En San Julián, no todos comieron…

+Amigos y correligionarios asistieron al onomástico del Candidato al Senado José Yunes Zorrilla +Duarte apenas y pudo probar el queso

Zona Centro

GABRIEL ARELLANO LOPEZ - 2012-03-26

Tres mil asistentes. Dos mil 210 comensales debidamente sentados. Y el hombre no pudo comer. Llegó a eso de las 4 de la tarde. Por tierra. Luego de un mensaje ligero y breve, a las 4:42 dijo “…bueno, a comer”. Pero no lo dejaron. Su Coca Cola light se quedó servida en el vaso que él mismo llenó. Apenas y alcanzó a probar unas galletitas saladas y 6 o 7 bocados de queso de hebra, cuya bola había reclamado cuando la iban a retirar de la mesa…”¡hey, déjame el queso!” le espetó al mesero.

La comida de este domingo 25 en honor al candidato priista a senador, José Yunes Zorrilla, resultó todo para el gobernador Duarte, menos comida. Una larga, larga fila de políticos de todos calibres y tamaños, venidos del sur y del norte, del centro, de Xalapa y la región, lo abrazaron, se tomaron la foto con él, le hicieron pedimentos, le solicitaron firmar escritos, con algunos rio de buena gana (como con el dirigente magisterial y candidato a diputado por Poza Rica, Gaudencio Hernández Burgos). Total que nada de comer.

En la mesa principal los únicos que degustaron plato fuerte fueron Héctor Yunes (con su vino tinto) y Guillermo Zúñiga. Otros, como Salvador Manzur sólo “picaron” salami, jamón, queso amarillo, aceitunas.

El ambiente en el rancho de la familia Yunes, político, político, político. Una gran carpa techaba una superficie de 17 por 13 metros. Pero alrededor todo mundo iba y venía. Camionetas, muchas camionetas de lujo, nuevas, impecables. Entraban y salían. Cientos de vehículos estacionados, diseminados por el espacioso terreno con pasto verde. Entre Xalapa y Las Vigas, la lluvia. Pero en el rancho, el sol brillaba. Y el calor político, sofocaba.

Tras su llegada a las 4 de la tarde, el gobernador Duarte, con chaleco rojo, informal, pasó a la mesa principal. Saludó y dirigió un mensaje breve. Exhortó a la unidad, a seguir trabajando para que Veracruz tenga más recursos, más obras, más desarrollo, ¡para que vaya adelantel.

En la mesa principal, a su izquierda, Pepe Yunes (que después, el resto de la comida, se la pasó organizando, atendiendo, de un lado a otro), Héctor Yunes, Erick Lagos, Jorge Carvallo y un Fernando Charleston que parecía todo, menos el candidato a diputado por este distrito, desconocido, desubicado, apenas con algunos saludos, sentadito y pensativo.

A la derecha del gobernador Duarte, don Pepe Yunes, el anfitrión de oro, pendiente de que a nadie falte nada. Igual le alcanzaba encendedor para su puro a Oscar Rodríguez, director del AZ, que pedía algo dulce para Carlos Brito o conminaba a Eduardo Andrade para que no se retirara.

Enseguida de don Pepe, la alcaldesa xalapeña Elizabeth Morales, a la que jaló cerquita de él y con la platicó largo rato. Después Salvador Manzur, quien llegó retrasado, igual que Fabiola Vázquez desde Acayucan. Y junto nada menos ni nada más que el doctor Mauro Loyo, quien se presume milita ya en la oposición, pero que como le dijera allí mismo, en voz alta, Oscar Rodríguez: “tiene el corazón bien rojo”. Inseparable del doctor Loyo, allí estaba también su pariente Jaime Mantecón, ex diputado, ex subprocurador de Justicia. Manzur, Lalo Andrade y Mauro Loyo, enfrascados en amplia charla.

Y si a las 4:42 el gobernador Duarte dijo “…bueno, a comer”, sólo lo dejaron sentado 13 minutos, mientras quién sabe qué le dijo al oído el anfitrión don Pepe Yunes que provocó una sonora carcajada del mandatario. Pero a las 5:55 de la tarde se levantó (o lo levantaron) a saludar, abrazar, platicar, escuchar a una larga fila de gente que ya no lo dejó regresar a su silla para comer.
Mientras pudo sentarse, comiendo queso de hebra, galletas saladas y tomando dos o tres tragos de Coca Cola light, igual se la pasó enviando señales de saludo, abrazo, afecto a muchos de quienes nunca dejaron de rodear la mesa principal. Con refresco, brindó con el maestro Zúñiga y Oscar Rodríguez, quien sí degustaba un whisky.

Entre los que se acercaron a saludar al mandatario, el ex alcalde xalapeño David Velasco, acompañado de su gran cuate “El Tato”, hijo de Emilio Gómez Vives. A Cirilo Rincón le dedicó un poco más de tiempo. Igual que al ex diputado Gilberto Guillén Serrano.

Juan Manuel Velázquez Yunes, presidente municipal de Perote, la hizo de fotógrafo. Maricarmen Reséndiz le pidió le tomara la foto con el Gobernador.
5:18 sigue el remolino de gente en torno a Duarte. Héctor Yunes, desde donde come, poniéndose de acuerdo con Pancho Mora, que reaparece en lides partidistas. Pepe Yunes, el candidato, sigue organizado a la gente en fila para que puedan llegar hasta el mandatario, quien de buen humor permanece atendiendo a todos.

Don Pepe se ocupa de Manuel Ramos Gurrión, sentado también en la mesa principal, donde predominó el color rojo. Además del Gobernador, Elizabeth Morales también con chaleco rojo y jeans. Manzur, Héctor Yunes y Erick Lagos con chamara roja. Mauro Loyo, acaso ciertamente con corazón rojo, prefirió chaleco azul.

A las 5:35 de la tarde, Elizabeth Morales se levanta y retira de la mesa. 8 minutos después, se levantan todos. El gobernador Duarte empieza a caminar para irse también.

Toño Nemi muy cerca de Pepe Yunes, el candidato. Hasta recibe instrucciones. “A ver si ya le hacemos llegar la agenda al presidente (Erick Lagos)”.

Carvallo y Héctor Yunes atendiendo, cada uno por su lado, a gente que los requiere.

A las 6 con 7 minutos, el gobernador Duarte dice: “Don Pepe ya me voy a retirar”.

De inmediato las camionetas toman movimiento y posiciones.
Y a las 18:10 el convoy se ha ido, luego de que el Gobernador llegó a comer y no comió. Y la Coca Cola ligth se quedó servida, el queso de hebra esperando y las galletitas saladas perdiendo lo crujiente. ¡Ay será para la otra!

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