato a algún acto público. Tampoco se ven el dominio o con gran influencia en la sucesión los del círculo interior, Luis Videgaray, Miguel Osorio Chong, Aurelio Nuño, Meade, o los jefes de grupos nacionales, como Emilio Gamboa o Manlio Fabio Beltrones. Colocar gobernador en ese otro tablero significa crear posiciones de soporte para sus proyectos políticos personales, que ahora, aunque lo quieran o sueñen, en Veracruz no se ha concretado. Nada para nadie.
Procesos internos de selección
Por los plazos del proceso electoral, en el mes de enero próximo todos los partidos políticos deben iniciar su proceso de selección interna; con este inicio del proceso formal de selección de candidatos, el PRI de Veracruz entrará a otra etapa disputa en la que será inevitable la intervención exterior.
El PRI nacional que preside Manlio Fabio Beltrones tiene ahora en puerta esa agenda, conducir en los 12 estados en que habrá elección de gobernador en el país –incluido Veracruz- el proceso interno de postulación de candidato. Esta semana Beltrones designó a su personal de operación en la estructura del partido y en breve habrá metodología para evaluar aspirantes y calcular las posibilidades y sobretodo las condiciones del triunfo; medir el real valor electoral y político de los aspirantes; e identificar las redes de apoyos con las que se ganan las elecciones. La eficacia y validez de su trabajo se verá en los resultados electorales, la mala decisión va a la derrota. Ya nos veremos llegar a Veracruz.
Nuevo líder del PRI estatal
Sacudió al medio político local, especialmente del PRI y gubernamental, la noticia de que el diputado federal Alberto Silva, evidentemente identificado con el Gobernador Javier Duarte, llegaría a la presidencia del Comité Estatal del PRI este próximo domingo.
Se difundió como para que se supiera –sin fuente expresa-, no sólo que remplazaría a Ferrari, sino que habría un gran acto de masas para su elevación, una demostración de fuerza electoral, a la que asistiría el presidente del CEN del PRI, Manlio Fabio Beltrones, y el gobernador Duarte, el primer priista de la entidad.
Otro aspirante
Ante un escenario de indefinición de candidatura a gobernador en el PRI y de actores políticos en competencia, no se ha cerrado el registro de aspirantes. No sería el caballo, sino el cisne negro, que se bañaría de pueblo para entrar a la contienda interna como aspirante a la candidatura.
Habría otro elemento en la arena del combate de los priistas en Veracruz.
En el análisis de las fuerzas en Veracruz no se pierde de vista que la oposición es débil, que el PAN se aproximó a la gubernatura en dos ocasiones (2004 y 2010), pero con el apoyo del gobierno federal panista, que ya no está; Mientras que el PRI, durante el gobierno de Duarte, ha consolidado triunfos electorales tanto en elecciones locales como federales; la estructura partidista aquí se ve más fuerte que los candidatos.
Los dos senadores del PRI Pepe y Héctor, Yunes que ya se repartieron las dos candidaturas y gubernaturas siguientes (uno de dos y otro de seis) se sintieron invadidos o desequilibrados. Cada uno en su peculiar estilo de hacer oposición, se inconformaron con el anticipo. Ya veremos que pasa el domingo.