ASUNTOS PÚBLICOS: Participación política juvenil

Escrito por Eduardo Coronel Chiu

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2012-05-30

La irrupción de los jóvenes universitarios en el actual proceso electoral, sobradamente destacado en medios de comunicación y en las redes sociales, en algunos casos reflejando el hecho, pero sin duda utilizado también como propaganda electoral, ha agregado un factor inesperado a la coyuntura, abriendo conjeturas sobre el impacto que tendrá en la votación del próximo 1 de julio.

Por tener su origen en una protesta contra el candidato del PRI a Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto –ya se sabe el famoso mitin en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México–, del que se derivaron las primeras marchas en su contra, la evolución seguida no sostiene una unidad, aunque sin duda son el elemento novedoso del cierre de las campañas electorales. Las manifestaciones juveniles oscilan hoy entre los segmentos duros simpatizantes de partidos, los hay anti priistas, que no sólo promueven el voto en contra o el voto útil sino que, como si cumplieran consignas de estrategia electoral, han acosado a Peña Nieto en sus propios actos partidistas, pero a la vez, han surgido otros grupos de contra choque para repeler estas acciones; igualmente, se han comenzado a presentar manifestaciones en contra de los candidatos del PAN, Josefina Vázquez Mota, y Andrés Manuel López Obrador del PRD. Cada quien sus grupos de choque juvenil. En paralelo, otra vertiente juvenil se ha asumido apartidista y ya no tanto en contra de algún candidato, tomando banderas más generales como la democratización de medios de comunicación, la equidad en la cobertura, fin al duopolio televisivo, propuestas educativas y de seguridad y hasta buscando acreditarse como observadores electorales o verdaderos funcionarios de casilla que sustituyan al IFE en su tarea.

Las posiciones sobre esta repentina movilización política de la juventud se han polarizado. Están los que la idealizan equiparándola al viento fresco y la pureza de las expresión juvenil de esta peculiar primavera mexicana, con evocaciones a míticos movimientos del pasado, como si el país no se hubiese transformado desde entonces; incluso algunos hasta plantean su conversión en un nuevo partido político; otros, más neutrales y desapasionados, sólo reconocen su derecho de expresión dentro de la pluralidad democrática, habiendo grados de suspicacia sobre la penetración partidista al movimiento juvenil, tampoco faltan los que la señalan como una forma de manipulación o activismo en favor de ciertos candidatos y partidos.

El nuevo componente de la escena pública ha provocado modificaciones en las estrategias electorales en los candidatos y partidos en competencia; con clara intención de servirse de ellas, por parte de los candidatos más rezagados, como Josefina Vázquez Mota, que se agarra hasta de un clavo ardiente, y de López Obrador, que colocado ya en segundo lugar, pero aún distante del puntero, pretende igualmente ganar el voto joven como voto útil. Por su parte, Enrique Peña Nieto ha intentado bordearlos con discursos de reconocimiento a la legitimidad del movimiento y de respeto a sus expresiones de disidencia, que no le hagan tantas olas cuando se siente muy cerca de la playa presidencial.

Los jóvenes abstencionistas

Pero otro tema es la influencia que tendrá este movimiento en los resultados electorales. La mayoría de las encuestas no refleja significativamente un cambio en las posiciones después de iniciado ese movimiento.

Por otro lado están los datos duros de participación electoral de la juventud. Si bien en estas elecciones podrán participar por primera vez en una elección presidencial 14 millones de jóvenes mayores de 18 años (de los cuales 3.5 son nuevos en las listas de electores y 10.5 millones pudieron hacerlo en 2009), y 24.5 millones están en el rango de edad entre 18 y 29 años, son parte de un universo de cerca de 80 millones de electores. Sin embargo los datos sobre participación electoral elaborados por el IFE y el INEGI revelan que son los jóvenes quienes tienen un mayor grado de abstencionismo. De acuerdo con esas cifras los grupos entre 18 y 29 son los que menos participan en las elecciones. En la estadística de 2003-2009 del IFE, los de 20 a 24 años tuvieron 64.6% de abstención y de 65.6% los del rango de edad de 25 a 29 años.

Los 50 mil jóvenes de la marcha en el DF, aun en el supuesto que todos ellos votaran, no pintan en el universo electoral. Seguirán los jóvenes en la escena, muy activos en las calles y en las redes sociales, sobre todo en el DF, más que solo faltan 32 días para las elecciones, pero ya se sabe que la foto del mitin no es la misma que la del cómputo de votos en las urnas.

CRIMEN DE ACADÉMICO

El crimen del investigador y maestro de la facultad de sociología de la UV, José Luis Blanco Rosas, muerto por asfixia en su domicilio en Xalapa la madrugada del pasado domingo, movilizó ayer a universitarios que demandaron al Gobierno del Estado aclarar los hechos y castigar a los responsables.

En el registro de grupos de víctimas entre los universitarios, se suma al de otro académico de la UV, éste de la facultad de Pedagogía, el maestro José Luis Martínez, asesinado el año pasado en el puerto de Veracruz, el cual no se ha esclarecido.

Las estadísticas de las capturas de criminales reportadas recientemente por el Procurador General de Justicia del Estado, Amadeo Flores Espinosa, quedan en entredicho cuando no se es capaz de resolver los casos más visibles en la opinión pública, y salen a relucir los de Regina Martínez y los tres foto-reporteros de Veracruz. Ya se dice que Amadeo lo único que agarra es un catarro.

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