#AsuntosPúblicos: PRIMERO EL PROGRAMA: UN DISTRACTOR
+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz.
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2015-10-26
El rito priista para legitimar a sus dirigentes y exhibir una escenografía de respaldo de masas –típica superproducción con miles de extras, cómo de Cecil B de Mille a lo jarocho- se celebró este sábado conforme al guión anticipado. Pero lo importante en la coyuntura es la lectura del acto hacia la sucesión de gobernador.
No hubo sorpresas; ya estaba descontado que Alberto Silva asumiría la presidencia estatal del PRI, así lo dispuso el gobernador Javier Duarte, como ”primer priista del estado”, aunque se apareció una dama azulado (de color) en la secretaría general, Regina Vázquez, que ha sido Panista, mutaciones que no extrañan.
La unidad sólo fue tema de discursos. Existió el conocido conflicto entre el político del gobernador Duarte con los senadores del PRI, aspirantes a la candidatura y precisamente por su disputa. No se dieron los senadores del PRI, Pepe y Héctor, en su desaprobación del cambio de dirigente en favor de Alberto Silva, a quien no dejan de percibir como un intruso en la competencia final por la candidatura; el primero de plano les tiró plancha y no acudió, mientras que el segundo lo hizo bajo protesta y sin caña de pescar, dijo, por respeto a Manlio Fabio Beltrones, el presidente del CEN del PRI.
Las reglas de la sucesión
Sabido que el sistema presidencialista y su brazo partidista, ambos de operación central, rige para la candidatura del PRI a gobernador, la candidatura la decidirá el presidente Enrique Peña Nieto, de acuerdo con la decisión del triunfo y proyecto con que le persuada el más influyente de sus colaboradores, para quien Veracruz sería parte de una estrategia mayor en términos de poder, territorio y futuro.
En ese contexto, la visita y participación del operador electoral Manlio Fabio Beltrones contribuye dar significado al momento político de Veracruz, desde la perspectiva del PRI.
El presidente del PRI nacional tiene el encargo de 13 procesos electorales, 12 de gobernador, entre los que se cuenta Veracruz, su tarea es promover la selección de candidatos ganadores que sean a la vez aliados políticos del grupo central dominante, evitar las fracturas y divisiones, en tanto se decide, y una vez tomada la decisión, negociar las condiciones de unidad. El presidente del partido, en este caso Beltrones, no decide, aunque puede influir, pero no compromete su interés, menos si alguno del gabinete o el propio presidente tiene candidato.
La fórmula Beltrones
En su intervención en Veracruz, hasta ahora, Beltrones se presenta como un árbitro de la competencia, reconociendo la legalidad de los intereses de los distintos grupos de influencia al interior del PRI en el estado. Por un lado, no obstruyó, si no avaló, al gobernador Duarte y a su grupo, de probado éxito electoral, su facultad de designar al dirigente del partido en la víspera del inicio del proceso interno de selección de candidato a gobernador para dos años y de diputados locales, por el mismo período. Por el otro, admitió la existencia de conflicto y divisiones del priismo de Veracruz por el tema sucesorio, sabedor de las identidades de los inconformes con el actual grupo en el poder y aspirante a la candidatura, aunque encubre su discurso con alusión es al “intensidad” y con que los veracruzanos viven la lucha política.
Dando la larga
Confirmo Beltrones que no hay decisión aún sobre la candidatura para gobernador, o si la hay, no es tiempo de revelarla. Por lo pronto los priistas se van a embarcar (no sólo en Veracruz, sino en todos los estados en que habrá elecciones) en la vieja retórica de las consultas populares. Beltrones, que colaboró cercanamente del ex gobernador de Veracruz y ex secretario de gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, práctico político, recurre en este proceso electoral a otro veracruzano, Jesús Reyes Heroles, ubicado en el otro extremo, como ideólogo del PRI, pero confines pragmáticos, no ideológicos. Usa a Reyes Heroles con sentido de Gutiérrez Barrios.
Sirve a propósito prácticos recurrir a la pretensión no lograda de Reyes Heroles como presidente del PRI de que el partido debería tener primero su proyecto o plataforma político-electoral y luego se debería escoger al mejor candidato que pudiera realizarlo; primero el programa, después el hombre (o la mujer, en estos tiempos de paridad de género), suena bien, pues en un artificio retórico, que sin embargo no refleja el proceso político de tomar decisiones para seleccionar al candidato; nunca ha sido, ni será el procedimiento del PRI -ni de ningún otro partido.
Los priistas de Veracruz (y de los otros 12 estados con elecciones) tendrán sus foros temáticos –aquí se llamará “Diálogos del Veracruz que queremos”-, que organizará la dirigencia del PRI estatal. Los foros tienen la función de entretenimiento. Generar la imagen de la participación y el diálogo con los veracruzanos. Las propuestas que se hagan podrán integrarse a la plataforma electoral, requisito a los partidos que exige la legislación electoral.
Pero sobre todo debe servir para aguantar la presión en los competidores y sus grupos de apoyo hasta que la élite o camarilla en el poder central resuelva quién será el candidato del PRI a gobernador. A más tardar en enero.