Actitudes políticas aldeanas

Arturo Reyes Isidoro

Prosa Aprisa

2016-09-19

Que se sepa, uno de los funcionarios que más está dando la batalla por solventar las irregularidades señaladas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en contra del gobierno de Javier Duarte de Ochoa, a punto de concluir, es el Contralor General del Estado, Ricardo García Guzmán.
Con base en su cultura contable y legal administrativa y fiscalizadora y sus relaciones con casi todos los auditores de la ASF, que se sepa el panuquense ha logrado salvar de sanciones administrativas e incluso de consecuencias penales a muchos funcionarios y ayuda al gobierno de la prosperidad a que libre de la mejor forma las acusaciones de que es objeto.
¿Por qué está, por qué decidió aceptar el cargo e incluso quedarse en él pese a que muy a tiempo recibió una alerta, un aviso, una sugerencia para que se fuera de inmediato de la Contraloría? Sólo él lo sabe, pero lo cierto es que decidió correr el riesgo de quedarse incluso a costa de su imagen personal y hoy es un hombre clave en el proceso de entrega-recepción a la administración que los relevará dentro de diez semanas. Si lo hace mal será candidato a sanciones y se le considerará corresponsable de anomalías que se detecten.
Poco o casi nada se sabe, pero a pocos días de su llegada al cargo el 21 de julio de 2014, sus amigos y conocidos de la propia ASF con quienes había trabado relaciones desde que había ocupado el cargo por primera vez en el gobierno de Miguel Alemán Velasco lo hicieron viajar a la Ciudad de México donde lo cuestionaron por qué había aceptado la responsabilidad, puesto que ya desde entonces tenían bajo la mira al gobierno de Duarte y lo acusaban de graves irregularidades.
“Váyase usted lo más pronto que pueda”, le habrían sugerido al tiempo que le hablaban muy mal de los duartistas. “No sabe usted quiénes son”, le habrían dicho.
Se sabe que García Guzmán entró entonces en un conflicto personal porque acababa de aceptar la responsabilidad, pensó en un principio que buscaría el menor pretexto en el menor tiempo posible para renunciar, pero dos años después sigue en el cargo, tratando de limpiar al duartismo, pero a partir del pasado viernes fuertemente combatido ahora por los propios duartistas que lo acusan de “traidor”.
¿Qué le valió que pese a estar dando la cara para defender a Duarte y a su gobierno de los embates de la ASF ahora desde adentro mismo hayan empezado a enviar correos anónimos a la prensa con todo el sello de la casa –“chulescorreos” les llaman– en donde a él y a sus hijos, políticos también, no los bajan de “corruptos”?
La estrechez mental, de criterio, de política aldeana de quienes piensan que la política es mantener encono, odio, rencor, enfrentamiento y no diálogo, negociación y entedimiento, ha llevado a considerar que García Guzmán cometió un acto de alta traición por el hecho de ser el padre de un joven político constituido en autoridad municipal que, en consecuencia con su cargo, ha obrado correctamente.
La nota periodística del sábado pasado era lo que dijo el Gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares de que cuando asuma la gubernatura él se encargará personalmente de la seguridad de los veracruzanos.
Pero algunas versiones destacaron, en cambio, el hecho de que a su llegada a Pánuco hubiera sido recibido en forma abierta y pública por el alcalde anfitrión Ricardo García Escalante así como por su hermano el diputado electo del distrito de nombre Rodrigo, y que en un acto que encabezó haya estado la madre de ambos Nora Escalante de García.
Destacable era también el hecho de que ese día concluían los Foros de Consulta para la elaboración del Plan Veracruzano de Desarrollo que se habían iniciado el 29 de agosto en Xalapa y que organizó ejemplarmente la Universidad Veracruzana, lo que permitió la pluralidad participativa sin ningún partidismo (hasta el gobierno anterior fueron organizados por la Fundación Colosio, de filiación priista), lo que tampoco pareció relevante.
