Tendrán que ingeniárselas candidatos y partidos políticos para no bajar su presencia mediática ahora que comience el llamado «periodo de silencio electoral», el que abarca de la fecha de su elección interna definitiva y su registro en el Instituto Federal Electoral (IFE), hasta que este órgano apruebe las candidaturas e inicien propiamente las campañas electorales.
Aunque para el público en general no hay una distinción clara de la propaganda política efectuada en procesos internos de los partidos ni entre las figuras de precandidatos o candidatos, y perciben igual el mensaje partidista y de sus abanderados, la legislación electoral contiene reglas diferenciadas que deben observar los contendientes, a fin de no verse expuestos a imputaciones y sanciones por «actos anticipados de campaña», que les podría, incluso, privar de participar en las elecciones constitucionales.
Para el calendario electoral, los partidos políticos se encuentran en la fase final de sus procesos internos o precampañas para seleccionar a sus candidatos a los cargos de elección y el próximo 15 de febrero cierran todos el relativo a Presidente de la República, así que éste jueves empezaría el freno para Enrique Peña Nieto (PRI-PVEM), Josefina Vázquez Mota (PAN) y Andrés Manuel López Obrador (PRD-PMC) –el Panal sigue sin candidato–; algunos, como el PRI, también elegirán este miércoles sus candidatos al Senado; mientras que la elección interna de diputados del PRI (y para el Senado del PAN) se verificará al final de la semana.
Una vez concluida su elección interna, todos los candidatos por disposición de la ley deberán abstenerse de realizar actos de proselitismo y promoción del voto en favor de su candidatura y partido, hasta que el IFE declare que los registros de candidaturas, que se harán entre el 15 y el 22 de marzo, son válidos, lo que tiene previsto hacer el 29 de marzo, al día siguiente darán comienzo las campañas electorales, con una duración exacta de 90 días. Hasta tres días antes del 1 de julio, fecha de la jornada electoral.
MES Y MEDIO SIN PROMOCIÓN ABIERTA DEL VOTO
Así regirán las reglas de la intercampaña y el silencio relativo por lo que resta del mes de febrero y casi todo marzo. Un mes y medio clave, desde la perspectiva de los competidores, pues su desaceleración obligada podría modificar en el electorado la percepción de su intención de voto para cuando se abran las campañas electorales.
Por eso seguramente en todos los equipos de campaña se diseñan estrategias especiales para el periodo que se avecina en que el objetivo es mantener la presencia de candidatos y partido, pero evitando que sus actos puedan ser catalogados como «actos anticipados de campaña». La legislación no es explícita en lo que pueden hacer, sino en lo que está prohibido, realizar actos para la obtención del voto, celebrar reuniones públicas, asambleas o marchas donde se dirijan al electorado para promover sus candidaturas. En ese sentido, tampoco pueden usar los tiempos administrados por el IFE en televisión y radio para emitir spots personalizados o partidistas.
No hay hasta el momento un acuerdo especial del IFE que defina lo que los candidatos y partidos pueden hacer en este periodo y hay discrepancia de criterios entre los consejeros en si éste se requiere o no. Tampoco hay disposiciones expresas que obliguen al encierro y el silencio absoluto, su retiro de los medios de comunicación. La sola limitante de no convocar al voto permite, sin embargo, una gama de actividades que llenarán las agendas de los candidatos. Desde su participación en conferencias o mesas redondas, entrevistas hasta la presencia en eventos sociales, 15 años y bautizos. Los medios de comunicación, salvo Tv y radio en cuanto a la contratación de publicidad, no tienen prohibición para difundir los mensajes y la presencia de los candidatos, claro, no como propaganda directa, sino encubierta en la importancia informativa de que son personajes de interés para la opinión pública.
DOS O TRES
Una de las incógnitas del actual proceso electoral es si la proyección de votantes se dividirá en tres tercios, o habrá polarización en sólo dos de los candidatos. Y sobre ello, cómo se comportará a lo largo de la campaña la ventaja hasta hoy holgada de más de 20 puntos que conceden la mayoría de las encuestas de intención del voto al candidato del PRI, Enrique Peña Nieto.
Aunque el PAN como partido arrastra el descontento nacional por la ineficaz y problemática gestión de sus dos gobiernos (Fox-Calderón), sus precarios resultados en la economía, combate a la pobreza y elevación sin precedentes de la violencia e inseguridad, tiene a su disposición el aparato oficial, los programas públicos clientelares y el uso partidizado de la procuración de justicia, mecanismos que están en marcha en el actual proceso electoral para bajar a su rival a vencer, el PRI. En ese marco, las filtraciones sobre los ex gobernadores priistas de Tamaulipas. Si en la elección de 2006 su enemigo era López Obrador, en la actual, ni duda cabe, es el PRI. El golpeteo al PRI, que ha merecido respuesta de éstos, busca además reducir la pelea entre dos partidos. Tras un tibio inicio del PRI del discurso propositivo a la sociedad, al tener que responder al Presidente de la República, ha iniciado un cambio de discurso para retomar la crítica al gobierno en turno. No podría ser de otro modo, ya que debe asumirse como el retador, la oposición que ofrece hacer mejor las cosas en el gobierno, señalando los errores y cómo corregirlos.
Mientras las posiciones se polarizan entre el PRI y el PAN, el candidato de la izquierda Andrés Manuel López Obrador, sin la estamina de la elección pasada, en la que se quedó a un paso de la Presidencia, aun no consigue levantar el vuelo. En cuanto despierte le dará la pelea a Josefina Vázquez Mota por el segundo lugar.