CRÓNICA: Paseo inmoral en Córdoba

Breve recorrido por la zona roja de la histórica ciudad y antigua capital del estado

Zona Centro

Oscar Aguilar - 2012-02-25

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Como si se tratase de un Córdoba aparte, ajeno a el costumbrismo colonial y provincial, la zona roja de esta ciudad se rige por leyes casi propias; las cantinas y bares están abiertas desde las 11 de la mañana y quien guste permanecer en ellas entre el humo, la música de la rockola, las edecanes surrealistas y la cerveza fría hasta las 9 de la mañana del siguiente día, puede hacerlo sin problema alguno.

Ahí no existe un departamento de comercio, mucho menos en las cantinas gays que han sobrevivido a innumerables administraciones, quienes han mandado a sus soldados de corrupción a solicitar “mordidas” para que los dueños puedan seguir con los shows, cierres tardes y venta de alcohol adulterado.

El paseo inmoral ( si es que se le puede ver así) nos lleva por varios lugares que son iconos de esta cultura que para algunos puede ser decadente, mientras que para otros es la única diversión que existe en las noches y que afortunadamente no es cara.

Luces neón, música con un alto volumen, prostitutas hartas de su oficio que sonríen falsamente a los borrachos maduros que las molestan, todo eso es parte de esta ciudad nocturna, diferente a la que vemos en los portales del centro y mucho mas distante a las fiestas que existen en las zonas residenciales.

Mientras que lugares como “El Zacahuilt”, “El Ritmo de la Noche”, “La Terminal” y “La Tampiqueña”, sigan existiendo, seguirá ese microcosmos que se rige por mordidas, alcohol, prostitución, venta al menudeo de drogas y risas escandalosas que pueden ser tomadas como una señal de que nuestra ciudad aun no ha muerto.

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