Al igual que en las otras dos giras de campaña electoral al estado, la tercera visita del candidato del PRI-PVEM a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, celebrada ayer con dos actos masivos, resultó exitosa en términos de escenografía política.
En escenarios controlados, donde se observó el oficio para el montaje del espectáculo político-electoral, Enrique Peña Nieto lució como un líder nacional, aclamado por las multitudes priistas, primero en un acto organizado por los dirigentes del sindicato magisterial SNTE sección 32 y después en la plaza central en Córdoba.
El tema del primer evento, adecuado al día y a la audiencia –dicen que eran 5 mil maestros, todos movilizados con sus propios medios y no acarreados– como era de esperar, se centró en la Educación. En esta plaza, con el inocultable conflicto del magisterio con el Gobierno Federal como trasfondo, Peña convocó a una nueva alianza con los maestros para una «revolución educativa» y les prometió mejoras en las prestaciones y condiciones laborales. Aquí reiteró compromisos de orden nacional en la materia, en particular, incorporar 40 mil escuelas a jornadas de tiempo completo, computadoras portátiles a todos los alumnos y maestros de escuelas primarias, rehabilitar instalaciones, garantizar educación básica de calidad desde la primaria hasta bachillerato y ampliar la educación universitaria, incrementando la cobertura para un millón y medio más de jóvenes. Sonó un poco extraño el énfasis de Peña Nieto en el mensaje de que «ningún partido político debe asumir el respaldo absoluto de los maestros», pues sería una equivocación, «los profesores eligen libremente la mejor propuesta y compromiso». ¿Dirigido a quién?, ¿a Elba Esther Gordillo y al Panal?, ¿pues no que están arreglados?
Por su parte, el mensaje de los anfitriones del acto a cargo del líder del SNTE, diputado Juan Nicolás Callejas, no se limitó al ofrecimiento de apoyo y demanda de correspondencia, «cuando el señor esté en la silla presidencial», en discurso coyuntural en medio de la tirante relación con que terminan el sexenio, arremetió contra el gobierno de Calderón; sacó no sólo las cifras de pobreza en el país (60 millones de pobres) y de desigualdad y además les tiró la viga de la responsabilidad en el rezago educativo. «Estamos en un sexenio donde se nos acusa a los sentistas (sic), pero en este sexenio han cambiado a 4 secretarios de educación». Y puso en bandeja los nombres para que la multitud los abucheara, especialmente el de la ex secretaria y actual candidata del PAN a la Presidencia de la República, Josefina Vázquez Mota, quien en los últimos días se ha enfrascado en un tira, tira con Elba Esther Gordillo, la líder del SNTE y del Panal, confundiendo sus rivales de campaña.
En Córdoba, en el segundo acto de masas, Enrique Peña Nieto, aunque hilvanó su discurso con temas de pobreza y educación, aterrizó en compromisos generales sobre seguridad social y ofertas concretas de obras para la región. Aquí se comprometió a crear un sistema de seguridad social universal que dé acceso a salud, seguro de desempleo, invalidez y un seguro para el retiro. Y acorde a su formato de campaña, firmó dos compromisos ante notario público, uno, construir un periférico para unir Córdoba y Orizaba, y para la primera, impulsar junto con las autoridades municipales la construcción de un centro de convenciones. En este mitin, Peña aprovechó para enviar un mensaje de conciliación y unidad al país, exhortando a que no se propicien odios y enconos por diferencias ideológicas o partidistas, a que las elecciones se realicen en paz y se decida en libertad y democracia quiénes serán los próximos gobernantes.
LUTO POR CARLOS FUENTES
La cultura nacional e internacional está de luto por la muerte del afamado y prolífico escritor e intelectual Carlos Fuentes, quien falleció ayer a los 83 años. Con una obra literaria de más de treinta novelas, y habiendo gozado en vida de múltiples reconocimientos académicos y premios literarios, excepto el Nobel de Literatura para el que recurrentemente fue mencionado, Fuentes estaba aún en pleno uso de sus facultades de creación, deja obras en marcha, y de opinión en temas de interés público (ayer mismo le fue publicada la segunda entrega de una serie de dos, dedicados al arribo del socialismo en Francia).
Carlos Fuentes, se recuerda, ha estado ligado a Veracruz, no sólo por razones de parentesco, su padre era veracruzano, sino por la periodicidad con que acudía al estado para participar en eventos culturales, al menos desde que lo trajo su amigo, el entonces gobernador Miguel Alemán Velasco. La UV le concedió en el 2000 el doctorado Honoris Causa, se creó una biblioteca en la capital con su nombre y más adelante se creó la cátedra Carlos Fuentes. Su última visita fue hace unos meses, precisamente para iniciar un ciclo de su cátedra, cuando ofreció una disertación a la que asistieron el gobernador Javier Duarte, el rector de la UV, Raúl Arias Lovillo, y el ex rector Víctor Arredondo.
La vasta obra de Fuentes de las que se destacan las novelas La región más transparente, La muerte de Artemio Cruz, Aura (popularizada por la censura en el gobierno de Fox), y los intransitables mamotretos Terra Nostra o Cristóbal Nonato, entre otras, serán motivo de lecturas, comentarios y seguramente de reedición de sus obras y éxito de ventas, como suele impulsar el mercado editorial la muerte de un laureado escritor. Se esté o no de acuerdo con sus ideas políticas o con el valor artístico de sus obras, no puede dejar de apreciarse que Fuentes era una referencia en la opinión crítica ilustrada del país y para la literatura en español, que promovió en el mundo.
Hoy recibirá un homenaje póstumo en Bellas Artes. Descanse en Paz.