XALAPA. Trabaja CMAS para garantizar suministro y evitar desperdicio de Agua
Trabajan 22 horas al día en tres turnos
Zona Centro
COMUNICADO - 2012-05-10
Aún no son las 9:00 horas y en la calle Aguascalientes de la colonia Progreso la cuadrilla número 89 de atención de fugas de la CMAS ya realiza su primer trabajo del día, pues mientras los pedreros Martín Lobato y Juan Carlos Ávila rompen con la fuerza de sus manos y la ayuda de mazos el pavimento para encontrar la tubería dañada, Gustavo Salazar hace cortes geométricos sobre la calle para introducir la nueva tubería que evitará que se desperdicie el agua, que los vecinos padezcan desabasto.
Así, explica el encargado de la Unidad de Agua Potable de la CMAS Víctor Zarcillo Olivares, es como inicia una jornada laboral para estos trabajadores que atienden entre 11 y 12 fugas de agua diarias, sin importar si llueve, el cielo está nublado como hoy o el sol cae a plomo como una brasa ardiente.
Todo inicia antes de las 8:00 horas en el Call Center que tiene la CMAS en sus oficinas centrales de la calle Insurgentes; ahí operadores telefónicos reciben las quejas, reportes de fugas o desabasto de agua que canalizan a la Unidad de Atención de Fugas ubicada en la calle Clavijero 202, donde se organizan las rutas de trabajo y hace la asignación de cuadrillas que están en las calles antes de las 8:30 horas.
Lo que sigue es el trabajo rudo, como el que todos los días realizan Martín Lobato, Juan Carlos Ávila y Gustavo Salazar, este último es el encargado de hacer cortes geométricos en el pavimento con una máquina cortadora que posee una hoja de acero, y normalmente se utiliza para hacer ranuras para introducir la tubería de kitek que sustituirá la parte dañada.
Las fugas, agrega Zarcillo Olivares se atienden en un promedio de 36 horas con cuadrillas que laboran en tres turnos: de 8:00 a 15:30 horas, de 15:30 a 22:30 y de 22:30 a 5:00 horas.
Al trabajo hay que entrarle con lluvia, sol y empeño
Mauro García Domínguez, quien tiene 15 años como fontanero en la CMAS, donde repara tanto las fugas en red como en tomas domiciliarias y las que se presentan en tuberías de asbesto o fierro, que es algo de lo más complicado, porque el trabajo se tarda más, ya que en ocasiones no se tienen en existencia las piezas por las medidas que se requieren y hay que mandarlas a hacer o conseguirlas con un proveedor.
Otra cuestión compleja, dice, son las fugas grandes que en ocasiones se presentan y por la urgencia de repararlas se debe poner el máximo empeño: “hay que entrarle al trabajo hasta terminarlo, a veces llueve pero el trabajo urge y hay que sacarlo adelante, hay que mojarse, entrarle como sea”.
En ocasiones, comenta, el sol también afecta y hace que le duele la cabeza pero insiste, las fugas hay que atenderlas hasta repararlas. Por eso, menciona, a veces desanima que algunas personas digan “que no somos eficientes”.
El trabajo duro de un pedrero
La unidad 89 atiende esta mañana un reporte de fuga en toma domiciliaria, para lo cual los trabajadores llegaron a la calle Aguascalientes desde las 8:30 horas a bordo de una camioneta de redilas. Son cuatro pedreros y cuatro ayudantes, un operador y su ayudante, así como el chofer del vehículo.
La labor de los pedreros Martín Lobato y Juan Carlos Ávila es romper el concreto, excavar en la tierra y localizar la tubería dañada, para que posteriormente los fontaneros hagan la reparación, otra cuadrilla lleve a cabo el relleno y colado con cemento de la zanja abierta que se hace como parte del proceso de reparación, y finalmente llegue la cuadrilla de limpieza y levantamiento del material de desecho como escombro.
Pero el trabajo más pesado es el de ellos que a golpe de mazazos y la fuerza de su espalda, brazos y manos rompen la banqueta, mientras el resto de la cuadrilla coloca conos de advertencia para agilizar la fluidez vehicular y dar seguridad a sus compañeros de trabajo.
A las nueve de la mañana Martín Lobato y Juan Carlos Ávila sacan los picos para terminar de abrir el pavimento, uno golpea el concreto con el mazo, otro con el pico, así convierten el concreto hidráulico en escombros, abren la zanja.
El sol empieza a calentar, pero no importa, ellos siguen con los golpes en el pavimento que se deshace a pedazos, el piso retumba bajo los impactos hasta que 15, 20 minutos después encuentran la tierra, entonces empiezan a excavar con palas hasta que descubren el tubo galvanizado corroído que es lo que causaba la fuga en la calle Aguascalientes.
Víctor Zarcillo Olivares comenta que para reparar las fugas los pedreros hacen en promedio excavaciones de 1.10 a 1.30 metros, aunque hay casos en que la tubería está enterrada superficialmente y se encuentra a 40 centímetros, y ocasiones en que se han hecho perforaciones de hasta cinco metros para hallar el tubo afectado.
A las 10:30 horas, en la calle Uxmal de la colonia Lerdo de Tejada la unidad 76 de atención de fugas repara la tubería ubicada frente al domicilio marcado con el número 22, la cual prácticamente ha quedado lista, ya que sólo falta que llegue el área de albañilería para tapar y hacer el colado de concreto al que se le mete acelerante para que fragüe en un plazo de tres días.
Sin embargo, esta labor no la entiende mucha gente, que lejos de agradecer insultan a los trabajadores de la CMAS o les reclaman porque piensan que dejarán zanjas abiertas, cuando lo único que hacen es reparar las fugas y evitar desperdicio de agua.
Al medio día, en la calle Aguascalientes Martín Lobato y Juan Carlos Ávila han terminado su labor, han descubierto el problema que afectaba a los vecinos de la calle Aguascalientes, y aunque nadie les agradece, ellos saben que han hecho lo correcto, han ayudado a que haya una fuga menos en Xalapa.