#AsuntosPúblicos: RENOVACIÓN DE CONSEJEROS DE LA JUDICATURA
+Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicada en Diario AZ Xalapa y Veracruz.
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2015-12-10
En el medio judicial hay expectación por el nombramiento de los integrantes del Consejo de la Judicatura para un periodo de cinco años, que se darán en enero próximo.
Dejan el cargo en el órgano colegiado que administra los recursos y ejerce la vigilancia, disciplina y carrera en el Poder Judicial, la magistrada Irma Rodríguez cañada, representante del Tribunal Contencioso Administrativo, y el magistrado Raúl Pimentel, representante del Tribunal Superior de Justicia, y brazo armado y recolector del magistrado presidente Alberto Sosa Hernández.
Los lugares no sólo son anhelados, como posiciones de poder, sino también temidos por aquellos que podrían padecer las consecuencias. Este órgano del Poder Judicial, integrado por seis consejeros (uno de ellos, su presidente, es el mismo magistrado que presidente del Tribunal Superior de Justicia), maneja el grueso de los recursos financieros del Poder Judicial (más de mil millones de pesos ahora) y además ejerce el control sobre los nombramientos y remociones de jueces y plazas, recompensas o posibilidad de sanciones, el sistema de promoción y protección en el sistema judicial.
En los últimos cinco años –que corresponde al periodo de Sosa como presidente del Tribunal- ha sido Raúl Pimentel, consejero saliente, el operador de este grupo de la red de complicidad es para controlar jueces, fijar cuotas, dar línea para resolver asuntos, así como incrustar a sus favorecidos encargos claves de la administración del Consejo de la Judicatura. Por eso, tu salida por vencimiento de plazo y su sustitución es la que desató mayor inquietud. Incide directamente sobre la estructura de corrupción, beneficios y exclusión creada. Y se cuestiona si Sosa mantendrá el control del negocio y si influirá en la designación de los dos nuevos nombramientos, los que deben realizarse en el pleno del Tribunal Superior de Justicia formado por nueve magistrados. El mini pleno, como se sabe, la domina Sosa, aunque concierto contrapeso de al menos un tercio de sus integrantes.
Ya se vio que Sosa no cuida las formas legales cuando se trata de asegurar el negocio, hace unos meses violó flagrantemente la Constitución Política del Estado para designar Consejero en la Judicatura a su compadre Pedro Reyes Marín, impedido por no cumplir con requisitos.
Quiénes van
Desde hace unos días, adentro intuyeron o imaginaron que en reemplazo a Pimentel como representante del Tribunal Superior se postularía la magistrada Sara Hilda Beltrán. Se le fueron encima con filtraciones y golpeteo en medios, asumiendo que ella se había disciplinado con Sosa e iría a servir a los intereses de éste en el último año que le queda como presidente (la Sosa Nostra acaba la primera semana de diciembre de 2016).
Pero no. Diversas fuentes confirman que la magistrada Sara Hilda Beltrán está ajena a esa competencia y sin haber asomado siquiera la cabeza le aplicaron rudeza innecesaria.
Los que sí andan en campaña buscando votos entre colegas de las salas del Tribunal Superior son los magistrados Andrés Cruz Ibarra y Roberto Armando Martínez, y dicen que el primero va más avanzado en conseguirlos amarres y, aunque no es propuesta de Sosa, este calcula no oponerse. Y por el Tribunal Contencioso Administrativo hay dos competidores, los magistrados Ignacio Bello e Irma Dinora Guevara, aquella que llevó a Yunes Linares a su informe cuando presidió el Tribunal Contencioso Administrativo.
Las sustituciones abren la interrogante de si se preservarán los intereses corruptos de la banda Pimentel-Sosa, o si habría modificaciones y de qué tipo serían.
Por otro lado, cabe mencionar que hay un lugar vacío en el consejo de la judicatura. Hace varios meses se desocupó el sitio del representante del poder ejecutivo y algo pasó que el Gobernador Javier Duarte no se ha ocupado de proponer al congreso a ningún candidato.
Retenciones abusivas de pago de pensiones
Hay muchas quejas de personas que no pudieron cobrar este mes suspensiones alimenticias constituidas como depósitos judiciales, no obstante que cuentan con el acuerdo del juez para su retiro. La arbitrariedad se le atribuye al Consejo de la Judicatura; su presidente Alberto Sosa instruyó al departamento de pago de pensiones negarse a pagar, ¡Que vengan en enero! es la respuesta de los insensibles burócratas lo más grave del caso es que no se trata de dinero del Poder Judicial ni tienen un fundamento legal válido para retenerlo; es dinero de particulares confiado al Poder Judicial para hacer efectivo el cumplimiento de obligaciones civiles.
¿A quién beneficia ese jineteo inmoral del dinero ajeno?, ¿Por qué se consciente?
Como Pronovias
Tan eufórica como el show de Chayanne, aunque aquí sin cantar el dueto imaginario, pero si volcada en aplausos y porras, dicen que estaba ayer Yolanda Gutiérrez Carlín, la secretaria de Protección Civil de Javier Duarte, en la cena show del Senador Héctor Yunes Landa, un acto de campaña en la competida y sin resolver candidatura del PRI a gobernador del estado.
Por cierto, el discurso anticorrupción de Héctor Yunes Landa –ayer reiterado con motivo de la celebración del Día Internacional ONU- se desvanece con la cercanía de su comadre Yolanda su socia en las tiendas de vestidos de novia (Pronovia).
Señalada por sus excesos y beneficios en los organismos operadores del agua –aparte de CMAS de Xalapa, donde se peleó con el entonces presidente municipal Reinaldo Escobar por el botín, en el gobierno de Fidel Herrera, algo se llevó de la CAEV, el órgano regulador del estado, pero se fue a fondo –como mucho se ha documentado- en el sistema de agua y saneamiento de Veracruz, Boca del Río y Medellín (SAS).
La quiebra del SAS que provocó se tuviera que concesionar proviene del saqueo del tiempo en que Yolanda, sostenida por Fidel Herrera, manejo ese organismo. Su sucesor, el Pepín Ruiz, se desligaba de la responsabilidad refiriendo el desorden y corrupción de su antecesora. La riqueza de Yolanda viene del SAS.
Acomodada en su actual puesto, tras el pacto de principio de año, que después se rompió, pero Yolanda se aferró y Duarte no la despidió.
Todavía se recuerda cuando ninguneaba al actual gobernador. Confiada en que operaba obras que repartía con Fidel, al entonces gobernador electo Javier Duarte le fanfarroneaba: “A mi ya me dijo Fidel que me voy a quedar, ¿eh?”.
No resiste Yolanda una investigación de su evolución patrimonial, lo declaró y lo que se sabe. Podría ilustrar en contraste el discurso anticorrupción de Héctor Yunes Landa.
A ver si no se quedan como Pro-novias de rancho, vestidas y alborotadas.