#AsuntosPúblicos: DE LA UNIDAD DEL PRI Y SU CANDIDATO A GOBERNADOR

+Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz.

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2015-11-30

Más allá de las crónicas de asistentes y color acerca de los dos eventos políticos del fin de semana para el PRI, ambos directamente vinculados al Senador Pepe Yunes Zorrilla, un identificado prospecto de candidato a gobernador –la comida que ofreció a la gente de su partido en el rancho San Julián de Perote, su Tercer Informe de actividades en el Senado ante concurrencia multitudinaria ayer en el World Trade Center en Boca del Río, lo relevante es su significado hacia la estrategia electoral para la sucesión de gobernador, cuya candidatura el PRI estaría por resolver.

Contra las especulaciones y expectativas que surgieron al conocerse de las convocatorias ha dichos eventos, no hubo en ninguno de ellos destape o pronunciamiento a favor de nadie. Incluso en la comida de Perote a la que asistieron Manlio Fabio Beltrones, el presidente del PRI nacional, y el Gobernador Javier Duarte, ni siquiera hubo discurso. Y el informe de ayer, relativo a sus actividades legislativas –acto al que también asistió el gobernador-, el Senador Pepe Yunes, aunque acreditó una basta capacidad de convocatoria, eludió evitar un mensaje directo sobre su participación en el proceso interno para seleccionar candidato del PRI a gobernador. Cabe mencionar que tampoco dijo que no participará. Estuvo muy metido y ambiguo en sus frases, como aquel que no ha tomado aún una decisión, o si ya lo hizo, no estimo conveniente revelarla al gran público.

Entre líneas

Pero las comisiones o silencios no quiere decir que no se esté fraguando la sucesión, estén paralizados los aspirantes, no se den las negociaciones y avance la competencia entre los identificados actores del proceso político; al contrario, ese es por ahora su manifestación y estilo, aunque trascienden como revelaciones, filtraciones, guiños y señales, la simbología del priismo y la clase política.

El mensaje más evidente del encuentro de los grupos antagónicos en Perote mediando por el presidente del PRI Nacional, Manlio Fabio Beltrones, es el de la unidad por encima de las diferencias, un principio de orden al priismo local

En cualquier estrategia la suma de fuerza que resulta de la unidad es premisa de triunfo, y aquí una condición de inicio, sabido el antecedente de la polémica y fracturada relación del Senador Pepe Yunes y de la aún más áspera del otro senador, Héctor Yunes Landa, también aspirante, con el gobernador Duarte y su grupo político, dentro del que han salido potenciales precandidatos y competidores, como el Presidente del PRI estatal, Alberto Silva, Erick Lagos o Adolfo mota.

Sin duda es la directriz nacional, aun antes de que la estructura de poder nacional -presidencia-artido- en combinación con las fuerzas locales, seleccionen al candidato, mucho antes que el programa, la unidad, esa es la premisa elemental de la coyuntura.

Por el escenario escogido para mostrar el acuerdo de unidad entre la clase política local, se destacan dos piezas o factores concurrentes en ambos actos y que simbolizan el pacto del momento. Por un lado, el senador Pepe Yunes Zorrilla, anfitrión de los actos y por el otro el Gobernador Javier Duarte, protagonista en ambos; en la comida el eje acaparó la conducción de la mesa de comensales y en el informe de Pepe, referente de la unidad del PRI en Veracruz. Duarte se ve, está activo en su sucesión.

A un segundo plano cayo el senador Héctor Yunes Landa, el libreto le concede un papel secundario en la obra; en la comida de Perote nadie lo vio –salvo sus fanáticos- como el ungido, y eso de la felicitación de Manlio no pasa de ser una vacilada. Y en el informe fue un invitado especial del senador Pepe Yunes pero hasta ahí. Como Pedro Navajas, peor, Héctor, no estaba en ná.

Jugadas

Aunque no se descarta, en realidad Pepe se ve indeciso; no muy entusiasmado con la gubernatura de 2 años. No la anhela, además, se dice que uno de los aspirantes a la sucesión presidencial –el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray- querría llevarlo como candidato para Veracruz en 2018, y por tanto, esperaría. Un traductor del lema de Pepe: Pienso Libre, decido libre, apunta el significado: “no voy a la de dos, sino a la de 2018, y ahora daré mi apoyo a quien garantice el triunfo”.

Por eso el pacto de conciliación con el gobernador y de unidad al partido. Sin embargo, la otra jugada de Pepe, tras su salida, es meter a Héctor (el famoso pacto de los ocho años), pero éste está liquidado de la contienda. Llegó a tal grado su confrontación personal con el gobernador que es casi imposible que pase, llámese veto o Beto, como quiera, efectivamente es el menos confiable para el gobernador y si en algo le alcanza la fuerza, como se ve que ahora la tiene, Héctor, con todo y sus presumidas como dudosas encuestas, no pasara. Además, Héctor antepuso sus intereses personales y familiares a los de orden político, es más leal a sus parientes del PAN que la institución gubernamental o partidista. Su primo Miguel Ángel Yunes Linares, enemigo del Gobernador y su grupo y del PRI, será el candidato del PAN a gobernador. Sería ridículo que el PRI postulara al primo débil, puesto que se trata de ganar, y además hay fuerzas de sobra en el PRI como aparato partidista y de grandes debilidades del PAN, como para dejar ir la gubernatura con un candidato que no confrontará al candidato rival, ¡porque es su primo mayor!

Pepe pude pero al parecer no quiere, Héctor quiere, pero no puede.

Por otro lado, el gobernador Duarte está haciendo un juego sucesorio activo; por las reglas del sistema del presidencialismo restaurado, no designará a su sucesor; pero es un gobernador políticamente fuerte, más aún con la unidad concertada y el respeto a su posición en el partido y la inclusión de más candidatos – el menú tiene más de dos sopas-, está en control de los instrumentos de poder, entre estos, la maquinaria partidaria. Dada la relación con el presidente Enrique Peña Nieto y los resultados electorales ventajosos para el PRI, seguro podrá influir.

Si bien Pepe no estaría en condiciones de forzar a Héctor, habría que ver si podrá anular alguna de las oposiciones del grupo de Duarte, y a quien de éstos daría su apoyo. Una segunda opción de Pepe, se dice, es Tomás Ruiz, aunque no se sabe si lo aceptarían en el grupo de gobernador como candidato. En esos escenarios de terceros, otros más podrían ser considerados. Hay ríos que no se desbordarían en 2 años.

Es claro que la candidatura del PRI a gobernador para el periodo 2016-2018 no está todavía decidida. El proceso seguirá subterráneo, quizá hasta la primera quincena de enero del año próximo. Ya veremos

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