Déjame que te cuente…
Por Sergio m. Trejo González.
Zona Centro
Sergio m. Trejo González. - 2012-04-30
La neta del planeta que andaba bastante desinformado respecto a las campañas políticas de los candidatos de todas las esferas. Pensaba que Regina Vázquez la llevaba suavecito, en caballo de hacienda rumbo al triunfo fácil, casi regalado. Pero comprendo que la está viendo dura. Por ahí, mencionaba ayer, que le andan regando papelitos que contienen información ante el ORFIS donde a detalle se contempla una relación de OBRAS, subrayaditas con marca texto fosforescente para que resalten, NO TERMINADAS; que han sido aceptadas por el Órgano de Fiscalización aun cuando físicamente no son acciones realizadas o resultan imaginarias; las fechas de recepción ante el órgano superior oscilan del 5 al 8 de julio del 2011. No entiendo porque, cuando textualmente dice, se trata del cierre del ejercicio 2010. El caso no es solamente el anacronismo sino la inexistencia misma. Yo la verdad no soy persona de números y de cuentas. Con dificultad repaso la tabla del uno, además como que me produce flojera revisar minuciosamente tecnicismos de entrega- recepción y las cuestiones del ramo 033 y referencias del techo financiero y bla, bla. No voy a entrar en las pinceladas administrativas porque no es lo mío y me molesto, sobre todo porque como refería hace dos días, considero que se trata de una guerra sucia. No soy exigente ni pido educación ni cultura de los participantes porque es harto difícil en la política. La romántica idea de una campaña en base a propuestas solo es posible para un auténtico líder. Aquí el asunto es que hay ventajista nadamas. Evitar la confrontación directa es casi un deber para administrar la ventaja. Lo último que tendría que hacer el líder es arriesgar. Por eso quienes van a la cabeza en una campaña, al menor cuestionamiento de sus obras y su plataforma política, gritan y denuncian una guerra sucia en su contra. No les gusta que saquen a relucir los trapos sucios, cuando algo les descuadra sus promesas inmediatamente lo tildan de infamia… calumnias, como esas que seguramente fabrican los habitantes de El Zapote, cuando se quejan del incumplimiento de Regina, respecto a la planta de tratamientos residuales. Dicen que ese basurero municipal que les sembró es un montonero de moscas, y olores fétidos. También rumoran, sisean y murmuran que NO CUMPLIO con el arreglo de nuestro centro histórico, de la incorporación de nuestro Palacio Municipal al INAH y con cierto cableado subterráneo y con una ciclopista. La verdad ya me hice pelotas con todos los chismes que me han estado mandando por correo electrónico respecto a que Regina Vázquez se fue hasta la cocina… Yo no creo ni entiendo mucho de la política, porque la política es un arte del carajo, donde atacar a la persona, argumentando cosas feas, lleva a resultados extraños. No sé, habría que sustentar con razones y pruebas, irnos a los archivos y a los testimonios originales; sin embargo la estratagema política puede dar resultados fortuitos. Es una vieja trampa de lógica, Argumento ad hominem le llamaba mi profesor de Técnicas de Argumentación. No se trata de desacreditar al oponente, sino a sus discursos o a la plataforma económica que resulta inviable porque es populista.
En fin, a mi entender, si se ataca a las políticas y resultados, con datos fehacientes y comprobables, no se trata de guerra sucia, sino de la descalificación, perfectamente ética y hasta necesaria. Si en cambio se ataca a la persona o a su carácter pasan de ser campañas negativas a guerra sucia. No nos asustemos pues con las campañas negativas son parte intrínseca de la democracia.
Pero no voy a entrar en detalles técnicos porque no soy perito. Recuérdese que en realidad no soy un columnista objetivo. Y Dios me libre de serlo alguna vez: si fuera un comentador objetivo eso querría decir que había renunciado a mi subjetividad, es decir a lo que soy. Yo me encuentro de cuerpo y alma presentes en todo lo que escribo; estoy ahí con mi ser -con mis seres- y con mi circunstancia, o sea con lo que traigo en mí desde antes de nacer y con lo que la vida, el mundo y todo lo demás -y todos los demás- han puesto en mí. Eso sí: procuro ser un columnista pueblerino y sentimental, al extremo de la cursilería, subjetivo con bastante objetividad. En eso no hay contradicción. Aspiro a que mi yo no suprima el yo de mis semejantes; quiero respetar sus personas y sus pensamientos; reconocer lo valioso que hay en ellos y no excluir en el trato con ninguno esa esencial fraternidad que a todos los humanos debe unirnos. Por eso huyo del insulto, del denuesto, de la adjetivación que agravia o que lastima… Se puede cumplir la función crítica sin descender a la injuria o la difamación; por ello, y por ahorita, solo de pasada pretendo hacer referencia a mis dudas sobre todos esos panfletos que tengo en las manos respecto a las danzas y las andanzas de Regina Vázquez, en su administración pasada, donde se habla de un parque “Miguel alemán ¿aquí en Acayucan? Según estos libelos fue construido el 27 de diciembre con un costo de un millón y medio de pesos. Hay otra obra, que es la construcción del pavimento de la calle Riva Palacio, entre Guillermo Prieto y Zaragoza, con un costo total de 1´296,533.95. guuuuuuauuuu mas de un millón de pesos en una calle que apenas están terminando en el 2012, cuando se dice en los informes oficiales que se realizó en el 30 de julio del año 2010. El asunto, se insiste, no es solamente el retraso sino las formas y los fondos de tal demora, tardanza y frugalidad. Dijo Agustín de Hipona, que fue gran pecador y luego fue gran santo: “In necesariis unitas; in dubiis libertas; in omnibus caritas”.