+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicado en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2014-03-28
Por más que le quieran donar como una “reunión privada”, en cuidado de las “formas”, debió ser un acto partidista el encuentro de ayer de los 20 gobernadores del PRI con el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, llamado por la eufórica liturgia tricolor el primer priista de México o el jefe nato del partido.
De haberse querido convocar a todos, el dialogo del presidente Peña con los mandatarios estatales habría sido en el ceno de la Confederación Nacional de Gobernadores (Conago) que agrupa la pluralidad, lo que confirma el carácter partidista del evento; en ellos, no hay nada que deba ocultarse, pues es parte de la normalidad en cualquier democracia que el líder del gobierno sostenga sostenga reuniones exclusivamente con los jefes políticos de su partido en entidades federativas.
En la reunión con los gobernadores priistas –a la que asistió el gobernador Javier Duarte de Ochoa, y en la que también participó el presidente de ese partido, César Camacho-, el presidente Peña se hizo acompañado sólo de sus principales operadores políticos: el secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray y el jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño.
Para la opinión pública se difundió que el tema central había sido revisar los avances de las reformas constitucionales promovidas por el gobierno de Peña y aprobadas por el Congreso de la Unión, en cuanto a su instrumentación en las entidades federativas, que no se duda haya sido motivo de comentarios; tampoco se descarta que, como se agregó, los gobernadores “charlaron con el presidente” sobre la problemática de sus entidades y revisaron las agendas de desarrollo económico, seguridad y los proyectos de infraestructura en los estados, aunque debe notarse de que haber sido esto temas principales habrían llamado, y no lo hicieron, a los secretarios de Comunicaciones, Economía , Desarrollo Social y al Procurador General de la República.
Estando sólo los temas de casa, lo extraño sería que no se hubieran abordado los asuntos estrictamente de política partidista, como la gobernabilidad y por supuesto la competencia electoral que viene.
Si bien el tema central de este año es la seguridad pública y el desarrollo, y en particular el flujo de recursos federales a los estados, donde los priistas han sido sacrificados por su Presidente de la República debido a las negociaciones con las oposición para sacar las reformas y sus leyes reglamentarias, la proximidad de nuevos escenarios políticos condicionas su inevitable condición. Por ello, aunque no se revele, se presume que el presidente Peña y sus operadores tendrían que haber hecho espacio para hablar con los gobernadores del PRI y su presidente formal, de las elecciones del año entrante como de las reglas electorales que habrán de aplicarse ya en ese proceso.
2015
no puede ser ajeno al gobierno de Peña Nieto, por cuestiones obvias de gobernabilidad, la renovación de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. El primer domingo de junio de 2015 habrá elecciones en 300 distritos uninominales o de mayoría (200 son plurinominales), de los que 21 son del estado de Veracruz. En la lógica de su gobierno y de su partido, el objetivo es asegurar la mayoría en esa cámara y por tanto la gobernabilidad legislativa para los tres años siguientes de su administración. Además, en la misma fecha, habrá elecciones locales en 15 estados, 5 de estas incluyen la de gobernador, 4 de los cuales ahora son gobernados por el PRI.
Uno de los puntos asociados es la permanencia del Pacto por México, al que han contado las horas casi desde su inicio, pero cuya permanencia le ha dado grandes frutos a los partidos de la oposición al PRI. Se dice que acabará con el actual periodo del Congreso, una vez que saquen las leyes secundarias de las reformas constitucionales, tras lo cual se reabrirá la guerra partidista de cara a las siguientes elecciones. Tendrían que terminarse, pues de lo contrario, la sangría de recursos a los estados y municipios de la oposición y los chillidos recurrentes en el proceso electoral debilitarían a los gobiernos estatales priistas.
EL CHANTAJE DE REYNALDO Y LOS 400 PUEBLOS
El cíclico espectáculo grotesco de presión política –contingentes de semidesnudos de presunto origen rural que acampan en la calle- que se apoderan de Xalapa, los 400 pueblos y su tradicional manipulador César del Ángel, llegó esta vez reforzado por un personaje de la misma catadura, grotesco y chantajista. Ahora resulta que César del Ángel –a cuyo hijo consiguió hacer diputado local plurinominal del PRI- comparte el liderazgo de la organización manipuladora de masas campesinas con el inefable Reynaldo Escobar Pérez. En su plantón del miércoles frente al palacio de gobierno, Reynaldo y César hicieron baja a dialogar al secretario de Gobierno, Erick Lagos, al que presentaron supuestas quejas de despojo de tierras que dicen datan del gobierno de Chirinos (1992-1998), mismas que son, asegura cual docto leguleyo Reynaldo “imprescriptible”, así que las siguen viniendo a cobrar, o cuando menos un abono para las frías. Parece que todavía no les han llegado al precio, por que ayer, aunque desalojaron la Plaza Lerdo –dejando como acostumbran la pestilencia por usar la vía pública como baño-, las hordas encueradas se trasladaron a ocupar otros sitios como campamento.
Reynaldo Escobar le está tentando el agua a los camotes, pues limpio obviamente no está. Sabido su paso como Secretario de Gobierno de Fidel Herrera y Procurador de Justicia inicial –impuesto en las negociaciones sucesorias- por el primer año y medio de la administración de Duarte, y aún más atrás, su cuestionada gestión como presidente municipal de Xalapa (2000-2004), de la que data, por cierto, la cuantiosa deuda por el Saneamiento y la desaseada adjudicación de sus obras. Sin que pueda bloffear de liderazgo político en Xalapa, en 2012 fue arrollado en las elecciones para diputado federal por Xalapa, sin menos esfuerzo, por Uriel Flores Aguayo del PRD, pretendió todavía el año pasado, con la recomendación del ex gobernador Fidel Herrera, ser diputado local por la vía plurinominal, sin conseguirlo, de ahí su ardor político.
De pasada, Reynaldo, en su exhibición con los 400 pueblos, destapó su conflicto legal por cuestiones patrimoniales con su ex pareja, quien lo acusa de despojo de bienes y tráfico de influencia para obstruir la justicia. Con sus huestes de los pueblos fue a desalojar un inmueble en litigio que la señora tenía dado en arrendamiento. ¡Vaya tipo!