La recepción bastó para que la familia entera recibiera el calificativo de “traidora”, esto es, por el hecho de que el alcalde no hubiera recibido a escondidas a quien gobernará Veracruz dentro de diez semanas, es decir, que hubiera hecho lo políticamente correcto, que hubiera actuado en forma institucional como autoridad municipal con quien se habrá de entender necesariamente durante el último año de su gestión porque será quien gobierne la entidad. En la civilidad política no hubo, pues, nada de extraordinario.
¿O es que por el hecho de que el padre trabaje para el gobierno de Duarte y esté defendiendo a Duarte pero Duarte odie a Miguel Ángel, su hijo alcalde no debió haberlo recibido sino a pedradas y con actos vandálicos tipo “400 Pueblos” y debió haber enviado a clausurar el local donde habría un foro convocado por la UV y debió haberles mandado a cortar la luz, a boicotear el acto demostrando un gran primitivismo político como el que muestran ahora sus censores y críticos?
Se entiende que los políticos en tanto candidatos a un cargo de elección popular se identifican plenamente y actúan de acuerdo a los lineamientos de sus partidos, pero concluido el proceso electoral y validado el triunfo del ganador, se convierten en representantes de los habitantes de su demarcación, llámese municipio, distrito o estado, por encima de banderías y colores partidistas.
Una autoridad gobierna para todos y atiende y trata de resolver los problemas sin distingos partidistas porque, por ejemplo, un bache es un bache y no distingue sin quien tiene que pasarlo por necesidad es priista, panista o perredista. Afecta a tricolores, azules o amarillos y hay que taparlo.
La reacción el sábado de quienes vieron un acto de “traición” en el encuentro de dos autoridades elegidas por mayoría y voluntad popular, legalmente constituidas, refleja la necesidad de cuánto tenemos que evolucionar para superar actitudes políticas todavía muy aldeanas y llegar a otros estadios de desarrollo mental y político.
¿Sabrán quienes critican a Ricardo García Guzmán que muchos, pero muchos presuntos duartistas, simpatizantes o militantes priistas, han hablado o se han reunido ya aunque en privado o con la mayor discreción con Miguel Ángel Yunes Linares y con los dirigentes y los nuevos diputados panistas, y que además ya se entienden con ellos? ¿Qué se han puesto a sus órdenes?
¿Es que también van a acusar de traidoras a todas las autoridades municipales cuando dentro de once semanas salgan a recibir al nuevo gobernador Yunes Linares? ¿Les alcanzará el tiempo para enviar “chulescorreos” en contra de todos los veracruzanos, miles, millones, que a partir del 1 de diciembre próximo aplaudirán y buscarán hablar o hablarán con la nueva autoridad? ¿Es que creen que alguien, salvo ellos, van a querer mantener el odio enfermizo que tanto daño le ha causado a Veracruz?
Mensaje riesgoso de Yunes Linares
Nunca como el sábado el Gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares hizo una declaración tan contundente como comprometedora y hasta riesgosa para su propia seguridad personal.
Con una gran valentía dijo en Pánuco que aplicará mano dura al crimen organizado para evitar más casos de ejecuciones, secuestros y extorsiones.
"Le digo a la delincuencia desde Pánuco: se van a encontrar a un Gobernador que tiene los pantalones bien puestos y la mano muy firme para combatirlos, de correr todos los riesgos, ya basta de complacencias con los delincuentes, porque ya basta de desaparecidos”.
"Ya basta de homicidios, ya basta de extorsión, ya basta de pago de derecho de piso y ya basta de que nuestro estado se encuentre en manos de la delincuencia organizada, permitido sin duda alguna por los altos mandos de la Secretaría de Seguridad Pública".
"¿Nos toca acostumbrarnos a que toda la vida vivamos con miedo? ¿Nos tendremos que acostumbrar a vivir en la inseguridad? ¿Nos tenemos que acostumbrar a vivir en el terror? La respuesta es no", dijo al cerrar el último foro organizado por la UV.