Al cumplirse el primer mes de los tres que durarán las campañas electorales, es decir, un tercio del total, no resulta demasiado aventurado sostener que el PRI, con su candidato Enrique Peña Nieto, tiene casi en la bolsa la Presidencia de la República.
A lo largo de estas primeras cuatro semanas, los 4 candidatos registrados a la Presidencia de la República han mostrado sus estrategias de arranque y posicionamiento, desplegado su propaganda (de oferta y negra), celebrado mítines, entrevistas y encuentros con grupos representativos, emitido sus mensajes al electorado, todo el conjunto de usos habituales de las campañas en busca del voto y conseguido percepciones notablemente diferenciadas de sus personalidades.
Por mucho que se desconfíe de las mediciones de opinión, del uso propagandístico de las hechas a la medida y se presuma que las encuestas andan copeteadas, en este momento hay un consenso entre analistas y encuestadores en la evidente ventaja amplia del candidato del PRI sobre Josefina Vázquez Mota, del PAN, y Andrés Manuel López Obrador, de la coalición PRD-PT y MC, al grado que la nota de los últimos días ha sido no el recorte de diferencias hacia el puntero, sino la reñida pelea por el segundo lugar.
La mayoría de las encuestas de la semana colocan al candidato del PRI arriba de sus competidores por no menos de 13 puntos y algunas amplían la ventaja hasta 30, salvo una encuestadora que practica un malabarismo metodológico que busca controvertir a sus colegas, ajusta su propio registro de dos dígitos para concluir sin mucho fundamento que el escenario más probable sería de una diferencia de 8 puntos. Pero lo más notable de dichas encuestas es la proximidad en que se han ubicado Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador, con una diferencia de entre dos y cinco puntos, a favor aún de la primera.
Cada quien su campaña
Estas tendencias de intención del voto se corresponden con lo observado en cada uno de los candidatos en la competencia. La campaña de Peña Nieto capitaliza su imagen construida a lo largo de estos años con gran inversión en publicidad y aprovecha la unidad y estructura de poder del priismo en los 20 estados de la República en los que gobierna este partido, en los que luce su larga experiencia en campañas electorales; EPN se ha mantenido a buen resguardo en ambientes controlados, firme y firme compromisos ante notarios públicos. La candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota, arrastra diversos problemas que la exhiben ponchada desde la salida (el anecdotario de Josefina es abrumador). El mismo ex presidente Vicente Fox, con quien Josefina acaba de tomarse la foto, la ha venido dando por perdida; sólo ganaría por un milagro, ha dicho.
Son factores negativos contra Josefina el desgaste del panismo en el poder y la inconformidad de la población con los pobres resultados de su gestión en dos sexenios, así como los conflictos políticos; el rechazo de Calderón a su candidatura y el presunto bloqueo a su campaña, seguido de la pretensión de controlarla a través de la inclusión de los suyos en el equipo de Vázquez Mota, además la división de ese partido en la elección interna, y las propias debilidades de la candidata crearon un escenario de desorganización del que no se ha podido reponer. El golpe de timón de Josefina, sus repetidos cambios en cuadros de campaña, recurrentes incorporaciones y deserciones, no le ha funcionado, como tampoco parece haberle servido la campaña negra de spots contra Peña Nieto, en la que pretendieron estigmatizarlo como mentiroso. Aunque no ha remontado con la campaña negra, insistirán en esa línea y ya viene –si es que no la paran en el IFE– una nueva oleada de spots para responsabilizar a Peña Nieto y a los gobiernos del PRI (entre ellos Veracruz) del incremento en la delincuencia y la inseguridad, algo así como el burro hablando de orejas. Por su parte, López Obrador, con una organización disminuida en la República, aparte del DF, donde seguramente retendrán el gobierno, cuenta con pocos estados, y en algunos andan trágicamente desaparecidos, como es el caso de Veracruz. Venido a menos AMLO, después de que perdió la elección de 2006, en la que fue el gran favorito, su liderazgo radical se desvaneció; su nuevo discurso, limado de asperezas contra los ricos, no tiene jalón entre los sectores medios y empresariales que ha intentado conquistar.
A estas alturas, para algunos Peña Nieto es inalcanzable, y la elección prácticamente estaría resuelta. Muy pocos esperan algún campanazo que haga subir a otro candidato o que baje al que va muy adelantado. El próximo evento indicativo será el debate entre candidatos programado para el 6 de mayo, el cual, dado el formato de civilidad previsto, en el que los ataques estarían muy limitados, no pareciera que vaya a poder revertir las tendencias.
La historia por escribir
Pero no todo está escrito. No se piensa que el presidente Felipe Calderón vaya a abstenerse de nuevas intromisiones en el proceso electoral. Habrá que ver de lo que aún es capaz para intentar cambiar el curso de las cosas, si habrá golpes políticos mediáticos y cuándo los dará y con qué consecuencias. Otras variables de la elección aún son inciertas, de cuánto serán los votos duros, cómo se moverán los ahora registrados como indecisos o el efecto de la manipulación de los programas públicos.
La verdad se conocerá el día de las elecciones. Entonces, al margen de las encuestas, se verá el resultado de la organización de cada partido y candidato para movilizar a sus militantes y simpatizantes, la incidencia de la compra de votos, y sobre todo su efectividad y lealtad para cuidar las casillas y las actas de la elección. No se ignora que el día de la jornada se crea un mercado de compra venta de firmas en las actas de cómputo.
En Veracruz
De confirmarse la tendencia, el PRI ganaría en Veracruz la Presidencia de la República, interrumpiendo la mala racha de perder dos elecciones presidenciales consecutivas (2000 y 2006) y también ganaría la mayoría en el Senado, posición que no gana desde el 2000. El PAN se adjudicaría el segundo lugar (a ver quién entra finalmente, si Fernando Yunes Márquez o Julen Rementería, según resuelva el Trife la impugnación de este último). A pesar de la división interna de este partido, el PRD y sus aliados están peor, además de que aquellos tienen al programa Oportunidades y a la Sedesol para la compra de votos. Frente a la inminente derrota del PAN, un presunto pacto con el marrullero operador político de Calderón en Veracruz para que pierda Josefina y ganen los otros Yunes (no los de los la marca registrada R de rata) suena fantasioso. Para qué pactar que se dejen caer en el cuarto round, si se todas formas se dará el knock out.
Fidel, visible y saludador
Dice el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán que no corresponde a él la reseña de que llegó ensarapado a Veracruz en un vuelo nocturno, enchamarrado, con gafas oscuras y gorra deportiva e intentando actuar como el hombre invisible. Confirma su presencia en dicho vuelo, pero con otro atuendo y la misma actitud de siempre. Vino de vestimenta formal, de traje, ya que acudiría a una boda, y que saludó y fue saludado por todos. Que sigue siendo, no el rey, pero sí cercano a la gente, como su lema.