IXTACZOQUITLÁN: Lo que no sabías de “La Pasión de Jesucristo”
* Primera Parte
Zona Centro
David Alavez Cabra - 2012-04-09
La Pasión de Jesucristo, es uno de los pasajes a nivel histórico-religioso que más llama la atención a miles en el mundo. En estos días, sin embargo, hay detalles que poco o nada se conocen acerca de lo sucedido en los momentos previos a su crucifixión.
Por ejemplo, que Poncio Pilato, trató por varios medios evitar su muerte en la cruz, pero cedió ante la presión que los principales sacerdotes y los ancianos ejercieron para que dejara libre a un delincuente llamado Barrabás, por lo que Poncio de lavó las manos declarando libre de la sangre de ese justo.
Luego de ser azotado Jesús (39 latigazos más uno), los soldados del gobernador romano se burlaban de él y le escupían el rostro y tomando una caña le golpeaban la cabeza; al llevarle a la crucifixión hallaron a un hombre de la ciudad de Cirene que se llamaba Simón, al que obligaron a que llevase la cruz. Y le llevaron a un lugar llamado Gólgota, que traducido es: Lugar de la Calavera.
Allí, desde las 12 del día hasta las 3 de la tarde, hubo una gran oscuridad; y cerca de las 3, clamó a gran voz diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”, y dijo otra vez “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Entonces empezó un terremoto, y el velo del templo se partió en dos y las rocas se partieron, se abrieron los sepulcros, después de la resurrección de él, y días después de ello muchos cuerpos de santos que habían muerto, se levantaron saliendo de los sepulcros, y vinieron a la santa ciudad apareciendo a muchos.
Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, y a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (sábado) -pues aquel día de reposo era de gran solemnidad-, rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí, por lo que vinieron los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él. Más cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.
Entonces, el centurión romano, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios.
Cuando llegó la noche, vino un hombre rico llamado José de la ciudad de Arimatea, quien también era discípulo de Jesús, y le pidió a Pilato que le diera su cuerpo, el cual envolvió en una sábana limpia y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; También estaba Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche; el cual llegó con un compuesto de mirra y de áloes, y tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos. Y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue. El lunes, La Resurrección (Continuará).