+Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz.
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2015-11-17
El acto obligado de rendición de cuentas del gobernador al Congreso –la entrega anual de un informe escrito del estado que guarda la administración pública a su cargo- y su difusión, tuvo este quinto año de la gestión de Javier Duarte como gobernador un sentido más político que los precedentes.
El año anterior la fecha del informe, el cuarto, coincidió con los Juegos Centroamericanos y aunque el Ejecutivo cumplió con el formalismo legal de su entrega por escrito al Congreso, cómo se recuerda no humo el acto de difusión personal que se acostumbra celebre el gobernador con sus invitados y simpatizantes, como sí lo hubo en el tercero, realizado en el Castillo de San Juan de Ulúa, donde el mensaje de esa ocasión fue de deslinde con su antecesor.
La dominante del V Informe, no en su documento, sino en su montaje escénico, fue la política. En la exposición del gobernador no faltaron las cifras de las políticas públicas en todos los ramos y sus resultados en educación, salud, seguridad, turismo, inversiones e infraestructura etc.; datos que de modo más completo y detallado se encuentran en el documento, mismo que serán replicados y cuestionados en la comparecencia de sus colaboradores ante diputados en su glosa.
Tampoco estuvieron ausentes las referencias a la situación que encontró el gobernador hace cinco años, y los problemas que debieron enfrentarse; de tipo financiero, la abultada deuda pública heredada, la grave situación de inseguridad y violencia delincuencial, la inercia presupuestal y el entorno económico de bajo crecimiento y a ajustes derivados entre otros. Tal descripción, se entiende para contrastar la imagen que quieren proyectar del ahora: “Veracruz Ya Cambió”; las metas se rebasaron, el cierre será formidable,” el legado”.
Sin dejar pasar los cebollazos a las reformas estructurales promovidas por el Gobierno Federal, en particular la Energética, por la gran importancia económica de esa industria en el estado, y la Educativa, por la alianza con los sindicatos magisteriales, sobre todo el SNTE, y por la presencia en el Informe de Aurelio Nuño Mayer, secretario de educación y el delfín demora del presidente peña.
Condicionado por la coyuntura
Pero por encima de todo, predominó el mensaje político del Gobernador y los significados de la escenografía y asistencia al acto del informe realizado en el velódromo y a la comida de la unidad del día anterior, ésta en las instalaciones del MIX, reflejos de la coyuntura política; el quinto año del mandato del gobernador, a uno de la entrada del mando y la inmersión de los actores políticos de la entidad en el proceso sucesorio de gobernador y de renovación del Congreso el año entrante, en esta ocasión por su período de dos años.
La política, entre otros factores, está condicionada por el calendario y los ciclos. Para el PRI, partido gobernante en el estado y en el Gobierno Federal, lo central es la designación de su candidato a gobernador –que debería darse a más tardar en los primeros días de enero próximo; y las tareas de organización para ganar las elecciones de junio del año entrante y mantenerse en el poder el siguiente ciclo, de 2016 a 2018.
Por ello no es casual, sino estratégica y calculara, la búsqueda de cohesión de la elite dirigente del PRI –ex dirigentes del partido, líderes de organizaciones, presidentes municipales, diputados locales y federales- en torno al gobernador Duarte como jefe político, objetivos claros tanto de la comida de unidad partidista del sábado y al Informe de Gobierno el domingo. Es la preparación del frente hegemónico del PRI –el grupo del gobernador-, políticamente fuerte y de probados resultados electorales triunfadores, contra la división interna y los adversarios políticos externos.
En principio, la demostración de unidad reduce la importancia a la ausencia de los dos senadores del PRI, Pepe Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa, quien por algún tiempo figuraron como los únicos aspirantes a la candidatura a gobernador con posibilidades, y como se sabe disidentes de la política de Duarte desde el recorte de la gubernatura a dos años, y más aún con la incorporación a la competencia de los diputados federales Eric Lagos y Alberto Silva –además dirigente estatal del PRI-, claramente identificados con el grupo político del gobernador.
Por otro lado, los eventos también permitieron ostentar a los aliados de otros partidos políticos con los que el PRI irá en coalición, pasaron lista los representantes del PVEM, PANAL y AVE, en respuesta a la anunciada alianza de los opositores partidistas PAN-PRD.
La elección que viene, con su periodo acortado a dos años, tiene la singularidad de empalmar la siguiente elección de Gobernador en 2018 con la elección del Presidente de la República, Un hecho que conecta la actual sucesión en Veracruz con los proyectos políticos nacionales y los influyentes del gabinete, por lo que una visualización de escenarios no descarta que el Presidente de la República permita a alguno de los perfilados de su equipo al 2018 (Luigi Videgaray, de Hacienda, José Antonio Meade, de Sedesol, Aurelio Nuño, de Educación) acomodar ahora una pieza en Veracruz que contribuya a su causa.
Se logró el objetivo de la imagen de la unidad. Pero una condición para que funcione el aparato político es sin duda la solvencia financiera, la unidad y el apoyo se sostendrá no con la saliva sino con el cumplimiento de los compromisos. Por eso es clave que se concentre la reestructura de la deuda autorizada por el Congreso.
Armisticio con la UV
El acto del Informe también permitió mostrar el armisticio pactado entre el gobernador Duarte y la rectora de la UV, Sara Ladrón de Guevara, asistente distinguida al evento, signo de su arreglo; no sabemos los términos en que convinieron sus respectivas cobranzas, lo cierto es que se informó que la UV ”ya no debe nada al IPE”.