#AsuntosPúblicos: ALIANZA AL FRACASO (PAN-PRD)

+Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz.

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2015-11-10

Como lo señala el realismo político, para alcanzar el poder no es suficiente con la voluntad –que es una premisa pero no basta- si las condiciones estructurales no favorecen la acción estratégica y hace viable ese objetivo.

Es el caso de la voluntarista alianza electoral ayer anunciara por los dirigentes estatales de los partidos Acción Nacional (PAN) y el de la Revolución Democrática (PRD), para gobernador y diputados en 2016, a la que se observan aún problemas para formalizarla, pero más para constituir una fuerza ganadora, como lo desean, capaz de desplazar por primera vez al PRI del control del gobierno del Estado; una meta objetivamente tan improbable, que desde ahora podría apostarse a la derrota de esa coalición.

Aparte de la incongruencia ideológica y programática de la unión entre el partido de la derecha y un supuesto partido de la izquierda, que crearía confusión entre sus seguidores y el electorado, hay otros factores de la situación que apuntan a limitar sus oportunidades de triunfo; las características de la elección y las nuevas reglas legales, el entorno político nacional y estatal, la fortaleza del PRI el partido a vencer, las debilidades electorales de los dos partidos asociados, el escenario de la competencia, con otros competidores por el voto de oposición, entre los principales.

Llegó tarde, la situación es otra

Hace tres años esta alianza hubiera puesto en una posición muy desventajosa al PRI en las elecciones municipales y del Congreso local ese año, han anticipado la derrota del 2016 al quedarse el PRI sin la estructura municipal y el gobierno priista sin el apoyo del Congreso; no existían en aquel tiempo contrapesos que pudieran hacerle frente a un embate opositor unificado.

Por el contrario, la elección del 2016 es ventajosa para el PRI, partido en el poder; la estrategia es buena parte está sustentada en la estructura municipal, que al no renovarse este año genera un factor natural de cohesión al ser mayoritariamente priista, además la ausencia de renovación municipal no presiona a la elección de gobernador, como ocurría cuando eran concurrentes. Y no menos importante, el PAN ya no está en el poder en el Gobierno Federal, y por lo mismo, no recibirá los apoyos extras y clientelares que le impulsaron en los dos sexenios, de 2000 a 2012. Y el PRI sí lo está, tanto en el Gobierno Federal como en el estatal.

Obstáculos de negociación

Las reglas de la elección de junio de 2016 ofrecen pobres incentivos a la negociación. Ambos partidos que se pretenden coaligar no tienen muchos espacios o posiciones que ofrecer a sus militantes, al no entrar en el reparto de cuotas las planillas de los 212 ayuntamientos, el espacio se comprime, además de la candidatura a gobernador, que la reclama el PAN, sólo quedan 30 candidaturas de mayoría, las muy escasas con la que contarán de plurinominales, debido a que la propia reforma constitucional federal acota la sobre- representación al pasar la del 16% a tan sólo el 8%. El pronóstico es que habría muchos panistas resentidos en los distritos que le toquen al PRD y muchos perredistas sentidos en los distintos que le toquen al PAN. No hay manera de darle salida a sus aspiraciones políticas. Eso les aflojaría el entusiasmo y la lealtad en las campañas electorales.

Asociados débiles

Conforme a los resultados electorales de los últimos procesos, los dos partidos políticos que pretenden asociarse vienen de picada, en franca perdida de votantes, Intentan sumar sus debilidades. En la pasada elección federal este año, el PAN se derrumbó, tuvo el 21% de la votación y perdió cerca de 600 mil votos respecto a 2012. Con 522 mil votos apenas consiguió ganar en dos distritos electorales de 21, el micro PAN reside en la franja Veracruz-Boca del Río. El PRD, por su parte, apenas tuvo una votación de alrededor de 200 mil votos, y en distritos, sólo ganó en uno. Representó poco menos del 10% (9.93%) de los votos.

El rival a vencer, el PRI, con su aliado del PVEM, con casi 900 mil votos, se llevaron 16 distritos de mayoría y el 36% de la votación.

Al pronóstico hay que agregarle la nueva composición del escenario, con un nuevo jugador, de la izquierda, Morena, como se sabe, una escisión del PRD que ya le hizo sombra en la pasada elección federal, cuando compitió por vez primera. Supero al PRD y se instaló como tercera fuerza, se adjudicó el 12% de la votación y dos distintos de mayoría. Para 2016, se advierte, Morena tercia y fragmenta la votación en forma natural, obviamente no participará en la coalición, al contrario, va a restarle votos.

Y eso si se concreta

Finalmente, falta el formalismo. Hace tres años, igual que ahora hicieron el teatro de formación de su bloque político y no pudieron consumarlo.

Esta vez El PAN sigue puesto; es el ventajoso de la alianza; pretende la nominación para gobernador, pero según los nuevos estatutos del PRD, aprobar la cual lección electoral no es competencia de la dirigencia local, sino del comité político nacional.

Otra vez podría caerse la intentona y no pasar de la publicidad de unos días. El resolutivo de asamblea del PRD dispone que las alianzas deben hacerse compartidos u organizaciones de ”izquierda” y sólo excepcionalmente con otras, en las que enteraría el PAN (nunca con el PRI). El nuevo dirigente nacional del PRD, Agustín Basave, ungido del pasado domingo, declaró que llegó a limpiar la casa, que no permitirá delincuentes en el PRD; ¿dejará pasar la alianza PRD-PAN en Veracruz?, Sabiendo que la candidatura podría tenerla un político corrupto como Miguel Ángel Yunes Linares, actual diputado federal plurinominal del PAN, de todos conocido su enriquecimiento en cargos públicos, por cierto, indicado de la PGR por enriquecimiento ilícito, peculado, delincuencia organizada y lavado de dinero.

Ya veremos si se constituye; pero lo cierto es que es una alianza que nace muerta. Nacida para perder.

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