Asuntos Públicos: ELECTORALES ANTICIPADAS

+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicado en Diario AZ Xalapa y Veracruz

Zona Centro

Eduardo Coronel Chiu - 2014-03-26

Como sería mucho pedir a los políticos que pensaran en las próximas generación, como lo haría un estadista, según la frase atribuida al general y político alemán que no es Miguel, sino Otto Von Bismarck, su mente e interés están concentrados en la en la próxima elección.

Aunque en Veracruz la próxima elección a gobernador será hasta 2016, faltan más de dos años, a varios aspirantes se les cuecen las habas, les ganó la incontinencia y has escogido la estrategia del auto destape, pretenden dar un madruguete en la opinión pública, creyendo colocarse a la delantera en sus contiendas internas. Sacar siempre la cabeza no siempre da resultado, pues no se trata de voluntarismo, dado que no son candidatos independientes; los dos adelantados, el senador del PRI, Héctor Yunes Landa, y el diputado federal del PAN, Juan Bueno Torio, como miembros de partidos políticos, tendrán que sujetarse a los correspondientes procesos internos de selección, todavía muy distantes. Además de que la historia empírica registra que las decisiones de candidaturas en los partidos no son de la militancia, sino de los factores de poder, las oligarquías, cúpulas o camarillas que controlan esas decisiones.

Aparte del calendario político electoral, todavía remoto, y la dinámica de cambio e incertidumbre de las situaciones políticas, hay otro grupo de factores que no han desplegado su incidencia en los procesos de selección de candidatos hacia 2016.

Por un lado, los institucionales y normativos, las consecuencias de la reforma constitucional aprobada en materia político electoral que, como se sabe, cambia las reglas de la competencia –interna y externa-, integra un nuevo órgano electoral nacional (INE) que sustituye al IFE, renueva en los estados consejeros electorales y magistrados jurisdiccionales del ramo, cuyas leyes secundarias aún están por aprobarse en el Congreso de la Unión, y por aprobarse en las próximas elecciones del año entrante.

Por otro lado está la recomposición de las estructuras de poder nacional y de los estados, derivadas del nuevo mapa político de la elección presidencial de 2012, que en forma diferenciada afectó la vida interna de las tres principales fuerzas del sistema electoral, el PRI, el PAN y el PRD: los dos primeros cambiaron sus posiciones y recursos, alternándose de oposición a grupo en el poder y el tercero que se escindió con la salida de su líder.

La segunda alternancia no sólo regresó al PRI al poder, sino que restauró al centralismo presidencial y con ello emergió en ese partido un nuevo grupo dominante, reduciendo la influencia local, de los gobernadores, acotando la autonomía de que no hubo fiel de la balanza en el centro. Del lado del PAN, su desalojo del poder lo sumió en una crisis de aceptación y profunda división de la que no han terminado de salir. La forma en que compitió por el poder político –dentro de los partidos y en elecciones constitucionales de 2000 AL 2012-, ya no es la misma. Hay nuevas reglas y órganos electorales y sobre todo, nuevos grupos en el poder en los partidos políticos, en algunos, como el PAN, aún en forcejeo sin dirimirse la hegemonía.

LAS ELECCIONES QUE VIENEN

Del lado del PRI, el grupo gobernante que encabeza el presidente Enrique Peña Nieto, si bien a mostrado sus fuentes de reclutamiento político – el predominio de los grupos del Estado de México e Hidalgo en la integración de sus gobierno y la dirigencia del PRI-, así como su tendencia centralista y negociadora con la oposición en el Pacto y su paquete legislativo, como en la forma de entender el problema de seguridad del estado de Michoacán, no ha tenido oportunidad de demostrar su política de seccione de candidatos a gobernador, como tampoco el papel que dejara a los gobernadores de su partido en las sucesiones de gobierno local. En su primer año de gobierno sólo se disputó una gubernatura, la de Baja California, en la que concedió la candidatura a un miembro del grupo del coordinador de diputados federales, Manlio Fabio Beltrones, y como se sabe, esa elección la perdieron con el PAN. Por ser aislada, no es representativa de un política de selección. Este año no hay elecciones para gobernador en ningún estado de la república; será hasta el año entrante en que habrá 6 elecciones de gobernador (Sonora, Colima, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosi y Campeche) cuando podrá observarse cuáles son los factores considerados para la selección y postulación de candidatos en el PRI, además de que concurrirán con las elecciones de diputados federales en toda la República. En Veracruz se disputarán 21 distritos y sin duda sus resultados, que se darán bajo las nuevas reglas electorales, condicionarán las decisiones para 2016, año en que se renovarán 10 gobiernos estatales, incluido el de Veracruz. Todavía está por verse cómo funcionará la sucesión de gobernador en 2016 al interior del PRI; cuál será el estilo del presidente del gabinete de Peña tendrán influencia decisoria, así como la ponderación que habrán de dar al liderazgo político del Gobernador Javier Duarte. ¿Será alguno de los senadores, José Francisco Yunes Zorrilla, que está encartado aunque no lo ande pregonando, o el auto destapado Héctor Yunes Landa, un emergente, o tendrán alguna posibilidad las cartas alternas del grupo del gobernador?, ya se verá a su tiempo.

Por el lado del PAN, con espacios muy reducidos en el aparato público tras la debacle que echó del poder, los grupos en pugna, y por tanto los aspirantes a la candidatura, se reacomodarán hacia las postulaciones, según como les vaya en la elección interna para integrar su presidencia y Comité Ejecutivo, sea que gane Gustavo Madero o Ernesto Cordero.

En la llamada izquierda, PRD, MORENA, PT o MC, su escasa competitividad y la fragmentación no hacen atractiva ninguna candidatura.

Agotados los refranes para madrugadores, aquí la dejamos.
Hasta que llegue el tiempo.

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