ASUNTOS PÚBLICOS: LA TREGUA

Columna de Eduardo Coronel Chiu

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2012-02-28

Después de las airadas reacciones que provocó entre los partidos políticos rivales al suyo –el PRI y el PRD– por su enésima injerencia en el actual proceso electoral, el presidente Felipe Calderón anda en busca del borrón y la cuenta nueva... hasta la próxima intromisión de golpeteo faccioso a sus adversarios o de proselitismo a favor del PAN.

La polémica causada por sus constantes intervenciones en contra de los partidos de oposición a su gobierno, sobre todo al PRI, al que ha señalado desde hace meses de tener vínculos con la delincuencia organizada y atacado mediante filtraciones periodísticas de que se investiga en la PGR a varios de sus destacados militantes, llegó a sus niveles más álgidos la semana pasada. El jueves negro de Calderón sobrevino luego de conocerse su exposición de evidente corte partidista ante un grupo de banqueros de una supuesta encuesta de la Presidencia que ponía a Josefina Vázquez Mota «a sólo 4 puntos de Enrique Peña Nieto».

Por la encuesta Felipito el PRI presentó una queja ante el Instituto Federal Electoral (IFE) por infracciones a la legislación de la materia, y el PRD fue más allá; lo acusó de delincuencia ante la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales (Fepade) por la utilización de recursos públicos para favorecer a la candidata del PAN, aunque la denuncia no será más que ruido; sin viabilidad ni fundamento, ya que la Fepade depende de la Procuraduría General de la República, es decir, de él y además el presidente goza de inmunidad constitucional, pues en funciones sólo puede ser acusado «por traición a la patria y delitos graves del orden común».

LA PROMESA Y EL SÍNDROME DE ABSTINENCIA

De inmediato el Presidente trató de recomponer el escenario. Desde el discurso que pronunció el pasado viernes en la conmemoración al Día de la Bandera, Calderón ha mostrado sólo la parte del rostro como jefe de estado y su disfraz de «demócrata convencido». En la cruda política vino la rectificación; al día siguiente de la reunión con el consejo de Banamex, ante el lábaro patrio, Calderón juró cual niño héroe: que el Gobierno Federal a su cargo «se esmerará en evitar expresiones o acciones que puedan generar recelo o desconfianza entre los ciudadanos y los actores políticos», prometió que actuará en el proceso electoral apegado a la ley, garantizando la equidad y la pluralidad y que respetará «el resultado de los comicios y a quien resulte vencedor a través del voto libre de los ciudadanos».

Ayer dio otro paso para intentar salirse del centro de la polémica. Recibió en Los Pinos al presidente nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, a quien le refrendó –dice el comunicado de la Presidencia– el compromiso de su administración de promover un proceso electoral en estricto apego a la legalidad y su disposición a contribuir a un clima democrático. Según esto, en el encuentro, al que asistió el secretario de gobernación Poiré, el presidente nacional del PRI expresó la confianza de su partido en que el Gobierno de la República «contribuirá a un ambiente respetuoso y propositivo durante los meses por venir». De los meses previos, borrón y cuenta nueva. Ya se verá si Calderón se abstiene de intervenir nuevamente, lo que se duda, pues en la elección se dirime no sólo la preferencia a los candidatos y partidos, sino de manera fundamental es una evaluación ciudadana a la gestión gubernamental de Calderón y su partido en el poder. Y no es lo mismo, y nunca lo será, entregar el mando a un correligionario que a un grupo político rival. Como el borrachín que promete no volver a beber, se sabrá cuánto aguanta sin echarse un trago.

VISITA A VERACRUZ

En su investidura de Presidente de la República, aunque con camisa azul panista y luciendo un curioso sombrerito tipo panamá color beige que envidiaría Indiana Jones, Felipe Calderón estuvo ayer en la zona norte del estado en una breve gira con el gobernador Javier Duarte de Ochoa. Juntos sobrevolaron el área para constatar los avances en materia de comunicaciones, particularmente de la construcción de la autopista Tuxpan-México. Ambos imbuidos en el rol institucional, intercambiaron cumplidos y refrendaron sus compromisos de trabajo conjunto. Calderón también reconoció la mejoría en la seguridad pública en el estado, la notable reducción de la criminalidad en los últimos meses, pero sin dejar de destacar que el operativo Veracruz Seguro lo «encabeza la Marina Armada de México». El gobernador Duarte lo invitó para que venga con su esposa Margarita Zavala al festival Tajín.

Aprovechando el viaje y para que demuestre el Presidente de que ya no usará la Procuraduría de la República con fines partidistas, que actuará con legalidad, para que aquí se crea lo de la tregua, Calderón debería devolver ya los 25 millones de pesos del Gobierno del Estado que aún mantiene en su poder.

MARCOS SALAS PODRÍA COMPETIR POR XALAPA

Desplazado de la contienda interna del PAN por su ex chofer, Ulises Chama, quien ganó la postulación para diputado federal por el distrito urbano de Xalapa, con múltiples apoyos de adentro –dicen que de Conagua, Abel Cuevas y los Yunes Linares– y de afuera, el rey(naldo) de copas, Marcos Salas podría aún ser candidato, pero por otro partido. Se sabe que lo andan encandilando Dante Delgado del Partido Movimiento Ciudadano (antes Convergencia) y Arturo Hérviz del PRD. La versión es que aunque el PRD ha aceptado la candidatura de Uriel Flores Aguayo, el acuerdo de la alianza concede la mano al partido de Dante, que está interesado en Salas para intentar recuperar la plaza de la capital donde en el pasado Convergencia ha conseguido ganar. De ser postulado por esa coalición, Marcos Salas, que ya ganó una elección de diputado federal en Xalapa, aunque por el distrito rural, con el PAN en 2006, haría que la competencia estuviera más reñida y por lo mismo, incierta en su resultado. Los focos rojos del PRI, que lleva de candidato al ex secretario de gobierno y ex procurador Reynaldo Escobar, bajados a ámbar, cuando supieron que había ganado en el PAN el desconocido Ulises Chama, volverían a prenderse.

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