Asuntos Públicos: INVASIÓN Y DEFENSA DEL PUERTO DE VERACRUZ
+ Columna de Eduardo Coronel Chiu, publicado en Diario AZ Xalapa y Veracruz
Zona Centro
Eduardo Coronel Chiu - 2014-04-21
La conmemoración del centenario de la invasión norteamericana al Puerto de Veracruz, efectuada el 21 de abril de 1914, la defensa precaria e inmediata caída de la Plaza, seguida de una ocupación extranjera de siete meses, no puede ni debe confundirse con una celebración.
No hay nada que celebrar en una invasión de una potencia militar. Aunque hay que destacar el valor y la entrega de los que se quedaron y salieron a enfrentarse a los invasores en total desventaja, un pequeño grupo de cadetes de la escuela naval y de la población civil, ya que el Ejército y la Marina recibieron ordenes de retirarse, la conmemoración oficial suele soslayar la naturaleza del episodio político militar, en el contexto de la inestabilidad interna creada por la Revolución y el despliegue del imperialismo americano.
La historia de bronce y letras de oro enfatiza la “heroica defensa” y sus omisiones tienden a sugerir algún triunfo, cuando el pueblo de Veracruz fue víctima de un acto unilateral, arbitrario y desigualdad de fuerza den entonces emergente imperio americano, un acto de guerra ordenado por el presidente Woodrow Wilson, un personaje de peculiar ideología que disfrazaba la realpolitik norteamericana con valores políticos progresistas.
EL CONTEXTO HISTÓRICO
Al comenzar la segunda década del siglo XX, en 1914, en la vías para el estallido en Europa de la Primera Guerra Mundial, los Estados Unidos de Norteamérica ya era una potencia militar y económica y había conseguido la hegemonía en el continente americano. En el siglo XX había desplegado su expansión territorial, una buena parte a expensas del territorio nacional (la anexión e independencia de Texas, la “cesión” de Arizona, Nuevo México y alta California) y se había erigido en rector del continente a través de su política exterior: “América para los Americanos” –doctrina Monroe, el destino manifiesto –extensión de los valores- y del gran garrote –controlaba Cuba, Puerto Rico y el Canal de Panamá. México estaba en su órbita imperial.
México, vencido por Estados Unidos en el siglo XX, en 1914 vivía la inestabilidad de la Revolución. En año previo, un golpe militar había derrocado al presidente legitimo Francisco I Madero, y asumido el poder el general Victoriano Huerta, por cierto alentado por el gobierno americano, entonces presidido por Wiliam H. Tafty por conducto de su embajador en México Henry Lane Wilson. El país estaba en guerra civil, en armas “el ejército constitucionalista”, encabezado por el gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, sumados la División del Norte, Francisco Villa, los sonorenses, como Álvaro Obregón y Emiliano Zapata en el centro del país.
En 1914 asume el gobierno americano Woodrow Wilson (demócrata) y revisa el reconocimiento de facto dado por su antecesor Taft (republicano), y dispone otra política intervencionista para preservar los intereses americanos en el país, en principio, pretende hacerla de pacificador y presiona a Huerta para que convoque a elecciones y además suspende la venta de armas americanas al gobierno de Huerta. Sin embargo, Wilson no es reconocido por ninguno de los bandos en conflicto. Ni antes ni después de la ocupación de Veracruz Huerta o los constitucionalistas aceptaron su mediación.
EL HECHO POLÍTICO-MILITAR
Diversos historiadores registran en 1914 un incidente en Tampico como precedente de la invasión a Veracruz, la captura por equivocación de un marino americano por parte de la marina huertista, más bien un pretexto, provocó exigencias de desagravios con “honores” a los que Huerta se negó. Pero la decisión se toma sobre todo para interceptar un cargamento de armas para Huerta proveniente de Alemania y que sería recibido en el Puerto de Veracruz. Por ello, la invasión no fue una sorpresa, sino un acto inevitable. Sin declaración formal de guerra pero avisado el gobierno de Huerta de la inminente ocupación, ordenó el retiro de las tropas federales del Puerto dejando desprotegida a la población civil, sólo permanecieron los cadetes de la Naval (entre los que se han consagrado a José Azueta y Virgilio Uribe), los que dieron la resistencia en evidente desigualdad de fuerzas militares.
La flota de barcos de guerra americanos, no menos de 15 buques cañoneros –al menos 4 de ellos ya estaban ahí desde hacía varios meses- y más de 2 mil soldados desembarcaron el 21 de abril, logrando ese mismo día controlar la aduana –su objetivo militar inmediato – y al día siguiente, entre combates callejeros, tomar la ciudad. El recuento de bajas no es muy confiable, algunos hablan de 17 americanos muertos y 63 heridos, mientras que de los locales, 126 muertos y 195 heridos (otros mencionan 500 víctimas entre muertos y heridos).
Hubo condena nacional y de los grupos en guerra civil. Huerta rompió relaciones con USA y Carranza exigió la desocupación de Veracruz además Woodrow Wilson encontró dificultades para presentar en su país la invasión como un acto de protección a los intereses norteamericanos y de “promoción de la democracia”.
Durante la ocupación, Wilson intentó una salida diplomática, una mediación de condiciones a través de representantes de Argentina, Brasil y Chile, celebraron conferencia en Niágara Falls, Canadá, sin que ninguno de los bandos en conflicto civil aceptaran sus acuerdos. Entre tanto, en los meses siguientes el balance de fuerzas de la Revolución se inclinó a favor de Carranza y los constitucionales, que tomaron el poder en agosto, Huerta ya había huido del país.
El 23 de noviembre de 1914, tras siete meses de ocupación los norteamericanos se retiraron, sin más trámites, como ordeno Wilson del modo más practico. Sin hacer declaraciones que puedan interpretarse como un compromiso…Las tropas del carrancista Cándido Aguilar, que estaban próximas, ocuparon el puerto y al mes siguiente el puerto de Veracruz fue declarado sede del gobierno constitucionalista Carranza.
No hubo disculpa de los americanos por la ocupación, tampoco pago de daños. En el episodio resonó la frase atribuida a Porfirio Díaz: “Pobre México, tan lejos de dios y tan cerca de los Estados Unidos”.
La guerra, diría Von Clausewitz, es la constitución de la política por otros medios.