+Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz.
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2015-11-09
No se pronunció personalmente ni lo destaparon los de la CNC, pero el espaldarazo del gobernador Javier Duarte al diputado federal del PRI, Eric Lagos, en acto agrario en Acayucan este sábado, en el simbolismo y los mensaje de la política, como que pareció apuntarlo en la lista creciente de aspirantes a la candidatura del PRI a gobernador para el año próximo.
El juego interno en el PRI, partido en el poder en Veracruz –y en el país– al inicio del proceso electoral para elegir gobernador del estado no tiene aun vencedor ni se han cerrado las inscripciones, como se ha observado en el último mes.
La lucha interna por la candidatura se ha intensificado ante la falta de resolución central, ya sea porque esperan los plazos límites y observan la situación, o debido a que no se ha impuesto todavía la decisión en el grupo central –la Presidencia de la República– sobre el mejor prospecto de candidato, corriente de pertenencia local y de proyecto nacional.
El camino liso que llevaban los dos senadores del PRI, Pepe y Héctor Yunes, quienes se sentían confiados de que uno sería candidato a la de dos y otro a la siguiente de seis años –su pacto de ocho– se les ha complicado con la irrupción de los que no estaban invitados al banquete.
El conflicto de los senadores del PRI con el gobernador Duarte, iniciado a principio de año con la consumación del recorte del periodo de gobierno a dos años, se convirtió en persistente (salvo una luna de miel que tuvo Héctor, un efímero lapso de candidato oficial, que acabó en escandaloso divorcio, y una brevísima y fría tregua con Pepe, tan fría como Perote), actualizado a cada tema de acciones gubernamentales, seguidas de duras críticas de éstos, equiparables a las de la oposición partidista.
Pese a que cada uno de los senadores garantizaba, respectivamente, tener los apoyos de miembros prominentes del gabinete o del liderazgo partidista nacional, hasta ahora no se han traducido en la inobjetable bendición presidencial; por el contrario, lo que se ve es muy probablemente la injerencia de un nuevo jugador en el gabinete que estaría dando cuerda y alentando al grupo dominante el priismo local.
Se llenó la casa
El primer desequilibrio vino con el cambio en PRI estatal, donde se colocó en posición de tirador como líder al diputado federal por Tuxpan, Alberto Silva, ex vocero del gobernador e identificado como miembro del círculo de Duarte. Pese a las protestas de los dos senadores, el PRI nacional avaló el cambio y, como se sabe, hasta vino el presidente del CEN del PRI, Manlio Fabio Beltrones, a echarse el rollo de que primero el programa y después del candidato.
El segundo, para terminar de llenar la casa, este sábado que se embasa Eric. Es sabido que el diputado federal por Acayucan fue el más votado de todos los distritos, antes ya fue diputado local, secretario de gobierno y presidente del PRI estatal, capital político tiene, al igual que Silva, quien además de vocero y secretario de Desarrollo Social, y ahora presidente del partido, ganó la elección en su distrito y antes la presidencia municipal de Tuxpan. Su pertenencia al mismo grupo político, el de Duarte, los hace ver en el mismo bloque; la equivalencia de uno de dos y otros de seis, el pacto de ocho.
Sopa de Yunes
Pero el senador Héctor Yunes Landa pretende hacer creer que la única sopa para Veracruz es la de su apellido; ahora cuenta que ya Beltrones le dijo (a él y a Pepe) en presencia de Emilio Gamboa, que no hay nadie más que ellos dos para la candidatura del PRI a gobernador. A lo mejor se lo dijeron –si eso dice–, pero conforme a las reglas del poder político en la república priista no es el presidente del PRI, sino el Presidente de la República, el jefe político, elemental. Un día antes de que se le apareciera Eric mantenía su discurso de que el candidato sería seleccionado por el método de las encuestas y que cualquiera que llegara debía someterse a esa medición. Ahora en su fonda sólo tienen sopa Yunes.
Por su parte, Pepe Yunes, más sobrio en sus declaraciones, dijo dar la bienvenida a los competidores, que él sigue buscando la candidatura del partido y que está hecho a la contienda democrática.
Mucho más que dos
En respuesta implícita al menú de sopas de Héctor, Silva envía el mensaje de que el PRI somos más que dos, porque aquí todos caben. Casi que en la urna codo a codo… somos mucho más que dos…
El combate seguirá en tanto no se tome la decisión y se ejerza la mediación y el arbitraje para mantener la unidad del partido hacia la elección que viene. A más tardar habrá de resolverse en los primeros días de enero del año entrante, y no se duda será una candidatura de unidad. Entonces veremos qué grupo local y personaje nacional se la adjudica.
Elección de estructura
Los resultados electorales del gobierno de Javier Duarte lo acreditan políticamente. Muestran la eficacia del aparato electoral del partido, es claro que cada uno de los aspirantes pretende destacar el valor de su perfil personal, su atractivo electoral, merecimiento para su selección; sin embargo, es posible no sea una variable incompensable; hasta ahora, la ventaja competitiva del priismo de Veracruz es de estructura de operación electoral.
Aunque una premisa del proceso es que el Gobierno del Estado libere recursos financieros a la inversión, operación gubernamental y cumplimiento de pasivos y obligaciones al sector público y privado. Que se concrete la reestructuración de la deuda bancaria que le aprobó al gobernador el Congreso local.