Rompiendo el esquema dominante de su campaña electoral –la concentración en las propuestas y la firma de compromisos y, por excepción, desmentidos y aclaraciones ante los ataques directos– con el que ha tratado de administrar su holgada ventaja en la intención de voto, ayer el candidato del PRI a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, varió su discurso para pasar a la ofensiva.
En dos temas abrió fuego. Primero contra los gobiernos del PAN en materia de seguridad pública, delincuencia organizada y combate al narcotráfico.
Aunque en su exposición de propuestas ya se encontraba una implícita crítica a la administración del PAN –por el débil crecimiento económico, el incremento de la pobreza y la violencia en el país, entre otros–, ha escaseado en las intervenciones tanto de Enrique Peña como de los candidatos y dirigentes del PRI la imputación de responsabilidades a los gobiernos del PAN.
Esa pasividad, seguramente calculada en su estrategia priista para evitar una eventual «polarización de la sociedad», habríase agotado al ver que el candidato a la Presidencia, si bien contaba con una pista propositiva, se ha creado otra donde se ha convertido en el blanco favorito de ataques de todos los partidos y grupos que no son sus simpatizantes.
Ayer se rompió la excesiva la precaución de omitir la responsabilidad del grupo que ha detentado la Presidencia de la República casi 12 años, y a propósito de un encuentro con trabajadores del empresario Ricardo Salinas, en el que salió el tema de la seguridad, Peña Nieto sacó a relucir las presunciones de complicidad con el famoso narcotraficante Joaquín «El Chapo» Guzmán. Pocas líneas pero contundentes: «Mi partido metió a Joaquín Guzmán Loera «El Chapo» a la cárcel, los gobiernos del PAN lo colocaron en la lista de los hombres más ricos del mundo». En respuesta al tratamiento que daría en el gobierno al tema del combate al narcotráfico, Peña refutó la posibilidad de un pacto con el crimen organizado –etiqueta que el presidente Felipe Calderón y el PAN han tratado insistentemente de colgar al PRI durante el proceso electoral– y remató con la referencia a que en el gobierno del PRI «entregó en la alternancia, por decir un caso emblemático, al «Chapo» y entró a la cárcel. El partido hoy en el gobierno puso al «Chapo», que estaba tras las rejas, en la lista de los más buscados y en la lista de Forbes». Como se recuerda, «El Chapo» se fugó de la prisión de alta seguridad de Puente Grande, Jalisco, en el primer año del gobierno panista de Vicente Fox, por cierto, cuando el grupo de Miguel Ángel Yunes Linares administraba las prisiones federales, era director de Prevención y Readaptación Social Enrique Pérez, su subordinado de siempre y actualmente delegado del ISSSTE en Veracruz, donde aquel lo sostiene. «El Chapo» Guzmán, líder del cártel de Sinaloa, se ha movido a sus anchas durante los gobiernos del PAN y no pocos estudios sobre la guerra contra los cárteles registran que las mayores bajas han sido en sus grupos rivales, y por ello, su emporio financiero criminal es de los más ricos entre los ricos. Calderón ha propalado en varias ocasiones que están a punto de atraparlo, la última vez, el operativo falló por que la chica del «Chapo» estaba en sus días y éste como es muy melindroso en esas cosas, mejor se fue.
La Charola de AMLO
El segundo tema, aunque menos duro, pero también de ofensiva, fue contra el candidato del PRD, Andrés Manuel López Obrador, por su colecta realizada por cercanos colaboradores a un grupo empresarios para que den «en lo oscurito», 6 millones de dólares (84 millones de pesos) para su campaña electoral.
Conocida la grabación de esas conversaciones, Peña denunció la ilegalidad en esa forma de allegarse fondos electorales, exigiendo su esclarecimiento y el PRI solicitó al IFE realice la fiscalización correspondiente. AMLO, como cuando filmaron a su secretario particular en el gobierno del DF, el perredista René Bejarano recibiendo fajos de billetes, se deslindó y dijo no saber nada de esa reunión.
El punto es que las intervenciones de ayer de Enrique Peña Nieto parecen indicar un giro de estrategia para el último mes de la campaña y dejar de ser el costal de los adversarios y entrarle al ataque como mejor defensa. Ya se estaba tardando.
Reacomodos en el Poder Judicial
Ha trascendido que hoy se celebrará una sesión del pleno del Tribunal Superior de Justicia en el que se tomarán acuerdos para reacomodar a varios magistrados y resolver uno de los conflictos jurídicos que enfrentan. El gobernador Javier Duarte declinó, con prudencia y sensibilidad, hacer alguna propuesta para sustituir la vacante que dejó la muerte de Raúl Aguilar Maraboto, que no procedía dado que hay dos magistrados por él propuestos que no están acomodados, con lo que abrió la solución interna. Uno de ellos, Alfredo Algarín, volverá a ser adscrito como magistrado (era lo más sencillo para resolver el conflicto), y con ello quedaría sin materia el juicio de amparo que interpuso contra su desalojo, cuando restituyeron a Concepción Flores Saviaga. Pero como en el Tribunal las cosas no son sencillas armaron un paquete de movimientos. La vacante de Aguilar Maraboto en la Sala Constitucional será ocupada por el magistrado Benjamín Garcimarrero, la de éste en la séptima Sala Penal por Edel Álvarez Peña, y en su lugar en esa misma sala será adscrito Andrés Cruz, dejando la Sala Juvenil donde estará Fluvio Vista Altamirano, cuya vacante de visitador será ocupada por Alfredo Algarín.
Ignacio González Rebolledo, que buscaba hospedaje en la vacante de Aguilar Maraboto, permanecerá adscrito a la Sala Regional del Tribunal Contencioso Administrativo con sede en Tuxpan. Pero bien se ve, la vida no le corre allá. Inclusive en martes se le puede ver en sitos públicos de Xalapa, muy quitado de la pena, ¿despachará por internet?
El sube y baja de las candidaturas del PAN al senado
La prolongada controversia política y judicial sostenida por Julen Rementería y Fernando Yunes Márquez por la posición primera de la candidatura al Senado ayer tuvo su desenlace final. La sala central del Trife revocó la sentencia de la Sala Regional y terminó imponiéndose la línea de la dirigencia nacional en favor de Fernando Yunes, quien encabezará la primera fórmula. A ver si no resulta una victoria pírrica, por la honda división generada en el panismo local y la debacle prevista para la candidata a la Presidencia, Josefina Vázquez Mota. Calculado que el PAN no ganará la mayoría al Senado, sólo entraría de senador el candidato de primera fórmula, en el supuesto de que este partido quede arriba del PRD, de ahí la feroz competencia por ese lugar. Con el desplome de Josefina y el crecimiento de López Obrador, no hay que descontar que el PAN, también en el Senado, pudiera irse al tercer lugar y no acreditar a ningún senador.