BOCA DEL RÍO: Reciben profesores reconocimientos por 30 y 40 años de esfuerzo

+Uno nunca se imagina cuántas mentes pequeñas debes formar, y que de uno depende el futuro de estos niños: maestra +El gobernador Javier Duarte les entregó la medalla Rafael Ramírez

Zona Centro

COMUNICADO - 2012-05-14

Decir 30 ó 40 años es fácil, pero son toda una vida llena de esfuerzos y entrega, de paciencia y disciplina, pero sobre todo de amor y vocación por la enseñanza, por eso, en un acto de justicia, el Gobierno de Veracruz rindió homenaje a los hombres y mujeres que se han dedicado desde la juventud a guiar por los caminos del conocimiento a muchas generaciones.

Con cierto nerviosismo en su rostro, Carmen Rodríguez, maestra por tres décadas, expresa la felicidad que le causa ser reconocida por su trabajo. Vestida con sobriedad y sencillez, espera, como el resto de sus compañeros, escuchar su nombre para subir al estrado y recibir de manos del gobernador Javier Duarte de Ochoa la medalla Rafael Ramírez. Asegura que nunca trabajó en las aulas para recibir un premio, pero aun así, es muy gratificante.

“Es muy bonito, porque uno nunca se imagina cuántas mentes pequeñas debes formar, y que de uno depende el futuro de estos niños. Estoy muy contenta porque muchos de mis alumnos ya son profesionistas, hay maestros, licenciados, enfermeras y me siento muy bien, no lo puedo creer”.

La maestra Carmen recuerda que desde pequeña quería ser maestra, “yo enseñaba a mis hermanitos y les ayudaba con sus tareas”, y asegura que para ella lo más gratificante es que los padres valoren su trabajo y los niños le demuestran su cariño cada día.

Caridad Calderón es maestra de primaria también desde hace 30 años. Con una sonrisa discreta dice sentirse satisfecha, porque nunca esperó cumplir tantos años de servicio. Sin embargo, también se siente un poco consternada por la pérdida de valores que se ha dado en los niños y jóvenes, y asegura que todo esto es producto de la desintegración familiar.

“Los tiempos han cambiado, los niños ya no son los mismos de antes. Cuando yo inicié, los alumnos eran muy respetosos con los adultos mayores, con sus profesores. Los valores se han ido perdiendo gradualmente porque las madres trabajan y los menores se quedan solos en sus casas. La presencia materna es muy importante para la niñez, que ahora se descuida mucho”, advierte.

Añade que, a pesar de las circunstancias adversas, nunca abandonaría su vocación. “Al contrario, eso me inspira más a seguir adelante, hay que redoblar esfuerzos junto con los padres de familia para terminar con los vicios y volver al buen camino”.

Emocionado, el maestro Eudoxcio Juárez Olivares también recibió su medalla por 40 años de entrega y dedicación en las aulas.

Orgulloso de su profesión, la cual ejerce en una escuela de Temapache, municipio de Tamiahua, recordó su primera experiencia como maestro, allá por la región de Miahuatlán. Comentó que fue todo un reto, ya que se encontró con 90 niños que hablaban zapoteco.

“Confieso que a mis 18 años lloré, porque ellos hablaban zapoteco y yo era un jarocho tuxpeño, pero no dejé que eso me amedrentara y me preparé”, recordó sonriendo.

Para él, haber reprendido a uno de sus estudiantes cuando dio clases en un bachillerato es uno de sus más gratos recuerdos, ya que, años después, se encontró a ese joven, quien le agradeció aquella llamada de atención que lo hizo centrarse.

“Maestro, me dijo, aquella vez que usted me puso en evidencia yo lo quería golpear, pero si usted no me hubiera sacudido con sus palabras, no hubiera estudiado una carrera. Fue lo que me comentó quien alguna vez fue el muchachito descarriado de mi grupo y con quien hoy comparto la pasión por la docencia”.

Sereno y consciente de que los años no son en vano, señaló que siempre se sentirá orgulloso de ser maestro normalista, de compartir la visión de la Secretaría de Educación y haber contribuido en la formación de ciudadanos veracruzanos de bien.

A sus casi 60 años de edad, el maestro Eudoxcio externó que lleva una buena relación con sus compañeros de trabajo, la mayoría de ellos más jóvenes, quienes día a día aprenden de su experiencia y lo motivan a continuar frente a grupo.

“Yo siempre les digo a mis compañeros maestros: cuando sientan que mi discurso no es coherente, que ya estoy chocheando, díganmelo y en ese momento me retiro”, es lo que piensa el maestro que, después de dedicar 40 años de su vida a la educación, considera que el momento de entregar la estafeta a las nuevas generaciones está muy próximo.

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