#AsuntosPúblicos: NERVIOSA CANDIDATURA Y PRESIDENCIA DEL PRI ESTATAL
+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz.
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2015-10-14
En la historia política contemporánea de Veracruz no se recuerda que alguna vez el posible nombramiento de un presidente del PRI estatal haya provocando reacciones de rechazo a su sola mención, como el diputado federal Alberto Silva, del grupo del gobernador Javier Duarte. ¿Por qué el terror a Silva?
Algo debe de haber de especial en esta situación inédita, cuando es de elemental comprensión política que el presidente del PRI estatal, al margen de los procedimientos estatutarios partidistas, es nombrado por decisión del Gobernador del Estado.
Lo particular es, sin duda, la competencia por la candidatura del PRI a gobernador, que por no estar aún resuelta mantiene nerviosos a los aspirantes, dado que además se encuentran en conflicto con el gobernador del estado.
Es un conflicto de la transición del poder, que aún el sistema político priista no acaba de procesar debido a que no se ha dado el arbitraje de la estructura central y no hay pieza o actor dominante que controle la nominación.
La llegada de Alberto Silva, sin que haya candidatura a gobernador, desequilibra a los aspirantes que la han creído más segura, pero que no la tienen confirmada, y por ello no puede descartarse la inclusión de Silva cómo competidor.
Esto explica lo evidente. La oposición no procede de los sectores integrantes y organizaciones, de la militancia o base, únicamente de los dos senadores Yunes, priistas notables, pero sólo son dos, ambos involucrados en la búsqueda de la candidatura del PRI a Gobernador que no se ha decidido aún a favor de nadie. Además objetan más que nada el momento; que nombren presidente una vez que haya candidato, obviamente para que no haya colados de última hora, que sólo ellos dos se sienten con merecimiento para abanderar al PRI en los siguientes 8 años, según su pacto (uno para la de dos y otro para la de seis, de 2016 a 2018 y de 2018 a 2024).
Curioso y hasta ridículo que a la oposición del nombramiento en el PRI, hayan involucrado a dirigentes partidistas ¡del PAN! extraña alianza opositora.
Partido- gobernador
El rol del PRI en el estado como partido del gobierno y en el gobierno le ha acondicionado una dependencia al titular del Poder Ejecutivo, el aparato electoral vinculado al poder del estado, de ahí que la directiva partidista y en particular su presidente lleva la voluntad del gobernador en turno. Resulta difícil encontrar algún caso en que el presidente del PRI estatal le hayas sido impuesto a un gobernador (el anecdotario cita a Dante Delgado atribuido a Gobernación en el gobierno de Agustín Acosta Lagunes, 1980-1986), pero la regla es generalizada. Por eso la figura al gobernador en la retórica priista como ”jefe político del estado o primer priista”.
Curiosamente, los inconformes con la probable designación tanto Héctor Yunes como Pepe Yunes, en su momento fueron escogidos por el gobernador del estado en turno para presidir el Comité Directivo Estatal del PRI. Pepe por decisión del Gobernador Fidel Herrera en período 2007-2008, asumió la presidencia del PRI en compensación a la derrota electoral al Senado en 2006; y Héctor, en 2011, fue designado para presidir el PRI como parte del acuerdo por no haber alcanzado la candidatura a gobernador en 2010 (aparte de la anecdótica maleta), por la voluntad del Gobernador Javier Duarte.
El arbitraje y la decisión
Si fue una finta o no la filtración de la presunta toma de protesta de Alberto Silva como presidente del PRI, ya se sabrá. Ayer no hubo confirmación oficial, el actual presidente del CDE, Alfredo Ferrari, dijo no saber nada, más que las versiones de medios, entre las que había directas de Silva manifestando su interés en el cargo.
Otras versiones aseguraban que el acuerdo para el cambio de dirigente ya se tenía con el presidente nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, y que la fecha quedaba sujeta a su agenda para acudir al acto de ungimiento partidista de Silva.
Visto el curso de los acontecimientos habría que esperar algún principio de medición, arbitraje o conducción del proceso sucesorio de Veracruz, dejado hasta ahora al libre correr de las fuerzas de la situación local.
Cómo y cuándo se atiende la versión del cambio en el PRI podría ser el signo de la entrada Federal a la sucesión. En enero, conforme al calendario electoral se abrirá formalmente el proceso de selección de candidato y concluye en febrero; pero el estilo y política del PRI en llegar a ese momento con un candidato de unidad.
Pero los engarces en el centro, el indispensable apoyo de los actores influyentes de la esfera presidencial o de grupo nacional relevante, para conseguir la candidatura del PRI a gobernador no han terminado de cuajar; si hay actores centrales, del grupo presidencial principalmente, como sea dicho, interesados en impulsar un proyecto político nacional en 2018, del que el gobernador de Veracruz es un componente de apoyo, su predominio aún no se manifiesta. Hay caja negra de esfuerzas en acomodo. Por eso están tan nerviosos.
No hay veracruzanos en el PRI nacional
Manlio Fabio Beltrones prescindió del talento político de los veracruzanos ahora que nombró a sus colaboradores que integran el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI. Confirmó Manlio a sus viejos cuadros, muchos que estuvieron con él en la Cámara de Diputados. A ver cómo les va en el cambio de escenario, de lidiar con grupos legislativos a vérselas primero con los que se disputan el poder dentro del partido para las próximas elecciones, sacar a los candidatos a gobernador en 12 estados, y luego vencer a la oposición.
No le hicieron falta los veracruzanos. Se repite el esquema del Gobierno Federal, donde tampoco hay algún veracruzano en primer nivel de la estructura.